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Derecho Mercantil
Código de Comercio (Artículos 601 al 1.120)
 
Artículo 601° En caso de siniestro se tomará en consideración, para calcular y determinar la indemnización, atendida la época en que haya ocurrido el desastre, si es o no posible hacer una segunda siembra o plantación, o si por el estado de los frutos se puede esperar alguna cosecha.
 
§ 4°
 
Del Seguro de Transporte Terrestre
 
Artículo 602° Además de las enunciaciones exigidas en el artículo 550, la póliza del seguro deberá contener:
 
1. El nombre y domicilio del conductor.
 
2. La indicación del punto donde deben ser recibidos los efectos de la carga y la del lugar donde ha de hacerse la entrega.
 
3. El viaje por el que se aseguran y la ruta que deben seguir los porteadores.
 
4. La forma en que ha de hacerse el transporte.
 
Artículo 603° El conductor de efectos por tierra, lagos, ríos o canales navegables puede asegurar los efectos por su propia cuenta.
 
La póliza en este caso se extenderá con arreglo a las prescripciones del artículo precedente.
 
Artículo 604° Los riesgos principian a correr concluyen para el asegurador en las épocas que designa el artículo 172.
 
Artículo 605° Si los efectos pudieren ser transportados alternativamente por tierra o por agua, el asegurador no será responsable de los daños que sufran, siempre que la conducción se verifique, sin necesidad, por vías inusitadas o de una manera no acostumbrada.
 
Artículo 606° Determinada en la carta de porte y en la póliza del seguro, la duración de la travesía, el asegurador no será responsable de los daños que acaezcan después del plazo designado.
 
Artículo 607° Si en el curso del viaje convenido los efectos fueren descargados, almacenados y vueltos a cargar a lomo de otros animales o en otras carretas, en otros carros o buques, los riesgos continuarán de cuenta del asegurador.
 
Exceptúase el caso en que se haya estipulado expresamente que el transporte se realizará en un determinado buque; pero aun entonces el asegurador responderé de los riesgos del transbordo ejecutado para hacer flotar el buque.
 
Artículo 608° El asegurador responde de los daños causados por culpa o dolo de los encargados de la recepción transporte o entrega de los efectos asegurados.
 
Artículo 609° Ocurriendo algunos daños exceptuados del seguro, será de cargo del asegurador justificarlos debidamente Rescindido el seguro parcial o totalmente, sin culpa del asegurador, el asegurado le pagará, por vía de indemnización, medio por ciento del valor asegurado.
 
Artículo 610° El asegurado Puede hacer abandono de los efectos averiados a favor del asegurador, dentro de un mes, contado desde el día en que tuviere noticia del siniestro.
 
No verificándolo dentro del plazo indicado, no podrá hacerlo después.
 
Artículo 611° En los casos no previstos en el presente párrafo se aplicarán las disposiciones consignadas en el Libro Segundo, Título VIII del Seguro Marítimo.
 
LIBRO SEGUNDO
Del Comercio Marítimo
 
Artículo 612° Se considera nave, para los efectos de este Libro, todo buque destinado a traficar por mar, de un puerto a otro del país o del extranjero.
 
Bajo la palabra nave se comprenden, además del casco y quilla del buque, los aparejos correspondientes a él.
 
El nombre aparejo designa los palos, botes, anclas, cables, jarcias, velamen, mástiles, vergas y todos los demás objetos fijos y sueltos que, sin formar parte del cuerpo de la nave, son indispensables para su servicio, maniobra y navegación.
 
No se comprende en él el armamento que no sea de uso habitual de la nave, ni las vituallas ni pertrechos.
 
Artículo 613° Las naves son consideradas como bienes muebles; sin embargo, ellas responden de las deudas del propietario privilegiado grado sobre la misma nave, y pueden ser perseguidas en poder de tercero por los respectivos acreedores.
 
Artículo 614° La propiedad de las naves o parte de ellas debe transferirse por escritura pública.
 
Artículo 615° Son créditos privilegiados sobre las naves o su precio, y por el orden con que van enumerados, los siguientes:
 
1. Los gastos de justicia u otros hechos para llegar a la venta.
 
2. Los gastos de auxilio dados a la nave que se hallaba en peligro en su último viaje.
 
3. Lo que deba la nave por derecho de puerto o cualesquiera otros legalmente establecidos.
 
4. Los salarios de los depositarios y guardianes de la nave, y cualquiera otro gasto hecho para su conservación, desde su entrada en el puerto después de su último viaje hasta su venta y el alquiler de los almacenes donde se hallan custodiados sus aparejos y pertrechos.
 
5. Los salarios que se deben al capitán e individuos de la tripulación por el último viaje y hasta quince días después de la llegada de la nave, si antes no hubiere descargado su cargamento.
 
6. Las cantidades prestadas al capitán por necesidades urgentes de la nave durante el último viaje, y el valor de las mercancías que él haya vendido por la misma causa.
 
7. Las sumas debidas al vendedor, a los proveedores y obreros empleados en la construcción de la nave, cuando ésta no haya hecho viaje alguno; y si ya hubiere do, las deudas que se hayan contraído para repararla, aparejarla y proveerla para el último viaje.
 
8. Las cantidades prestadas a la gruesa antes de la salida de la nave, sobre el casco, quilla y aparejos, para su reparación, provisión, armamento y equipo.
 
9. El premio de los seguros hechos para el último viaje sobre el casco, quilla y aparejos de la nave.
 
10. Las indemnizaciones debidas a los cargadores por falta de entrega pérdida o avería de sus mercancías, ocasionadas por culpa del capitán o de la tripulación.
 
11. Las otras acreencias a que haya sido afectada especialmente la nave.
 
Los créditos privilegiados comprendidos en un mismo número concurrirán entre sí a prorrata en caso de insuficiencia.
 
Artículo 616° Para que gocen del privilegio, los créditos mencionados en el artículo anterior deben comprobarse por los medios siguientes:
 
Los comprendidos en el número 1º por tasaciones aprobadas por los Tribunales competentes.
 
Los del número 2º por certificación de la autoridad que haya presidido esta operación y a falta de ella, por relación aprobada por el Juez de Comercio.
 
Los del número 3º, por certificado de los jefes de las respectivas aduanas.
 
Los del número 4º, Por relación que apruebe el Juez de Comercio.
 
Los del número 5º, por la liquidación que haga el capitán del puerto con vista de los roles y de los libros de cuenta y razón de la nave, y que aprobare el Juez de Comercio.
 
Los del número 6º, por los recibos suscritos por el capitán, y por la relación de éste, confirmados con copias de la diligencia que acredite la necesidad del gasto autorizado por los principales individuos de la tripulación. Los del número 7º, la venta del buque, por el documento Público en que conste el Contrato, los gastos de construcción y otros, cuando la nave no haya hecho viaje, por relación suscrita ante testigos, por los acreedores y por el dueño o armador de la nave; los gastos hechos para el último viaje por factura de los acreedores, con el recibo del capitán al pie, con tal que se hayan depositado duplicado de esas mismas facturas en la aduana antes de partir la nave o a más tardar dentro de los tres días inmediatos.
 
Los del número 8º, por el documento que compruebe el contrato registrado o depositado, según el Artículo 768.
 
Los del número 9º, por las pólizas o por lo que conste de los libros de los corredores,
 
Los del número 10º, por sentencias judiciales o arbitrales.
 
Los del número 11º, por el documento público o privado, que se anotará en la patente del buque por el administrador de la respectiva aduana en Venezuela, o por el Cónsul venezolano en país extranjero, y a falta de éste por alguna autoridad del lugar.
 
Artículo 617° Se extingue la responsabilidad de la nave en favor de los acreedores:
 
1. Por la venta de la misma nave, hecha judicialmente.
 
2. Cuando después de una venta privada ha salido la nave de viaje, despachada en nombre y a riesgo del comprador, y han pasado sesenta días desde que se hizo a la vela sin que hayan hecho oposición los acreedores del vendedor.
 
La oposición aprovecha sólo al acreedor que la haga.
 
Artículo 618° Si la venta privada de una nave se hace estando ésta en viaje, los acreedores del vendedor conservan sus derechos sobre ella o sobre su precio, pero se extinguirán si habiendo regresado la nave al puerto, sale de él con arreglo al inciso 2´ del Artículo anterior.
 
Artículo 619° En caso de quiebra del propietario, los acreedores por causa de la nave serán preferidos en el precio de ella a los demás acreedores de la masa.
 
Artículo 620° La nave cargada que esté para darse a la vela después de haber recibido el capitán los despachos necesarios para su salida, no puede ser embargada a solicitud de ningún acreedor, a menos que la acción provenga de suministraciones hechas para aprestarla y proveerla para ese mismo viaje. El embargo se suspenderá si se diere fianza suficiente.
 
Artículo 621° No están sujetas a embargo las naves extranjeras surtas en puertos venezolanos, sino por deudas contraídas en el territorio de Venezuela, por causa o en utilidad de las mismas naves.
 
Artículo 622° Cuando la nave pertenezca a varios partícipes se seguirá el voto de la mayoría en toda deliberación que concierna al interés común. Constituye mayoría una porción de interés en la nave que exceda de la mitad de su valor.
 
Artículo 623° Los propietarios de naves son responsables civilmente de los actos del capitán y de las obligaciones que contraiga con relación a la nave y a la expedición, pero podrán libertarse de esta responsabilidad haciendo abandono de su interés en la nave y en sus fines.
 
