English
 
Asamblea Constituyente 2017
Humberto Njaim. ¨Génesis y perspectivas de cierta Asamblea Nacional Constituyente. Una mirada politológica¨. Conferencia dictada en la ¨Jornada sobre la Asamblea Nacional Constituyente¨, Academia de Ciencias Políticas y Sociales, 13 de junio 2017.
 

Génesis y perspectivas de cierta Asamblea Nacional Constituyente 

Una mirada politológica

Humberto Njaim

La ciencia política es el estudio descarnado del poder, de cómo se busca obtenerlo y conservarlo y cuál es la probabilidad de que se lo logre y de cómo los actores políticos para obtener y conservar el poder están dispuestos a violar el derecho. Esta es la mirada desde la cual se ubica este trabajo. Por lo tanto no corresponde analizar sino la cierta Asamblea Nacional Constituyente (ANC) como fenómeno político y, en este sentido, interesan no tanto los rasgos del fenómeno que apuntan a catalogar las violaciones jurídicas sino aquellos que apuntan hacia predecir los resultados políticos de dichas violaciones, dentro del marco de su génesis y su éxito y fracaso, aun a costa de infringir no sólo el derecho sino también otras normas como las morales lo cual será el tema de las disquisiciones que, a continuación, se presentan.

GÉNESIS

En cuanto a la génesis formularemos la siguiente proposición:

1. La  Asamblea Nacional Constituyente es un recurso para evitar elecciones que el oficialismo tenía perdidas dando la apariencia de ofrecer un proceso electoral más amplio y de mayor significación que las que procuraba eludir.

PERSPECTIVAS:

En cuanto a perspectivas se arriba a la siguiente proposición:

2. A pesar de las ventajas que la Asamblea Nacional Constituyente parece ofrecer al oficialismo es una jugada arriesgada de resultado incierto y probablemente negativo.

A continuación desarrollaremos estas proposiciones:

GÉNESIS

1. La  Asamblea Nacional Constituyente es una fórmula de evitar elecciones que el oficialismo tenía perdidas dando la apariencia de ofrecer una elección más amplia y de mayor significación que las que procuraba eludir. Examinemos esta proposición en sus dos aspectos:

A) Eludir elecciones

Veamos en este sentido los resultados de algunas de las encuestas principales, conocidos en los momentos anteriores a la convocatoria de la ANC, y en cuanto a variables decisivas para probables resultados electorales.

El primero de estos aspectos a destacar es el agrado o desagrado con la figura presidencial. De esta manera vemos lo siguiente:

Encuesta Datanalisis, estudio de opinión pública (diciembre 2016): 73,3% desagrado, 18% agrado.

Datanalisis en su reporte sobre Tendencias del consumidor venezolano 2017 (abril): Evaluación de gestión por el país: Presidente Nicolás Maduro: 72,3% rechazo, 24,1% aceptación.

Hercon Estudio de opinión pública (mayo de 2017): Nicolás Maduro: desagrado 75%, agrado: 19,8%.

70,5% estarían dispuestos a votar  por un candidato presidencial de la oposición

En las elecciones regionales para gobernador por candidato de la oposición 65, 5%. Para alcaldía 63,3%.

Datincorp (comienzos de mayo de 2017): evaluación de la gestión del Presidente Maduro negativa: 78%, positiva 21 puntos

En suma, una distancia de 50 puntos porcentuales de diferencia entre la valoración negativa y la valoración negativa. No es de extrañar que  los comentaristas políticos concordaran en cuanto a que no había forma de que el gobierno pudiera resultar vencedor en ningún tipo de elección.

Tampoco podía tener éxito en un referendo de convocatoria a una ANC por parte del pueblo y esta es, sin más, la explicación de toda la parafernalia jurídica montada para justificar que no era necesario tal referendo.

Con la oferta de la Constituyente se trataba pues de ganar al menos en 2 terrenos fundamentales: no dar la impresión de que no se querían elecciones pero realizarlas de la forma más favorable al gobierno y hasta instalar un sistema donde ya no hubiera más elecciones como las hemos conocido y las que requiere la conciencia civilizada actual. Retengamos esta visión pues será una de los aspectos a ser considerados en cuanto a las perspectivas de éxito del designio.

En cuanto al atractivo que podía comportar la propuesta para la oposición es necesario tener en cuenta que ella, hasta las vísperas de la iniciativa gubernamental, preconizaba unas elecciones generales. Pero, en su seno, un sector inconforme señalaba que tales elecciones no estaban previstas en la Constitución mas sí la Asamblea Nacional Constituyente que resultaba sumamente atractiva como poder plenipotenciario consagrado supuestamente en la Constitución.

Esta característica la hacía también atractiva para el gobierno. No hay que olvidar que hubo momentos bajo Chávez cuando se rumoraba que la consideraba como una alternativa y se observaba por algunos estudiosos que era tanto más atrayente cuanto que la Constitución no establece expresamente un referendo aprobatorio de la nueva Constitución pero, también, porque el gobierno como actor individual tiene mayores ventajas que actores colectivos para la iniciativa, tesis que ahora ha quedado demostrada. Lo cierto es que el diseño constitucional venezolano establece lo que podríamos llamar la tentación constituyente, una espada de Damocles pendiente sobre la Constitución del 99 y todo lo que, a partir de ella, se erija. Así pues el carácter originario de la Constituyente pudiera servir para demoler el Estado existente y para reconstruirlo de manera favorable tanto a la oposición como al gobierno ofreciendo considerables ventajas a quien se adelantara en el designio.

La causa se prestaba además a la acostumbrada estrategia chavista de reversión del discurso que constantemente ha sido utilizada por el partido de gobierno. Si la oposición quería elecciones y se quejaba de las maniobras frustradoras del referendo revocatorio y de la injustificada dilación de las regionales ahora se le ofrecía la posibilidad de algo más atractivo por ser de mayor y más profundo alcance.

Nuestra hipótesis, sin embargo, es que el gobierno no se hacía ilusiones sobre el atractivo de la propuesta para la oposición sino que se trataba de un discurso dirigido principalmente a sus propias filas:

En efecto, la Constituyente podía ser una fuerza movilizadora y cohesionadora para el electorado chavista animándolo a una causa capaz de superar las frustraciones de la escasez, las colas y el desabastecimiento que resultaba tanto más atractiva en la medida en que la oposición se convertía en una amenaza cada vez más seria contra los logros de la revolución. En unas circunstancias, además, en las cuales los incentivos materiales de todo tipo de subsidios se habían agotado era necesario ofrecer incentivos simbólicos. Al dar este paso, sin embargo, el oficialismo emprendía un camino lleno de dificultades como veremos más tarde.

PERSPECTIVAS:

Las perspectivas son, desde luego, que el gobierno se salga con la suya o que no se salga con la suya. Comencemos con la primera.

Salirse con la suya: lo que esto significaría se puede derivar de algo a lo que no se ha prestado suficiente atención quizá porque se ha considerado puramente retórico y la atención se ha concentrado en las violaciones de la Constitución del 99 y los sesgos del sistema electoral diseñado. Se trata de las motivaciones que se alegan en el Decreto 2830 de convocatoria de la Constituyente.