El capitán que fuere propietario o copropietario de la nave no podrá hacer abandonó de ella.
 
Artículo 624° El abandono puede ser hecho a todos los acreedores o solamente a alguno, previa declaración ante el Juez de Comercio de la jurisdicción donde esté la aduana donde fue inscrita la nave y transcrita en los registros de la misma aduana marítima. La transcripción debe ser notificada a todos aquellos a cuyo favor se hace y a cualquier otro cuya acreencia constare en dicho registro.
 
Artículo 625° Hecho el abandono, cualquier acreedor puede tomar la nave por su cuenta, con obligación de pagar a los otros acreedores privilegiados. Si hay concurso de acreedores, se prefiere al primero que haya manifestado tomarla; y si varios lo hicieren a la vez, al acreedor por mayor suma.
 
Si ningún acreedor tomare la nave por su cuenta, será vendida en pública subasta a solicitud de cualquiera de los acreedores; el precio será repartido entre ellos y lo que sobrare se entregará al propietario.
 
Artículo 626° El dueño de una nave armada en guerra que no participa o no es cómplice de los excesos o delitos que cometa en alta mar la gente de guerra o la tripulación, sólo es responsable de la indemnización por tales actos hasta la cantidad por que haya afianzado, además del valor de la nave y sus fletes.
 
Artículo 627° El capitán es el encargado del gobierno y dirección de la nave, mediante una retribución.
 
Es también factor del propietario de la nave y representante de los cargadores en todo lo relativo al interés de la nave y su carga y al resultado de la expedición.
 
Artículo 628° El capitán es de libre nombramiento del propietario, quien puede asimismo despedirlo.
 
Si el capitán despedido fuere copropietario de la nave, puede exigir que los demás partícipes le compren al contado su parte, avaluada por expertos.
 
Artículo 629° Toca al capitán escoger las personas que deban componer la tripulación, de acuerdo con el propietario en cuanto al número y calidad de los que deban formarla.
 
Artículo 630° El capitán es civilmente responsable por culpa, impericia o negligencia en el cumplimiento de sus deberes; sin perjuicio del procedimiento criminal a que se haga acreedor, por fraude o dolo.
 
Es también responsable por los hurtos cometidos por la tripulación, salvo sus derechos contra los culpables; y de los daños causados por las riñas de la gente de mar, y por sus faltas en el servicio de la nave, a menos que justifique que puso en ejercicio su autoridad para precaverlas impedirlas o corregirlas oportunamente
 
Artículo 631° Antes de admitir carga a bordo, el capitán debe reconocer o hacer reconocer la nave, en la forma que determinan los reglamentos de marina; y no se prestará a dirigir el viaje si la nave no estuviera en estado de navegar con seguridad.
 
Artículo 632° El capitán u otro encargado bajo si, responsabilidad debe dar recibos provisionales de los objetos cuya conducción toma a su cargo, con especificación de los envases, marcas y números, cuando lleguen a bordo de su nave, para cambiarlos oportunamente por los conocimientos de que se hablará.
 
Artículo 633° Se considerará que los objetos han sido embarcados en buena condición, cuando no se haga mención especial de lo contrario.
 
Artículo 634° El capitán es responsable del deterioro o pérdida que sufra la nave o el cargamento, a menos que provenga de vicio propio de la cosa o de culpa del embarcador, de casos fortuitos o de fuerza mayor.
 
La prueba en estos casos corresponde al capitán.
 
Artículo 635° El capitán que cargue mercancías sobre la cubierta de la nave sin conocimiento del cargador será responsable de todos los perjuicios que sobrevengan.
 
Esta disposición no es aplicable al comercio de cabotaje.
 
Artículo 636° No podrá el capitán cargar objetos por su propia cuenta sin pagar el flete y sin consentimiento del propietario; o sin el de los fletadores, si la nave fuere fletada en su totalidad.
 
Artículo 637° El capitán que navega por cuenta de participación en las utilidades no podrá hacer tráfico alguno por cuenta particular.
 
En caso de contravención perderá los objetos que haya embarcado y se aplicarán en beneficio de los demás interesados independientemente de la responsabilidad del capitán por los demás perjuicios que cause.
 
Artículo 638° Tan luego como esté cargada la nave y provista de todo lo necesario, el capitán deberá emprender el viaje en el primer momento favorable, so pena de responder por los gastos y perjuicios que la demora cause a los propietarios de la nave y a los cargadores.
 
Artículo 639° Estando ya lista una nave para darse a la vela, el capitán y los individuos de la tripulación no pueden ser detenidos por deudas, excepto que hayan sido contraídas por razón de ese viaje; y aún en este caso, quedan libres dando fianza, Artículo 640. Durante el viaje debe el capitán informar al propietario, cuantas veces pueda, sobre el viaje y el estado del buque.
 
Artículo 641° En las naves que no hagan simple comercio de cabotaje se llevará un diario formal, dividido en cuatro capítulos, en que se anotará, día por día, y cuando sea necesario, hora por hora:
 
1. Todo lo relativo a contabilidad, pasajeros y equipajes; todo lo referente a las cosas cargadas, los sucesos importantes del viaje, las diligencias tomadas, las entradas y gastos concernientes a la nave y, en general, todo lo que se relaciona con el interés de los propietarios y de los cargadores y lo que pueda dar lugar a rendimiento de cuentas o a una demanda judicial.
 
2. La ruta o derroteros, seguidos, el camino recorrido, las maniobras hechas, las observaciones geográficas, meteorológicas y astronómicas, y todo lo que toca a la navegación.
 
3. La carga o material de a bordo, expresando las fechas y lugares de la carga, la naturaleza, calidad y cantidad de las cosas cargadas, su destino, nombre de los cargadores y de los destinatarios, lugar y fecha de la entrega y todo lo correspondiente al cargamento.
 
4. El equipaje expresando todo lo que constituye los útiles y los instrumentos de que está provisto el buque, así como todo cambio que en él se produzca.
 
Los buques que hagan el comercio de cabotaje sólo estarán obligados a llevar un diario que en síntesis contenga todas las indicaciones referentes a los puntos que quedan detallados.
 
Todo lo dicho en este Artículo es sin perjuicio de cumplir lo demás que dispongan los reglamentos de marina y las leyes de hacienda.
 
Artículo 642° El capitán debe llevar a bordo:
 
1. El acta de nacionalización y arqueo.
 
2. El rol del equipaje.
 
3. Los conocimientos y cartas de porte,
 
4. Las certificaciones de visitas o patentes de Sanidad.
 
5. Los comprobantes de pago o certificaciones de fianza de aduana o despachos de ésta.
 
6. Los demás papeles y documentos que exijan las leyes de Hacienda.
 
Artículo 643° En el lugar donde morare el propietario de la nave no podrá el capitán, sin su consentimiento, hacer reparos ni comprar velas, cordajes u otras cosas para la nave, ni tomar dinero sobre su casco, ni fletarla.
 
Artículo 644° Si estando el capitán en un mismo lugar con el propietario, se hallare sin los medios necesarios para despachar la nave fletada o cargada, requerirá al propietario ante un Juez para que suministre los fondos, y en el caso de que nos los consigne dentro de veinticuatro horas, podrá el capitán, con autorización del propio Juez, tomar por contrato a la gruesa o por otra especie de préstamo el dinero necesario por cuenta de la nave.
 
Artículo 645° Siempre que el capitán, durante el viaje, se halle sin medios para costear en casos urgentes las reparaciones o la provisión de cosas necesarias a la nave, después de hacer constar la urgencia en una diligencia firmada por los principales individuos de la tripulación, podrá tomar prestado a la gruesa sobre el casco, quilla y aparejo de la nave, o vender o empeñar mercancías suficientes, del propietario con preferencia, y en su defecto, de otros, previa autorización del Juez en Venezuela, y del cónsul venezolano, en país extranjero, y en su defecto de la autoridad que conozca en materias mercantiles. El propietario de la nave es responsable de las mercancías empeñadas o vendidas con arreglo al precio corriente de las de igual especie y calidad en el lugar y tiempo de la descarga; o con arreglo al precio en que fueron vendidas, si no llegare la nave a su destino.
 
Artículo 646° El capitán no tiene facultad para vender la nave.
 
Artículo 647° Antes de salir de un puerto distinto del lugar en donde reside el propietario, el capitán deberá dirigir por la vía más corta, una nota firmada en que exprese los efectos cargados, el precio de los que él hubiere cargado por cuenta del propietario, las cantidades que hubiere tomado prestadas, el interés de ellas y los nombres y domicilios de los prestamistas.
 
Artículo 648° El capitán podrá asegurar el valor de los objetos que hubiere embarcado por cuenta del propietario, y las cantidades que hubiere invertido por cuenta de la nave, pero dando aviso de haberlo hecho al remitir la noticia de que trata el artículo anterior.
 
Artículo 649° En caso de naufragio, averío o arribada forzosa, el capitán está en la obligación, con los oficiales e individuos de la capitán está en tripulación, de dar por escrito, un informe sobre todas las circunstancias del suceso, dentro de las veinticuatro horas de su llegada a un puerto cualquiera. El informe se ratificará bajo juramento, en los puertos de la República, ante el Juez de Comercio, y en su defecto, de éste ante la autoridad competente del lugar.
 
El capitán tomará dos copias certificadas del informe de que trata el artículo anterior y de las diligencias subsecuentes; remitirá por la vía más directa una de ellas al propietario del buque y guardará la otra para servir de comprobante al rendir las cuentas. Las partes interesadas podrán siempre hacer la prueba en contrario.
 
Artículo 650° El capitán debe mandar en persona la nave en la entrada y salida de los puertos, abras, canales o ríos.
 
Debe servirse de un piloto experimentado, o práctico, a expensas del buque donde quiera que esto hubiera sido declarado obligatorio r el Gobierno, o prescrito por los reglamentos o usos locales en el extranjero.
 
Artículo 651° Después de cada viaje el capitán debe rendir al propietario de la nave cuenta comprobada de sus operaciones en el viaje, y entregar el saldo favorable al propietario.
 
Artículo 652° El propietario debe examinar la cuenta inmediatamente aprobada, si está exacto, y pagar sin demora el saldo, si éste fuere favorable al capitán.
 
Título IV
De Los Contratos De La Gente De Mar
 
Artículo 653° Las gentes que componen el equipaje o tripulación son el capitán o patrón, los oficiales, los marineros, los sirvientes y los obreros indicados en el rol de equipajes, formado de la manera establecida por los Reglamentos y además los maquinistas, fogoneros y todas las demás personas empleadas bajo cualquier denominación en el servicio de las máquinas de los buques de vapor.
 
Artículo 654° En el contrato entre el capitán y los oficiales y demás individuos de la tripulación, éstos se comprometen a prestar sus servicios para hacer uno o varios viajes, cada uno en su calidad mediante una retribución convenida, ya de una cantidad fija por mes o por viaje, ya de una parte de los fletes o de las utilidades que se hagan; y el capitán a darles lo que les corresponda, según el contrato y según la ley. Estas obligaciones recíprocas deben hacerse constar en el rol; pero a falta de esto, se admite cualquiera otra clase de prueba.
 
Artículo 655° Es prohibido a la gente de mar poner carga a bordo de la nave por su propia cuenta, sin permiso del capitán y sin pagar el flete.
 
Artículo 656° Si el viaje convenido no tuviere lugar por hechos de los propietarios, del capitán o el de los fletadores, los hombres de mar podrán retener como indemnización lo que se les hubiere avanzado a cuenta de sus sueldos, o si lo prefieren, pedir un mes de sueldo; y si el ajuste fuere por viaje, se calculará distribuyendo el salario convenido entre los días de la duración probable dl viaje, a juicio de peritos.
 
De cualquier manera que se hubiere hecho el ajuste, tienen derecho a lo que les corresponde por los días empleados en el apresto de la nave.
 
Artículo 657° Si la interrupción del viaje tuviere lugar después de haber salido la nave del puerto, recibirán los salarios íntegros que habrían devengado si se hubiere realizado el viaje. Si el ajuste hubiere sido por mes, se calculará la duración probable del viaje.
 
También tendrán derecho a que se les proporcione transporte al lugar en que debía terminar el viaje o al punto de donde salió la expedición, según más les conviniere.
 
Artículo 658° Si antes de comenzar el viaje ocurriera interrupción de comercio con el lugar a que estaba destinada la nave o ésta fuere embargada por orden del Gobierno, la gente de mar sólo tiene derecho al salario por los días empleados en el apresto de la nave, y el contrato queda rescindido.
 
Artículo 659° Si la interrupción de Comercio 0 el embargo, de la nave ocurriera durante el curso del viaje recibirán sus salarios hasta que sean despedidos; y además tendrán el derecho de transporte, según lo dispuesto en el artículo 657.
 
Artículo 660° Si el viaje se prolonga voluntariamente, el salario de la tripulación contratada por el viaje se aumenta en proporción pero si voluntariamente se acorta, nada se le rebaja.
 
Artículo 661° Si la gente de la tripulación hubiere sido ajustada a la parte de utilidades sobre el cargamento o sobre el flete, no tiene derecho a indemnización alguna por la ruptura, demora o prolongación del viaje causadas por fuerza mayor; pero si provinieren de hechos de los cargadores tienen derecho a su parte proporciona en las indemnizaciones que éstos tengan que pagar; y si provinieren de hechos del capitán o propietario del buque, éstos están obligados a indemnizarla.
 
Artículo 662° Si la gente de la tripulación hubiere sido ajustada por varios viajes, puede exigir el pago de sus salarios después de terminado cada viaje.
 
Artículo 663° En el caso de pérdida total de la nave y del cargamento por naufragio o apresamiento, la gente de la tripulación queda sin acción a sus salarios, reteniendo las anticipaciones que hubiere recibido.
 
Artículo 664° Si se salva alguna parte de la nave o del cargamento, los marineros ajustados por mes o por Viaje recibirán del producto de los restos de la nave sus salarios hasta el día de la pérdida; y si ese producto no alcanzara, serán pagados subsidiariamente del flete.
 
Los ajustados sobre el flete son pagados de sus salarios sólo sobre el flete, en proporción del que cobre el capitán.
 
Artículo 665° Los marineros de cualquier manera que hayan sido ajustados, tienen siempre derecho a salario por el tiempo que empleen en salvar los restos de la nave y los efectos sufragados.
 
Artículo 666° Cualquier servicio extraordinario será mencionado en el registro y podrá dar lugar a una recompensa extraordinaria.
 
Artículo 667° El marinero herido o contuso en servicio de la nave, o que durante la navegación cayere enfermo, recibirá su salario y será curado y asistido a expensas de la nave.
 
El marinero será curado y asistido a expensas de la nave y del cargamento, si fuere herido en defensa de la nave contra enemigos o piratas.
 
En caso de mutilación, el marinero será indemnizado, según convenio que se celebre; y en su defecto, a juicio de expertos.
 
Sí el marinero herido o enfermo no pudiere continuar viaje, el capitán deberá dejar fondos suficientes para su curación y asistencia. El marinero tendrá derecho además a sus sueldos, y sus gastos de regreso le serán abonados de la nave, su flete, y en su caso, del cargamento.
 
Artículo 668° Si la herida o contusión sobrevinieron al marinero con ocasión de haber ido a tierra sin permiso competente, sólo tiene derecho a los salarios por el conocimiento que ha servido; la curación y asistencia serán a sus expensas, y aun podrá ser despedido, si de lo contrario resultara retardado en el viaje.
 
Artículo 669° Si durante el viaje muriere el marinero que hubiere sido ajustado por mes, sus salarios se le deberán hasta e día de su fallecimiento. Si hubiere sido ajustado por viaje, se le deberá la mitad, si falleciera a la ida; y el total, si fuere al regreso.
 
Si hubiere sido ajustado a la parte de utilidades sobre el cargamento o sobre el flete, se le deberá su parte íntegra.
 
También se le deberán por entero los salarios o utilidades, si muriere en defensa de la nave y ésta llegare a buen puerto.
 
Artículo 670° El marinero que fuere capturado defendiendo la nave, o con ocasión de haber sido enviado por mar o por tierra en servicio de la nave, tiene derecho al pago íntegro de sus salarios o utilidades, si la nave llega a buen puerto. Tiene, además, derecho a una indemnización, fijada por experto para su rescate, si la nave llegare a buen puerto.
 
El cargamento contribuirá con la nave a dicha indemnización, si la captura hubiere tenido lugar defendiendo la nave, o habiendo sido enviado el marinero en servicio así de la nave como del cargamento.
 
Artículo 671° Cuando el capitán despide a oficiales o a marineros con causa legítima debe pagarles sus salarios convenidos hasta el día de la despedida, calculados según el camino hecho.
 
Si la despedida tuviere lugar antes de principiar el viaje, serán pagados por los días que hubieran servido.
 
Artículo 672° Son causas legítimas de despedida:
 
1. La insubordinación.
 
2. La embriaguez habitual,
 
3. Las riñas y vías de hecho a bordo.
 
4. La ruptura del viaje por causa legal.
 
5. El abandono de la nave sin permiso,
 
6. La inhabilitación para desempeñar las funciones y cumplir los deberes de su respectivo rango.
 
Artículo 673° El marinero que pruebe haber sido despedido sin justa causa después de principiado el viaje, tiene derecho, por vía de indemnización, a los salarios íntegros y a los grados de regreso al puerto en que se embarcó. Esta indemnización se reduce a la tercera parte de los salarios, si el marinero fuere despedido antes de principiar el viaje, El capitán sujeto al pago de estas indemnizaciones no tiene derecho a ser reembolsado por la nave.
 
Artículo 674° En ningún caso puede el capitán despedir a un marinero en país extranjero.
 
Artículo 675° La gente de mar puede rescindir sus contratos:
 
1. Por la variación del destino de la nave antes de principiarse el viaje para el cual se hubiere contratado.
 
2. Por la supervivencia de una guerra que ponga a la nave en peligro, va sea antes de principiar el viaje, ya después de principiado.
 
3. Por declararse una enfermedad epidémica a Bordo o en el puerto de destino.
 
4. Por la muerte o despedida del capitán antes de la salida de la nave.
 
5. Por la falta de convoy, cuando se hubiere ajustado para navegar bajo la escolta de buques de guerra.
 
6. Por enfermedad que, le inhabilite para prestar el servicio a que se hubiere comprometido.
 
Artículo 676° La gente de mar está obligada a continuar sirviendo, si el capitán, estando en puerto extranjero, hace vela a otro puerto, aunque por todo esto se alargue el viaje.
 
Los que estuvieron ajustados por viaje, recibirán en este caso, aumento proporcional en sus salarios.
 