Antes de discutir dichas motivaciones es necesario destacar la paradoja que enfrentan la cual consiste en plantear una Asamblea Constituyente originaria que, por definición, no admite le sea formulado un programa de actuación y si se lo formula no tiene ningún carácter vinculante para la futura Asamblea. Aquí se generan dos dificultades para el gobierno: en su relación con el sector opositor cualquier intento de acercamiento resultaba no creíble tanto si la Constituyente funcionaba como un mero apéndice del gobierno  como si se tomaba en serio asumir atribuciones plenipotenciarias; la segunda dificultad es el desconcierto que la iniciativa podía producir en las filas del chavismo y que realmente produjo. Independientemente de la autenticidad del mensaje de democracia participativa y protagónica de Chávez (autenticidad de la cual dudamos pero que no podemos abordar aquí) no se puede predicar ese mensaje, acostumbrar a los chavistas a estar orondos, gracias a su líder, de resultar invictos en sucesivas elecciones y eludir, sin más, no seguir el modelo de 1999 con la convocatoria popular de la Constituyente y el posterior referendo aprobatorio de la Constitución. Ello en cuanto a los sectores más ideológicamente conscientes y en cuanto a las masas no es lo mismo convocar una Constituyente en la embriaguez de las expectativas por un futuro promisorio que en las duras realidades del sufrimiento popular debido a la inflación, el desabastecimiento y la inseguridad entre otras plagas. Así se hace extremadamente arduo explicar la necesidad del tráfago y vastedad de recursos necesarios para una Constituyente que aparece como un desperdicio de recursos difícil de explicar.

Resultan también cómicas las piruetas en el Decreto 2830 para establecer un sistema de elusión de la voluntad popular y al mismo tiempo fundamentarse en el “proceso popular constituyente de 1999, Legado (sic) del Comandante Chávez” y remitirse a la Constitución pionera y fundacional de 1999. No es extraño que en el mismo chavismo se haya considerado que, más bien el Legado (sic) fue traicionado o para qué modificar algo tan pionero y fundacional cuando habría que concentrarse en resolver los graves problemas que el país afronta. Finalmente la paradoja se hizo más resaltante con la reforma a las Bases Comiciales al agregar posteriormente un artículo en el cual se exhorta a la ANC a convocar un referendo aprobatorio a la nueva Constitución que elabore; simple exhorto que la Asamblea podría no acoger o acogerlo estableciendo un tipo de referendo aprobatorio a su conveniencia.

Por otra parte siendo la Constituyente una caja de Pandora de ella puede salir tanto algo favorable al designio de quienes la han promovido como sorpresas no deseadas, si los constituyentes se toman en serio sus atribuciones y el asunto convertirse en un escenario de pugnas entre las corrientes que se agitan en el seno del gobierno y del partido de gobierno.

LOS OBJETIVOS DEL DECRETO 2830:

Después de las anteriores consideraciones, que enmarcan el tema, examinemos, enseguida, los objetivos relevantes, a nuestro modo de ver, enunciados en el Decreto 2830:

En el preámbulo del Decreto antes de formular dichos objetivos programáticos se habla de garantizar la paz del país pero a continuación se define un enemigo constituido por factores antidemocráticos y de marcada postura antipatria. Es decir, se trata de un proyecto destinado a la victoria sobre un adversario existencial. Esto comporta un caso inédito en la historia de las constituciones totalitarias pues estas han sido dictadas después de vencer un enemigo y no como un instrumento para vencerlo.

La situación de Venezuela es, en efecto,  una lucha en la que si bien el gobierno posee el poder de fuego no las tiene todas consigo. Las declaraciones de los voceros oficialistas confirman esta impresión puesto que hablan de condiciones de establecimiento de gobernabilidad que traslucen que estas se alcanzarían eliminando a los factores que se consideran molestos, desde la Asamblea Nacional hasta recientemente la titular de la Fiscalía General de la República.

Los subsiguientes objetivos programáticos son diáfanos en cuanto a las preocupaciones que desvelan al gobierno y, al mismo tiempo, establecen un marco para juzgar acerca de sus perspectivas de éxito.