Artículo 677° Se prohibe a la gente de mar intentar toda especie de acción contra el capitán o la nave antes de terminar el viaje, so pena de perder íntegramente sus salarios.
 
Sin embargo, cuando la nave se halle en un puerto, la gente que hubiere sido maltratada por el capitán o que no hubiere recibido la manutención conveniente, podrá pedir la resolución de su contrato ante el Cónsul de la República, o ante la autoridad competente.
 
Artículo 678° La nave y el flete están especialmente afectos a los salarios de la tripulación, y a las indemnizaciones a que esta tenga derecho.
 
Artículo 679° Todas las disposiciones de esta Sección concernientes a salarios, indemnizaciones, asistencia y rescate, son extensivas al capitán, oficiales y demás individuos de la tripulación.
 
Título V
Del Fletamento
 
Sección I
Del Contrato de Fletamento
 
Artículo 680° El contrato de fletamento debe hacerse por escrito; si fuere por documento privado, se harán de él tantos ejemplares y cuantas son las partes interesadas.
 
Debe expresar:
 
La clase, nombre y toneladas de la nave.
 
Su bandera y el lugar de su matrícula.
 
El nombre del capitán y de los contratantes.
 
Si se fleta el todo o parte de la nave; expresándose la cabida, número de toneladas o
 
cantidad de peso o medida que se obligan respectivamente a cargar y recibir.
 
Los lugares y tiempos convenidos para la carga y descarga.
 
El precio convenido y el tiempo de su pago.
 
La indemnización que se pacte para los casos de demora.
 
Cualquier otra condición en que convengan los contratantes.
 
Artículo 681° El cambio del capitán o patrón indicado en el escrito, aún por separación hecha por el propietario de la nave, no hace cesar los efectos del contrato de fletamento, salvo convención en contrario.
 
Artículo 682° Si el tiempo de la carga y de la descarga no está fijado en el contrato, se arregla según el uso de la plaza respectiva.
 
Artículo 683° Si el tiempo y modo de pago no estuvieron fijados, en el contrato, el flete es exigible, hecha que sea la descarga.
 
Artículo 684° Las naves pueden ser fletadas por viaje, por mes, o de cualquier otra manera en que convengan los contratantes.
 
Artículo 685° El viaje se considera principiado desde la salida de la nave del lugar donde principió a recibir su carga, o del lugar donde tomó el lastre, si debió salir en lastre.
 
Artículo 686° Cuando la nave es fletada por mes, no habiendo pacto en contrario, se entiende que el término principia desde que se hace a la vela.
 
Artículo 687° Si el fletador no ha puesto a bordo carga alguna en el lapso fijado por el contrato o por el uso, en su caso, el fletante puede a su elección:
 
1. Exigir la indemnización que se haya fijado en el contrato para casos de demora o una que fijen expertos, a falta de convento.
 
2. Rescindir el contrato y exigir del fletador la mitad del flete estipulado.
 
3. Emprender el viaje en lastre, setenta y dos horas después de haber citado al fletador; y exigir de éste, rendido el viaje, íntegros el flete y las estadías a que hubiere lugar.
 
Artículo 688° Cuando el fletador no ha cargado sino parte de la, carga en el tiempo fijado en el contrato, el fletante tiene derecho a elegir entre reclamar las indemnizaciones expresadas en el artículo anterior y emprender el viaje con la parte del cargamento recibido, en los términos expresados en el número anterior del mismo artículo.
 
Artículo 689° Si la nave hubiere salido del puerto con parte de la carga, en virtud de lo dispuesto en el artículo anterior, y le sobreviniere un caso de avería gruesa, el fletante podrá exigir del fletador, por contribución, las dos terceras partes de lo que le correspondería a lo que no cargó.
 
Artículo 690° Cuando el fletante tenga el derecho de hacer salir la nave con parte de la carga, podrá cargaría sin el consentimiento del fletador para asegurar el flete y la contribución en el caso de avería gruesa; pero el beneficio del flete corresponderá al fletador, y será en su descargo la contribución que en la avería corresponda a estas mercancías.
 
Artículo 691° Si el fletador, sin haber cargado nada, quiere rescindir el contrato antes de vencer el término para cargar, estipulado en él, podrá hacerlo pagando al fletante la mitad del flete convenido. Si hubiere cargado algo, pagará además, los gastos de descarga y los perjuicios que cause esta operación.
 
Las reglas precedentes son aplicables al desistimiento del fletamento por viaje redondo; y si éste fuere por meses, se calculará por expertos la duración probable del viaje.
 
Artículo 692° Si el fletador cargare más de lo convenido en el contrato, pagará el flete del exceso según el precio estipulado en el mismo contrato.
 
Artículo 693° El capitán puede poner en tierra, en el lugar de la carga, los efectos que encuentre en la nave, embarcados sin su consentimiento, o cobrar por ellos el flete más alto que se acostumbre en la misma plaza.
 
Artículo 694° El fletante que declare tener la nave mayor capacidad de la que tiene, es responsable de los perjuicios que ocasione al fletador, salvo que el error no exceda de la cuadragésima parte, o que la declaración esté conforme con la certificación de arqueo.
 
Artículo 695° Si fletada una nave para ida y vuelta retorna sin carga o con carga incompleta por causa del fletador, satisfará éste el flete íntegro.
 
Artículo 696° El fletador está en la obligación de entregar al fletante o al capitán, en el término de cuarenta y ocho horas después de terminada la carga, los papeles y documentos prescritos por la ley para el transporte de mercancías, a menos que haya convención en contrario.
 
Si el fletador no cumpliere con esta obligación, será responsable de los daños y perjuicios; y el fletante o el capitán podrán ser autorizados por el Juez, según las circunstancias, para descargar las mercancías.
 
Artículo 697° Siempre que la nave sufriere retardo en su salida, en su navegación o en el lugar de su descarga, por hecho del fletador, sufrirá éste los, gastos de demora.
 
Artículo 698° El fletante es responsable de los daños y perjuicios que sufra el fletador, si la nave no pudiere recibir la carga en el tiempo fijado en el contrato; o hubiere retardo en la salida, en la navegación, o en el lugar de su descarga, por culpa del capitán o del mismo fletante.
 
Artículo 699° Cuando una nave ofrece tomar a flete la carga que se presente, el fletante o el capitán podrán fijar el tiempo durante el cual la recibirán Después de este tiempo, la nave deberá salir con el primer viento o la primera marca favorable, si no se pactare otra cosa entre el capitán y los cargadores.
 
Artículo 700° Si una nave ofrece a flete la carga que se presente y no hay fijado tiempo para la salida, cada uno de los cargadores podrá sacar su carga sin pagar flete, devolviendo los conocimientos que se hubieran firmado y pagando los gastos de carga y descarga.
 
Sin embargo, si la nave estuviera ya cargada en más de las tres cuartas partes de su cabida, el capitán está en la obligación de salir en la primera ocasión favorable, si lo exige la mayoría de los cargadores, ocho días después de la intimación al efecto, sin que ninguno de los cargadores pueda retirar su carga.
 
Artículo 701° Si una nave fuere detenida a la salida, durante el viaje o en el lugar de la descarga, por hecho o negligencia del fletador o de algún cargador, el fletador o cargador serán responsables para con el fletante, el capitán y los otros cargadores, de los daños y perjuicios a los que queden afectas las mercancías cargadas.
 
Artículo 702° Si la nave fuere detenida en el acto de la salida, durante el viaje o en el puerto de su descarga, por culpa, del capitán, éste será responsable para con el fletador y cargadores de los daños y perjuicios que sufran.
 
Artículo 703° En e los casos de los dos artículos precedentes, los daños y perjuicios serán fijados por expertos.
 
Artículo 704° Si el fletador o cargador, sin consentimiento ni conocimiento del capitán, pusiere a bordo efectos de salida o de entrada prohibidas, o si causare por algún otro hecho ilícito perjuicios a la nave, al capitán o a otros interesados, deberá indemnizarlos; y aún en el caso de que sus efectos fueren confiscados, deberá pagar el flete íntegro y la avería gruesa.
 
Artículo 705° Si el capitán tuviere que hacer reparar la nave durante el viaje, el fletante y el cargador deberán esperar que la nave esté reparada, o sacar sus efectos pagando el flete, los gastos de Descarga y de estiba y la avería gruesa, debiendo restituir los conocimientos. Si alguno de éstos hubiese sido despachado ya, el desembarque de los efectos sólo podrá tener lugar por disposición de un Tribunal competente, y bajo fianza que dé el fletador o cargador por las consecuencias que tengan los conocimientos despachados.
 
Si la nave fuere fletada por mes, no deberá pagar flete durante la reparación, ni aumento de flete, si la nave fuere fletada por viaje.
 
Artículo 706° Si la nave no pudiere ser reparada, el capitán deberá fletar por su cuenta una o varias naves para transportar las mercancías al lugar de su destino, sin poder exigir aumento de flete. Si el capitán no pudiere conseguir naves para el transporte, deberá tomar todas las medidas necesarias para que no sufran deterioro las mercancías, y dar aviso a los fletadores o cargadores, para que ellos dispongan la traslación de las mercancías a su destino primitivo, u otra cosa que tengan por conveniente.
 
En el primer casó, los flotantes o cargadores pagarán el flete íntegro, y los gastos de transporte serán por cuenta del capitán, en el segundo caso, pagarán el flete proporcional hasta el punto donde fue interrumpido el viaje, y los gastos de ahí en adelante son de su cuenta.
 
Artículo 707° Será responsable el capitán de daños y perjuicios y pérdida el flete, si se le probara que la nave antes de salir del puerto no se hallaba en estado de navegar. La prueba es admisible no obstante las certificaciones y visita de salida.
 
Artículo 708° Se debe el flete de las mercancías de que el capitán se haya visto precisado a disponer para necesidades urgentes de la nave en los casos en que lo permita el Código si la nave llega buen puerto; y en proporción al camino hecho, si naufragare.
 
Artículo 709° Se debe el flete de las mercancías arrojadas al mar para salvar la nave; a reserva de la contribución como avería
 
Artículo 710° Si estuviera bloqueado el puerto a que la nave va el tinada, el capitán, si no tiene órdenes contrarias, debe conducir el cargamento a uno de los puertos vecinos de la misma nación a que le fuere posible y permitido abordar, y se debe pagar el flete.
 
Artículo 711° No se debe flete de las mercancías perdidas por naufragio o zaborda, o apresadas por enemigos o piratas, y si ha sido pagado anticipadamente debe restituirse, a menos que haya convención en contrario.
 
Artículo 712° Si la nave y las mercancías fueren rescatadas, o sí las mercancías fueren salvadas del naufragio, el flete deberá pagarse hasta el lugar del apresamiento o del naufragio; y si el capitán llevare las mercancías a su destino, recibirá íntegro el flete.
 
Artículo 713° Ningún flete será debido por las mercancías, parte del cargamento que fueren salvadas en el mar o en la costa sin cooperación del capitán, y que después fueren entregadas a los interesados
 
Artículo 714° Vencido el tiempo de la descarga fijado en el contrato o por disposición legal, el capitán tendrá el derecho de exigir del fletador o del consignatario la descarga de la nave y el pago del flete y de la avería.
 
Artículo 715° Si han transcurrido dos días de estadía y hay cuestión sobre la descarga, el capitán podrá, con autorización del Juez, descargar las mercancías y ponerlas en depósito en manos de un tercero, sin perjuicio del derecho del fletante sobre las mismas mercancías.
 
Artículo 716° El capitán no puede retener las mercancías a bordo de la nave por falta de pago del flete, de la avería gruesa o de gastos.
 
Puede exigir el depósito de las mercancías en manos, de terceros hasta el pago de lo que le corresponda; y si son efectos sujetos a deterioro, puede pedir la autorización judicial para su venta.
 
Si la avería gruesa no pudiere ser ajustada inmediatamente, podrá pedir la consignación judicial de una suena que fijará el Juez.
 
Artículo 717° El capitán tiene preferencia sobre, todos los demás acreedores por el flete, avería y gastos de las mercancías transportadas durante veinte días de su entrega, si no han pasado a manos de terceros.
 
Artículo 718° El capitán que entregare las mercancías sin hacerse pagar el flete, las averías y otros gastos, o sin tomar las precauciones que le acuerden las leyes vigentes en el lugar de la descarga, pierde su derecho contra el fletador o cargador, si éstos probaran haber tenido la suma correspondiente en poder de aquel que recibiera las mercancías o que no pueden obtener el reembolso por la quiebra de éste.
 
Artículo 719° Si el consignatario se negare a recibir las mercancías, el capitán puede, con autorización del Juez, hacer vender una parte, y en caso necesario, el todo, para el pago del flete de las averías y gastos, debiendo depositar judicialmente el exceso y sin perjuicio de sus derechos contra el fletador o el cargador por el déficit.
 
Si la negativa del consignatario se fundare en averías u otra causa de que hubiere de responder el capitán, podrá éste ser obligado a dar fianza suficiente antes de pagársela el flete.
 
Artículo 720° Cuando el flete fuere asustado por número, medida o peso, el capitán tendrá derecho de exigir que las mercancías sean contadas, medidas o pesadas en el acto de la descarga.
 
Artículo 721° Si en el caso del artículo que precede, el capitán descargara las mercancías, sin contarlas, medirlas o pesarlas, el consignatario tendrá derecho de hacer constar su identidad, el número, la medida o el peso, aun con el testimonio de las personas que hubieren estado empleadas en la descarga.
 
Artículo 722° Si hubiere presunción de que las mercancías están averiadas o disminuidas, el capitán, el consignatario o cualquiera otra persona interesada pueden exigir que las mercancías sean examinadas judicialmente a bordo de la nave antes de la descarga.
 
Esta solicitud por parte del capitán en nada perjudica su defensa.
 
Artículo 723° Si las mercancías fueren entregadas mediante un recibo suelto o estampado en el conocimiento, en que se exprese que están averiadas o disminuidas, los consignatarios conservan el derecho de hacerlas examinar judicialmente, siempre que la solicitud se haga en las cuarenta y ocho horas después de la entrega.
 
Artículo 724° Si la avería o la disminución no fueren visibles exteriormente, la inspección judicial puede hacerse válidamente después de haber pasado las mercancías a manos del consignatario, siempre que se solicite en las setenta y dos horas después de la entrega, y que la identidad de las mercancías se compruebe según lo dispuesto en el artículo 721, o por otro medio legal.
 
Artículo 725° El cargador no puede abandonar por el flete las mercancías que han perdido parte de su valor, o que se han deteriorado por vicio propio o por caso Fortuito. Más si son vasijas que contengan vino, aceite, miel u otros líquidos, v éstos se han reducido a menos de la mitad, puede el cargador abandonar éstas por el flete, excepto que el capitán pruebe que la disminución previno de vicio propio de las vasijas o que estuvieron tapadas defectuosamente.
 
Artículo 726° El contrato de fletamento, queda resuelto de derecho, sin que ninguna de las partes pueda exigir flete ni indemnización, si ocurriera alguna de las circunstancias siguientes antes de la salida de la nave:
 
1. Si la salida de la nave fuere impedida por fuerza mayor.
 
2. Si hubiere prohibición de exportar del lugar de su salida, todos o parte de los efectos comprendidos en un mismo contrato de fletamento, o de importarlos en el de su destino.
 
3. Si hubiere interdicción de comercio con el país a que estuviere destinada la nave, o fuere bloquearlo el puerto de destino.
 
En estos casos, los gastos de carga y descarga son por cuenta del fletador; y del fletante los salarios o, gastos de tripulación.
 
Artículo 727° El contrato de fletamiento podrá resolverse a exigencia de una de las partes, si antes de principiarse el viaje sobreviene una guerra por la cual la nave y el cargamento, o cualquiera de ellos, dejen de ser considerados como propiedad neutral.
 
Si no estuvieron libres la nave ni el cargamento, ninguna de las partes puede exigir a la otra indemnización alguna; los gastos de la carga y de la descarga serán en este caso por cuenta del fletador.
 
Si sólo el cargamento no estuviera libre, el fletador pagará al fletante todos los gastos necesarios para el equipo de la nave y para los sueldos, y manutención de la tripulación, hasta el día en que se exija la resolución; o si las mercancías ya estuvieron a bordo, hasta el día de la descarga.
 
Artículo 728° En los casos mencionados en los dos artículos anteriores, el capitán conserva los derechos que hubiere adquirido al pago de estadías, y por avería gruesa por daños sobrevenidos antes de la resolución del contrato.
 
Artículo 729° Si una nave fletada por varios destinos, después de haber terminado un viaje se hallare en el puerto de que otro viaje debería comenzar, se observarán las disposiciones siguientes, caso de sobrevenir una guerra antes de principiarse el viaje nuevo:
 
1. Si no estuvieron libres ni la nave ni la carga, la nave deberá permanecer en el puerto hasta la paz; o hasta que pueda salir con un convoy, o de otra manera segura; o hasta que el capitán reciba órdenes del propietario y de los cargadores, Si la nave estuviera cargada, el capitán podrá depositar las mercancías en almacenes o en otros lugares seguros, hasta que se pueda continuar el viaje, o hasta que se tomen otras medidas.
 
Los sueldos y la manutención de la tripulación, los alquileres de almacenes y los gastos ocasionados por el retardo, se pagarán como avería gruesa.
 
Si la nave no estuviera cargada aún, las dos terceras partes de los gastos serán por cuenta del fletador.
 
2. Si la nave sola no estuviera libre, el contrato será resuelto, si lo exige el fletador, por lo que resta del viaje. Si la nave estuviere cargada, el fletante pagará los gastos de carga y descarga.
 
En este caso sólo podrá exigir el flete por el viaje hecho, las estadías y la avería gruesa.
 
3. Si al contrario, la nave estuviera libre, y no lo estuviera el cargamento y el fletador no quisiere cargar la nave, podrá salir sin carga y completar su viaje, con derecho a exigir la totalidad del flete, terminado que sea el viaje.
 
Por lo que respecta a avería y gastos de carga del nuevo cargamento, y del flete que resulte de éste, se observará lo dispuesto en los artículos 689 y 690.
 
Artículo 730° Cuando una nave es fletada en lastre para otra plaza donde debe recibir la carga para un viaje, queda resuelto el contrato si, habiendo llegado la nave al lugar de su carga, sobreviene una guerra que le impida seguir el viaje, sin que haya lugar a indemnización por ninguna de las partes, si el impedimento proviene de la nave sola, o de ella y del cargamento; pero si proviniere del cargamento, solo el fletador deberá pagar la mitad del flete convenido.
 
Artículo 731° Si por sobrevenir una interdicción de comercio con el país a que se dirija la nave, o por riesgo de enemigos o piratas, se viera el capitán precisado a regresar con la carga, se le deberá solo el flete de la ida, aunque el contrato haya sido por ida y vuelta.
 