El objetivo 1 comienza refiriéndose nuevamente a la paz y surge una frase promisoria “el reconocimiento político mutuo” pero, a continuación, plantea la recuperación del principio constitucional de cooperación entre los poderes públicos, lo cual está evidentemente dirigido contra la Asamblea Nacional considerada en rebeldía como lo han declarado voceros gubernamentales y no ejerciendo legítimamente sus facultades de legislación y control. Es decir, el enemigo comienza a adquirir perfiles concretos pero la situación se complica porque ahora habría que agregar a la Fiscalía General de la República.

El objetivo 2 toca analizarlo a los economistas pero no podemos dejar de remarcar que “el establecimiento de un sistema de distribución que satisfaga plenamente las necesidades de abastecimiento de la población” revela que estas necesidades no se están satisfaciendo y la incapacidad ideológica de lograrlo crea un serie problema para el gobierno independientemente de que logre establecer una constitución a su medida.

El objetivo 3 de constitucionalizar las Misiones y las Grandes Misiones Socialistas revela que el oficialismo no puede saltar por encima del proyecto de reforma constitucional de 2007 que se hizo avanzar mediante una serie de leyes espurias pero a las que faltaba su colofón constitucional. Esto significaría o bien la institucionalización del Estado paralelo o bien la desaparición de la administración pública para dar lugar a una administración ad hoc y constantemente improvisada.

El objetivo 4 refiere acerca de la ampliación de las competencias del sistema de justicia y lo que con ello se persigue.

Particular atención merece el objetivo 5:

Constitucionalización de las nuevas formas de la democracia participativa y protagónica a partir del reconocimiento de los nuevos sujetos del Poder Popular, tales como las Comunas y Consejos Comunales, Consejos de Trabajadores y Trabajadoras, entre otras formas de organización de base territorial de la población.

Ya la sentencia 378 confirmó la idea presidencial al establecer la enormidad de que la democracia directa se realiza por los referendos y por el Poder Popular es decir un Poder destinado a realizar el socialismo y al cual no se puede pertenecer si no se hace confesión socialista.

Si el Preámbulo y el objetivo 1 definen el enemigo interno el 6 sobre la defensa de la integridad y la soberanía de la nación definen el enemigo externo pero ya sabemos, según las constantes proclamaciones del gobierno, que enemigo interno y externo están unidos en una confabulación donde no es distinguible el uno del otro. De manera que este objetivo debe verse conjuntamente con lo ya mencionado respecto del preámbulo y del objetivo 1.

Debe resaltarse especialmente que en todo el lenguaje de convocación a la Constituyente en ninguna parte aparece el pluralismo sino lo pluricultural y la diversidad étnica (objetivo 7) lo cual no significa pluralismo puesto que estas múltiples culturas y etnias tendrían una unidad ideológica como lo practicó el régimen soviético con su organización plurinacional bajo un ferreo dominio del partido comunista. Lo dicho sobre el objetivo 5 de establecimiento de un Poder Popular destinado a realizar el socialismo sería la versión vernácula de este sistema. Prueba de que la unificación ideológica está por encima de la diversidad cultural es lo que ha ocurrido con los representantes indígenas del Estado Amazonas a los cuales no se vaciló en invalidar para hacer inefectiva la mayoría absoluta lograda por la oposición en las elecciones parlamentarias. Si todavía quedara duda que pluriculturalismo y diversidad étnica no quiere decir pluralismo ideológico téngase en cuenta lo expresado sobre el objetivo 5 y el segundo Considerando del sucesivo Decreto 2831 que designa la Comisión Presidencial que elaboró las Bases Comiciales se habla allí de “seguir cimentando las bases del Socialismo Bolivariano del siglo XXI”. Por cierto que la Comisión que se nombra no tiene nada de plural como ya fue mencionado..

Mención especial merece el objetivo 8 cuyo tema expresa el gran fracaso y la gran desazón del gobierno: la juventud. Que la lucha de calle haya pasado al comando de generaciones que no conocieron el sistema político anterior y que, por lo tanto, no se les pueda achacar nostalgia del pasado debe causar consternación en las filas del PSUV y este objetivo es revelador en tal sentido. Se trata de una juventud unida por una aspiración de libertad y que ha sufrido en carne propia las consecuencias de un modelo fracasado pero que cuenta con el vigor suficiente para la rebelión, agotado o amortiguado en sus mayores.