Artículo 732° Subsiste el fletamento cuando sólo ocurran accidentes de fuerza mayor que impidan por poco tiempo la salida de la nave, o cuando acontezcan durante el viaje, sin culpa del capitán; sin lugar en tales casos, a indemnización o aumento de, flete; y si la nave estuviera fletada por mes, no se contará el tiempo de la detención. Durante la detención de la nave, puede el fletador descargar las mercancías a su costa, a condición de volverlas a cargar oportunamente.
 
Sección II
Del Conocimiento
 
Artículo 733° Las disposiciones contenidas en esta Sección, son aplicables a los fletamentos parciales.
 
Artículo 734° El cargador y el capitán que recibe la carga se darán mutuamente un conocimiento que expresará:
 
La fecha.
 
El nombre y domicilio del capitán.
 
La clase, nacionalidad, nombre y toneladas de la nave.
 
El nombre del cargador y del consignatario.
 
El lugar de la carga y el de su destino.
 
La naturaleza y cantidad de los objetos que se han de transportar, y sus marcas y números.
 
El flete convenido.
 
El conocimiento puede ser a orden, al portador o a favor de persona determinada.
 
Artículo 735° Del, conocimiento se harán los ejemplares que exija el cargador, debiendo ser cuatro por lo menos. Cada ejemplar será firmado por el capitán y por el cargador, y deberá expresar el número total de ejemplares que se firmen. Uno de los ejemplares lo tomará el capitán.
 
Artículo 736° Dentro de veinticuatro horas después de terminada la carga, deben firmarse los conocimientos y devolverse al capitán sus recibos provisionales.
 
Artículo 737° Si el capitán no recibiera los efectos contados, pesados o medidos, podrá indicar en el Conocimiento que ignora su especie, número, peso o medida.
 
Artículo 738° Si el capitán probare que su nave no podía contener la cantidad de efectos mencionados en el conocimiento, esta prueba hará fe contra el cargador, pero el capitán deberá indemnizar a aquellos que sobre la fe de los conocimientos hubieren pagado al cargador o al portador del conocimiento más de lo que contenía el buque; sin perjuicio del recurso del capitán contra el cargador.
 
Artículo 739° Los conocimientos hechos según las disposiciones anteriores hacen fe entre las partes interesadas en el cargamento, y entre ellas y los aseguradores.
 
Artículo 740° Si diferentes individuos presentaran cada uno un conocimiento por los mismos defectos, el Tribunal decidirá a cuál de ellos debe hacerse la entrega provisional. Se prohibe al capitán descargar las mercancías, si supiere que dos o más individuos son portadores de un conocimiento por las mismas, sino después de autorizado por el Tribunal para depositarlas en un lugar que el mismo Tribunal designe.
 
Artículo 741° El consignatario debe dar recibo al capitán si lo exige, de las mercancías que entrega, constantes del conocimiento bajo pena de indemnización de perjuicios.
 
Sección III
De Los Pasajeros
 
Artículo 742° El contrato de fletamento para el transporte de pasajeros a falta de convenios especiales, se regla por las siguientes disposiciones:
 
1. Si el pasajero no se traslada a bordo en tiempo oportuno, debe pagar al capitán el flete completo.
 
2. Si el viaje no se verifica por declaración de muerte del pasajero, de enfermedad o de otro caso fortuito o de fuerza mayor con relación a su persona, se debe la mitad de flete, deducción hecha de los gastos de alimentos por la duración probable del viaje, si ellos están comprendidos en el flete; salvo las disposiciones correspondientes de las leyes de marina.
 
3. Si el viaje no se verifica por hecho del capitán, el pasajero tiene derecho al pago de daños y perjuicios.
 
4. Si el viaje no se verifica por hecho fortuito o fuerza mayor, concerniente a la nave, se rescinde el contrato con restitución del flete que se haya anticipado, pero sin indemnización de ninguna de las dos partes.
 
Artículo 743° Cuando el viaje se interrumpe después de la partida de la nave:
 
1. Si el pasajero desembarca voluntariamente en un puerto, debe pagar el flete íntegro.
 
2. Si el capitán rehúsa continuar el viaje o es causa del desembarco del pasajero en algún puerto, debe pagar daños y perjuicios.
 
3. Si el viaje se interrumpe por caso fortuito o fuerza mayor respecto de la nave o de la persona del pasajero, el flete se debe en proporción de la ruta recorrida.
 
Ningún flete se debe por los herederos del pasajero muerto o náufrago; pero el flete anticipado no se devuelve.
 
Artículo 744° En caso de retardo de la salida de la nave, el pasajero tiene derecho a alojamiento y a ser alimentado a bordo durante el retardo, si el alimento está incluido en el flete: y además al pago de daños y perjuicios, si el retardo no es el resultado de caso fortuito o de fuerza mayor.
 
Si el retardo excede de diez días, el pasajero puede rescindir el contrato, y en tal caso debe restituírsele el flete entero.
 
Si el retardo es causado por mal tiempo, la disolución del con trato, por parte del pasajero, no tiene lugar sino con la pérdida de un tercio del flete.
 
La circunstancia de mal tiempo debe ser reconocida y declarada por el capitán del puerto.
 
Artículo 745° La nave fletada exclusivamente para el transporte de pasajeros, debe conducirlos directamente, sea cual fuere el número, al puerto de su destino, haciendo las escalas anunciadas antes del contrato del fletamento o aquellas que son de uso corriente.
 
Si la nave se desvía de la ruta y hace estaciones por voluntad o hecho del capitán, los pasajeros continúan recibiendo alojamiento y alimento, a expensas de la nave; y tienen derecho al pago de daños e intereses, con facultad de resolver el contrato.
 
Si la nave, a más de los pasajeros, lleva cargamento de mercancías u otros objetos, el capitán tiene la facultad de hacer durante el viaje las arribadas necesarias para la descarga.
 
Artículo 746° En caso de retardo durante el viaje, causado por detención ordenada por una potencia o por necesidad de reparar la nave:
 
1. El pasajero si no quisiere esperar el fin de la detención o de la reparación, puede rescindir el contrato pagando el flete en proporción del camino andado.
 
2. Si prefiere esperar la continuación de la navegación, no debe ningún aumento de flete; pero debe alimentarse a su costa durante el tiempo de la detención o de la reparación.
 
Artículo 747° La alimentación de pasajeros durante el viaje se presume comprendida en el flete; si es excluida de él, el capitán está obligado a suministrarla durante el viaje, mediante un precio justo, al pasajero que tenga necesidad de ella.
 
En los viajes de larga travesía, en los vapores u otras naves que toquen en los puertos venezolanos, los pasajeros que llegan al puerto de su destino tienen derecho a permanecer a bordo y a ser alimentados durante cuarenta y ocho horas después de la llegada de la nave salvo el caso de que ésta deba partir inmediatamente.
 
Artículo 748° Si la nave ha sido fletada en totalidad o en parte para el transporte de pasajeros, aunque el número no sea indicado los derechos de ambos contratantes se rigen por las disposiciones generales del contrato de fletamento, en cuanto no sean incompatibles con el objeto del contrato.
 
A las costas pertenecientes a los pasajeros que van a bordo se aplican las disposiciones relativas al contrato de fletamento, sin que por ello se deba ningún flete Particular si no ha sido convenido
 
Título VI
De Los Riesgos y Daños Del Transporte Marítimo
 
Sección I
De las Averías
 
.Artículo 749° Son averías:
 
Todo gasto extraordinario hecho para la conservación de la nave, de las mercancías o de ambas; y todo daño que sufra la nave desde su salida hasta su arribo, o las mercancías desde su embarque, hasta su descarga en el puerto de su consignación.
 
No habiendo convención en contrario, se observarán en los casos de averías las disposiciones de los artículos siguientes:
 
Artículo 750° Las averías son de dos clases: gruesas o comunes, y simples o particulares.
 
Artículo 751° Son averías gruesas o comunes todos los daños que en virtud de deliberaciones motivadas, se causan antes o después de emprendido el viaje a la nave y su carga conjunta o separadamente, pero en beneficio común para salvarlas de un riesgo de mar; los daños supervivientes por consecuencia del sacrificio; y los gastos originados por causas imprevistas, hechos en beneficio común en las épocas y formas expresadas, como:
 
1. Los valores que se entreguen por vía de composición para rescatar la nave y el cargamento.
 
2. Las cosas que se arrojen al mar para aligerar la nave, ya pertenezcan al cargamento, ya a la nave, ya a la tripulación.
 
3. Los cables, mástiles, áncoras y demás cosas que se corten, arrojen al mar o abandonen para salvar la nave.
 
4. El daño que sufra la nave o el cargamento por causa de las operaciones efectuadas para salvar la nave o el cargamento.
 
5. Los gastos de alijo para hacer entrar la nave en algún puerto o río, por tempestad o persecución de enemigos; y la pérdida o el daño que sufran las mercancías por causa de alijo.
 
6. Los gastos efectuados para poner a flote la nave que se hubiere hecho encallar para evitar su apresamiento o su pérdida total.
 
7. Los daños ocasionados a la nave y a su cargamento en las operaciones destinadas a extinguir el fuego a bordo.
 
8. La curación y manutención de la gente de mar y pasajeros que fueren heridos defendiendo la nave, los salarios de la primera hasta su restablecimiento y la indemnización por mutilación cuando se acuerde.
 
9. Los salarios, manutención e indemnización por el rescate de los individuos de la tripulación que estando desempeñando servicios de la nave y su cargamento, fueron presos o detenidos por el enemigo o por piratas.
 
10. Los salarios y manutención de la tripulación durante el tiempo en que la nave, después de principiado el viaje, fuere detenida por una potencia extranjera, o por causa de una guerra que sobrevenga mientras la nave y el cargamento no queden libres de sus obligaciones recíprocas.
 
11. Los mismos salarios y alimentos durante el tiempo en que la nave esté obligada a quedar en un punto de arribada para reparar los daños que deliberadamente hubiese sufrido en provecho común de todos los interesados.
 
12. El menoscabo que resultara en el valor de las mercancías que en una arribada forzosa haya sido necesario vender a precios bajos para reparar el buque del daño recibido por cualquier accidente que pertenezca a la clase de avería gruesa,
 
13. Los derechos de prácticos y otros gastos de entrada y de salida, pagados en un puerto de arribada forzosa por causa que deba considerarse como avería gruesa.
 
14. Los alquileres de los almacenes y depósitos en que se depositen las mercancías que no pueden quedar a bordo durante la reparación de daños considerados como avería gruesa.
 
15. Los gastos de una cuarentena ordinaria no prevista al hacerse el fletamento, mientras que la nave y el cargamento estén sometidos a ella, comprendidos los salarios y alimentos de la tripulación.
 
Artículo 752° Averías simples o particulares son todos los daños y menoscabos que no se hicieren deliberadamente en bien común de la nave y el cargamento; y todos los gastos hechos en beneficio de la nave o, del cargamento, separadamente, como:
 
1. El daño que sufren las mercancías por vicio propio, por tempestad, apresamiento, naufragio, encalladura.
 
2. Los gastos hechos por salvarla.
 
3. La pérdida de cables, áncoras, velas, mástiles o cordajes, causada por tempestad u otro accidente de mar.
 
4. Los gastos de las arribadas ocasionados por la pérdida fortuita de estos objetos o por la necesidad de vituallas o por la reparación de alguna vía de agua.
 
Artículo 753° Si por bajos o bancos de arena conocidos, la nave no pudiere darse a la vela con el cargamento entero de, lugar de su salida ni llegar al de su destino sin descargar una parte en lanchas para alijar el buque, los gastos ocasionados en esa operación no se considerarán averías, Estos gastos son de cuenta de la nave, si el contrato de fletamento o los conocimientos no estipulan lo contrario.
 
Artículo 754° Las disposiciones contenidas en los artículos precedentes para la calificación de las averías gruesas o particulares, son igualmente aplicables a esas lanchas y a los objetos, cargados en ellas.
 
Artículo 755° Si durante el trayecto sufrieren estas lanchas, o las mercancías a su bordo, daños o pérdidas reputados averías gruesas, las embarcaciones sufren una tercera parte de ellas, y la mercancía, las dos terceras partes restantes; y estas serán repartidas como avería gruesa sobre la nave principal, sobre el flete y sobre el cargamento entero.
 
Artículo 756° Recíprocamente, y hasta que las mercancías cargadas en lanchas estén descargadas en el lugar de su destino, continúan en comunidad con la nave principal y el resto del cargamento, y contribuyen a las averías gruesas que sufren éstas.
 
Artículo 757° No se consideran averías comunes, aunque sean hechas voluntariamente y después de deliberación motivada en bien de la nave, los daños sufridos o los gastos causados por los vicios interiores de la nave, por su innavegabilidad o por falta o negligencia del capitán o de la tripulación.
 
Artículo 758º Los gastos de prácticos, remolque y de puerto no son averías, sino simples gastos a cargo de la nave.
 
Artículo 759° Ninguna demanda es admisible por avería, si ésta no excede de una centésima parte del valor reunido de la nave y del cargamento, en la gruesa; y en la simple de la cosa dañada
 
Sección II
De La Echazón
 
Artículo 760° Si el capitán, para salvar la nave en caso de tempestad o persecución del enemigo, se creyere obligado a arrojar efectos del cargamento, a romper parte de la nave para facilitar la echazón, o portar mástiles o a abandonar las áncoras. Deliberará previamente, tomando el perecer de los principales individuos de la tripulación y de los interesados en la carga que estén presentes.
 
Si hubiere diversidad de dictámenes, se seguirá el del capitán y de los principales de la tripulación.
 
Artículo 761° A juicio del capitán, aconsejado con los principales de la tripulación, se procurará que, las cosas menos necesarias, más pesadas y de menos precio sean arrojadas primero; y enseguida las que se encuentren en el primer puente.
 
Artículo 762° El capitán, tan pronto como sea posible, sentará en el registro de la nave la diligencia de deliberación
 
Dicha diligencia contendrá:
 
Los motivos de la deliberación.
 
La relación de las cosas arrojadas y dañadas, con las especificaciones posibles, las firmas de los deliberantes o los motivos de su negativa a firmar.
 
Artículo 763° En el primer puerto a que llegue la nave, el capitán deberá, dentro de veinticuatro horas, presentar al Juez de comercio, y, en defecto de éste, a otro del lugar, una copia de dicha diligencia, bajo juramento de ser verdaderos los hechos que expresa, Si la llegada fuere a puerto extranjero, se harán la presentación de la copia y el juramento ante el Cónsul venezolano, y en su defecto, ante un magistrado del lugar.
 
Sección III
De la Contribución por Avería Gruesa
 
Artículo 764° Contribuirán en común a la avería gruesa, sueldo a Abra, las mercancías salvadas y las perdidas por echazón u otras medidas de salvamento v la mitad de la nave y de su flete.
 
La contribución se arreglará al valor que dichas cosas tuvieron en el lugar de la descarga, deducidos antes los gastos de salvamento.
 
Artículo 765° Los salarios de la gente de mar no están sujetos a contribución.
 
Artículo 766° Es obligación del capitán solicitar en el lugar de la descarga, y ante la autoridad indicada en el artículo 763, el reconocimiento y justiprecio por peritos que se nombrarán de oficio, de los daños y pérdidas que constituyan la avería gruesa.
 
Artículo 767° Las mercancías arrojadas se estimarán por el precio corriente en el lugar de la descarga, y según la calidad que se probare por los conocimientos y facturas, si las hay.
 
Artículo 768° Si las mercancías resultaron de un valor inferior al que expresa el conocimiento, contribuirán según su estimación, si se han salvado; y si se han perdido o averiado, se pagarán según la calidad designada en el conocimiento.
 
Si las mercancías resultaron de calidad inferior a la que indica el conocimiento, contribuirán según la calidad indicada en el conocimiento, si se han salvado; y si se han perdido o averiado, según su estimación.
 
Artículo 769° La repartición proporcional que harán los peritos de las pérdidas y daños comunes se llevará a efecto después de aprobada por el Juez o el Cónsul, en sus respectivos casos.
 
Artículo 770° No contribuirán a la avería gruesa las municiones de guerra y de boca de la nave, ni el equipaje del capitán y demás individuos de la tripulación; pero el valor de estas mismas cosas si se perdieron por la echazón, se pagará por contribución.
 
Artículo 771° Los efectos que no consisten de conocimiento o declaración del capitán, no serán pagados si fueren echados, y contribuirán si se salvaron.
 
Artículo 772° Los efectos cargados sobre la cubierta de la nave no serán paganos si se arrojan o dañan, y contribuirán si se salvan. Esta disposición no comprende el comercio de cabotaje.
 
Artículo 773° Las mercancías que no estén aún embarcadas en la nave principal, ni en los botes o canoas que las deban llevar a bordo, no contribuyen a las pérdidas que sufra la nave que las deba transportar.
 
Artículo 774° Sí la nave se perdiere a pesar de la echazón de una parte del cargamento, o de otros hechos ejecutados para Salvarla, cesa la obligación de contribuir a la avería gruesa; y los daños y pérdidas ocurridos se estimarán corno avería simple a cargo de los interesados en los efectos que los hubieren sufrido.
 
Artículo 775° Cuando después de haberse salvado la nave del riesgo que dio lugar a la avería gruesa, pereciere por otro accidente en el progreso de su viaje, contribuirán a la avería gruesa los efectos salvados del primer riesgo que se hubieren conservado después de perdida la nave, según el valor que tengan, atendido a su estado, y con deducción de los gastos hechos para salvarlos.
 
Artículo 776° Los efectos arrojados no contribuyen al pago de los daños acaecidos después de su echazón a las mercancías salvadas.
 
Artículo 777° En todos los casos sobredichos, el capitán y la tripulación tienen privilegio sobre las mercancías o su precio por lo que les toque en la contribución.
 
Sección IV
Del Abordaje
 
Artículo 778° En el caso del abordaje, si fuere fortuito o causado por el hecho de los dos capitanes o de las dos tripulaciones, cada nave soportará el daño que hubiere sufrido; si fuere causado por culpa de uno de los capitanes; éste pagará todos los daños; si no constare que ha sido fortuito, ni cuál de los capitanes ha sido culpable, cada una de las naves pagará la mitad de las reparaciones que fueren necesarias, a juicio de expertos.
 
Artículo 779° El abordaje se presume fortuito; pero se reputará culpable de parte del capitán de la nave que se encuentre en alguno de los casos siguientes:
 
1. Si la nave estuviera mal fondeada por inobservancia de los reglamentos y usos del puerto; o si tuviere sus anclas sin las boyas necesarias, a menos que pruebe que las perdió sin culpa suya y que no ha podido reemplazarlas; o si navegare sin las luces que exigen los reglamentos generales de navegación en sus debidos puestos, según sea la nave de vapor o de vela; o sí navegare contra las leyes establecidas en dichos reglamentos.
 