No perderemos tiempo en el objetivo 9 sobre la preservación de la vida en el planeta por ser inocuo.

Ahora bien, la descripción de estos objetivos nos permite establecer un método para poder responder específicamente la segunda cuestión que es la que más nos interesa. Es decir la probabilidad de que el gobierno no se salga con la suya.

A este efecto agruparemos los objetivos enumerados en dos grupos: aquellos que exacerbarían el conflicto es decir que convertirían la convocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente en una especie de bumerán que se volvería contra el régimen y aquellos que, de tener éxito, generarían un estado de cosas altamente inestable de manera que aun venciendo esta victoria sería efímera. De esta manera tendríamos:

Exasperación del conflicto: objetivos 1, 2, 6, 8.

Inestabilidad del orden creado por cierta Constituyente: objetivos 3, 4, 5, 7.

Examinaremos esto en la siguiente sección recapitulativa la cual empleará las dos categorías anteriores de exasperación e inestabilidad aplicándolas a todo el discurso del presente trabajo y no sólo a los objetivos enunciados en el Decreto 2830:

EXASPERACIÓN DEL CONFLICTO:

La intención política del cierto proceso constituyente es tan transparente que asombra la falta de sutileza con que se lo presenta. Es un tanto curioso hablar de la transparencia del mal pues solemos suponer que el mal trata de ocultarse pero no sólo no se oculta en su adminiculación jurídica sino menos lo hace en las declaraciones sucesivas de sus voceros políticos llenas de amenazas de todo tipo a todas las entidades y cargos que se enfrentan al actual estado de cosas y pretensiones gubernamentales, sino también en la precipitación de estos voceros para anunciar sus candidaturas a la Constituyente: confirmación palmaria de los objetivos de obtener un desenlace fulminante y rápido frente a toda oposición. Por supuesto ante la amenaza cierta y proclamada no puede menos que aumentar la alarma de los contrarios e  intensificarse su lucha. Tal lucha se convierte ya en una cuestión de supervivencia.

Los objetivos 1, 2 y 6 que convierten al proceso constituyente no en un proceso de búsqueda de un pacto social sino en un espacio de guerra significan que la cuestión de la necesaria puesta en la palestra de los fundamentos del Estado se convierte en una ocasión para la discordia y no para el acuerdo y así como puede producir una alta motivación de lucha en sus propulsores no menos ocurrirá con sus adversarios. Ya no se trata de una deliberación racional sino de un combate de vida o muerte.

El objetivo 7 parece jugar a favor del gobierno porque ofrece un incentivo a las organizaciones que maneja para involucrarse en el propósito constituyente sin embargo aquí se debe tener en cuenta que podría no ocurrir tal cosa. Que más bien se aprovechara la ocasión para manifestar una inconformidad subyacente que buscaría manifestarse de una manera contraria a los objetivos perseguidos por el régimen. Un dato, poco destacado, que apunta en esa dirección es la suspensión por 180 días de las elecciones de los Consejos Comunales, que resolvió en septiembre de 2016 el Ministerio de las Comunas y que siguen postergadas puesto que tampoco se realizaron, como correspondían, en abril de 2017. Esto apunta a un conflicto interno que más bien podría patentizarse a lo largo del proceso constituyente.

ESTABILIDAD:

Aun suponiendo que se lleve a cabo la cierta Asamblea Constituyente no deja de tener importancia la forma como se lo ha logrado, esto es mediante la perturbación de lo que se suponía  una revolución invencible, de una popularidad a toda prueba capaz de soportar cualquier tipo de desafío electoral. El resultado deja en muchos sectores chavistas la impresión de una triquiñuela que resiente su confianza y fe en el proceso: ¡tanto hablar de la soberanía del pueblo, de “el Soberano” y luego buscar eludirlo! El entusiasmo se desvanece y el apoyo tiene que seguir basado en sucesivas triquiñuelas e incluso en el uso de la violencia y el amendrentamiento psíquico contra los disidentes internos. El orden así logrado carecerá de porvenir por más que consiga prolongarse en el tiempo.

Veamos ahora los objetivos del Decreto 2830 que hemos incluido en esta categoría.

El 3 que nos habla de constitucionalizar las Misiones y las Grandes Misiones Socialistas es muy interesante en cuanto a sus repercusiones sobre el funcionamiento racional de un Estado moderno. Hasta ahora las Misiones han sido una especie de Estado paralelo mediante el cual se supone poder alcanzar los fines en los que supuestamente se muestra ineficiente la administración establecida. El saltarse por encima las restricciones burocráticas ha significado también la instalación de procedimientos en constante improvisación e incluso del desconocimiento de derechos laborales. Que la constitucionalización pretendida consolide el paralelismo o elimine de una vez a la administración reglada, en cualquier caso el resultado será un desorden permanente a la larga insostenible.

La ampliación de las competencias del sistema de justicia (objetivo 4) lleva a preguntarse qué se entiende por tal ampliación. Ciertamente el sistema de justicia está plagado de deficiencias y de vicios. Sin embargo, la manera como está formulado el objetivo no resulta muy alentadora sobre lo que puede ocurrir en ese campo y las frustraciones que una vez más se originen.

El anzuelo para la juventud que pretende ser el objetivo 8 termina frustrándose ante el atropello de que esta ha sido víctima en los recientes acontecimientos. No es lo mismo inferir daños a los adultos que a quienes son simientes de inconformidad que pueden hacerse más virulentas en el futuro y quizá más efectivas una vez que los hoy jóvenes hayan alcanzado la madurez y experiencia que les permitirá acciones opositoras quizá más efectivas.

Podemos finalizar esta parte determinando que si en la primera referida a la exasperación del  conflicto el fracaso del proyecto constituyente habría sido su éxito, aquí, por el contrario, su éxito podría ser su fracaso.

CONCLUSIÓN

En este escrito se quiso analizar desde el punto de vista político una decisión que ha sometido al país venezolano a una conmoción sin precedentes en su historia. Para consumarla se han infringido en forma tan temeraria toda suerte de disposiciones jurídicas que sólo un afán implacable de mantener el poder puede explicarlo.

El análisis se ha desarrollado mediante el empleo de 2 perspectivas. Una referida las intenciones del proyecto y otra a sus posibilidades de éxito. En ambas se encuentra la misma voluntad de sus autores de no vacilar en exponer a la nación a conflictos y enfrentamientos y a engendrar una Constitución que sería ante todo un tratado de rendición de una de las partes de esa nación y en la victoria de otra cada vez más reducida.

Que esto se haya podido desencadenar mediante disposiciones y entidades jurídicas obliga a repensar seriamente el diseño institucional desarrollado contra la llamada Constitución del  99 pero también ella misma y preguntarse si toda la concepción constituyente que la promovió y que en ella se plasmó es fundamentalmente errónea y una lección no sólo para Venezuela sino también para otras sociedades que han caído o han estado a punto de incurrir en el mismo error. De esta manera en la experiencia venezolana y el sufrimiento de nuestro pueblo, pese a que hubiéramos preferido no padecerlo, quizá nos sirva de consuelo haber obtenido enseñanzas, que esperamos perdurables, no sólo útiles para nosotros sino también para otros pueblos especialmente aquellos que nos son hermanos.

 

 



Área de Clientes





¿Olvido su contraseña?
Páginas de Interés Ver todos los enlaces
    Badell & Grau. © Todos los derechos reservados. 2011. Términos y condiciones de uso
Oportunidades de Empleo