2. Si la nave zarpare de noche sin haberse puesto previamente en franquía; o navegare a toda vela, a inmediación de otra que estuviera fondeada o a la capa.
 
3. Si a la entrada de un puerto la nave tratare de tomar la delantera a otra que la precede, o si a la salida no cediere el paso a la nave que entrare al puerto.
 
4. Si navegando con viento en popa en una dirección tal que pueda encontrarse con otra en un punto de intersección, no tomare las precauciones necesarias para evitar el abordaje.
 
5. Si la nave, cualquiera que sea el punto donde se encuentre, no tuviere farol con luz, siendo de noche.
 
Artículo 780° Si la nave pereciere después del abordaje en el viaje que deba hacer para llegar a un puerto de arribada para su reparación, se presume que la pérdida fue causada por el abordaje.
 
Artículo 781° Si una nave a la vela causare daños sin culpa del capitán o de la tripulación a otra nave anclada en lugar conveniente, aquélla pagará la mitad del daño de ésta, sin comprender el suyo propio.
 
Estos daños se repartirán como avería gruesa sobre la nave y la carga.
 
No habrá lugar al pago de daños si el capitán de la nave anclada hubiera podido evitar el abordaje, o disminuir sus consecuencias, soltando sus cables y cortando sus amarras, siempre que hubiera podido hacerlo sin peligro; y si no lo hizo, a pesar de haber sido oportunamente requerido por la otra nave.
 
Artículo 782° Si una nave garreando fuere sobre los cables de otra anclada cerca de ella, y los cortase, de modo que ésta perdiese sus anclas y que por este suceso sufriere daño y naufragase, la primera deberá indemnizar todo el daño que sufriere la otra y su cargamento.
 
Artículo 783° Si una nave anclada o amarrada en un puerto, sin soltarse y por la impetuosidad de las olas, o por una tempestad u otra fuerza mayor, causare daño a otras naves que se encuentren cerca de ella, éstos serán sufridos por las naves perjudicadas como avería particular.
 
Artículo 784° Si una nave se hallare sobre un bajo y no pudiere retirarse, su capitán, en caso de peligro, tiene el derecho de exigir que otra nave que le quede cerca, leve sus anclas o corte sus amarras para dar paso a aquélla, siempre que la otra pueda hacerlo sin riesgo; y debiendo la nave en peligro pagar los perjuicios que sufra la otra.
 
El capitán de la nave vecina que rehusare satisfacer la exigencia, o no lo hiciere, por negligencia, será responsable de los daños que resulten de ello.
 
Título VII
Del Contrato A La Gruesa o Préstamo A Riesgo Marítimo
 
Artículo 785° En el contrato a la gruesa, uno de los contratantes presta a los otros una cantidad de dinero u otra cosa apreciable en dinero sobre, objetos expuestos a riesgo marítimo, a condición e si perecen o se deterioran por accidente de mar, el que ha dado el no puede cobrarlo sino hasta concurrencia de lo que los valgan; pero si llegan felizmente a su destino, el que ha tomado la suma será obligado a pagarla con una prima o utilidad convenida.
 
Artículo 786° El contrato a la gruesa debe hacerse por documento público o privado; en este caso debe registrarse en la Oficina de Registro dentro de ocho días de su feché, o depositarte en la aduana donde se despacha la nave un duplicado de él, dentro del mismo término, so pena de perder el dador el privilegio.
 
En país extranjero se hará el contrato según la costumbre del lugar, observándose lo dispuesto en el Artículo 645, y si se hiciere por documento privado, se depositará un duplicado en el Consulado venezolano, y a falta de éste, en la aduana del lugar, o en un comerciante de responsabilidad.
 
Los contratos a la gruesa, hechos verbalmente, son ineficaces en juicio, y no se admitirá prueba sobre ellos.
 
Artículo 787° El contrato a la gruesa debe contener: El lugar y la fecha del contrato. Los nombres, apellidos y domicilio del dador y del tomador. El capital prestado.
 
La prima convenida.
 
Los efectos que se afectan al préstamo.
 
La clase, nombre y matrícula de la nave, El nombre, apellido y domicilio del capitán.
 
El viaje por el cual se corre el riesgo o por qué tiempo. El tiempo del reembolso.
 
Si no se fijare ese tiempo, se consideraré como tal el momento en que dejó de existir el riesgo.
 
Artículo 788° El contrato a la gruesa puede hacerse a la orden, y en este caso puede traspasarse por endoso, sucediendo el endosatario en todos los derechos y riesgos al endosante; pero la garantía del pago no se extiende al provecho marítimo, sino a los intereses corrientes, salvo convención en contrario.
 
Artículo 789° Los Préstamos a la gruesa pueden constituirse conjunta o separadamente, sobre todo o parte:
 
Del casco y quilla de la nave.
 
De las velas y aparejos.
 
Del armamento y vitualla.
 
Del cargamento.
 
Los créditos provenientes de estos préstamos tienen privilegio sobre los objetos respectivamente designados, en proporción de la cuota afecta al préstamo.
 
El privilegio del préstamo sobre casco y quilla comprende también los fletes devengados.
 
Artículo 790° A solicitud del dador puede declararse nulo el contrato a la gruesa hecho sobre objetos de menos valor que la suma prestada, si se probare fraude por parte del tomador.
 
Si no hubiere fraude, el contrato será válido hasta por el valor de las cosas afectas al préstamo, según la estimación hecha o convenida entre las partes. El dador será reembolsado del exceso con los intereses corrientes en la plaza.
 
Artículo 791° Se prohibe el préstamo a la gruesa sobre fletes no cargados o utilidades esperadas. En este caso el dador tendrá derecho sólo a la devolución del capital, sin intereses.
 
Artículo 792° Ningún préstamo a la gruesa puede hacerse a la gente de mar sobre su salario de utilidades. Sin embargo, si el préstamo se hace, el dador sólo tiene derecho al reembolso del capital sin ningún interés.
 
Artículo 793° En el lugar donde more el dueño de la nave no puede el capitán sin su consentimiento, manifestado de una manera auténtica, o por intervención en el acto, tomar prestado a la gruesa; y si lo hace, sólo es válido el contrato respecto de la parte que el capitán tenga en la nave o en el flete. Queda salvo el caso expresado en el artículo 644.
 
Artículo 794° Las cantidades tomadas a la gruesa para el último viaje se pagan con preferencia a las prestadas para algún viaje anterior, aunque se declare dejar éstas por continuación o renovación.
 
Los préstamos hechos durante el viaje se prefieren a los que se hayan hecho antes de la salida de la nave, y entre aquéllos, se gradúa la prelación por el orden inverso al de las fechas, pero o préstamos hechos durante la permanencia en un puerto concurren con la misma preferencia.
 
Artículo 795° Si las mercancías embarcadas en la nave designada en el contrato fueren transbordadas a otra, no perjudican al dador los daños sufridos en ésta por riesgos marítimos; a menos que se pruebe que el cambio se hizo por fuerza mayor.
 
Artículo 796° Los préstamos sobre mercancías, hechos antes de principiarse el viaje, deben ser anotados en los conocimientos, con indicación de la persona a quien el capitán debe comunicar la llegada a su destino. En caso contrario, el consignatario de las mercancías tendrá preferencia sobre el portador del contrato a la gruesa, si hubiere aceptado letras de cambio o avanzado dinero sobre el conocimiento.
 
El capitán que ignore a quién debe participar la llegada al puerto de su destino, podrá descargar las mercancías sin quedar responsable al portador del contrato a la gruesa.
 
Artículo 797° El capitán que de mala fe descargara las mercancías afectas a un préstamo a la gruesa, con perjuicio del dador, queda personalmente responsable hacia éste
 
Artículo 798° A falta de convenio expreso, se entiende que los riesgos respecto de la nave, sus aparejos, armamentos, vituallas y fletes, corren desde que ella se hace a la vela hasta que da fondo, en el lugar de su destino; respecto de las mercancías, desde que carguen en la nave o en las embarcaciones que han de llevarlas a ella; o desde la fecha del contrato, si el préstamo se hiciere, durante el viaje, estando ellas a bordo. El riesgo termina, en los dos últimos casos, cuando las mercancías estén descargadas o de hieran estarlo.
 
Artículo 799° Si después de celebrado un contrato a la gruesa no tuviere lugar el viaje para el cual se hizo, el dador cobrará con privilegio su capital y los intereses legales; pero si ya hubiere principiado el viaje, tendrá derecho a la prima.
 
Artículo 800° El tomador es responsable personalmente por el capitán y la prima, si por hecho o consentimiento suyo cambia destino la nave; si la nave o las mercancías afectas se deterioran, disminuyen o perecen por vicio propio de la cosa o por hechos negligencia del mismo tomador.
 
Artículo 801° Se extingue el crédito por la pérdida total de los Objetos sobre que fue contraído el préstamo a la gruesa, si esta pérdida acontece por caso fortuito en el tiempo y lugar de los riesgos.
 
Artículo 802° En los préstamos a la gruesa sobre mercancías, no se libra el tomador de responsabilidad por la pérdida de la nave y del cargamento si no justifica que en ella estaban por su cuenta los efectos declarados como objeto del, préstamo.
 
Cuando la pérdida no es total, el pago de la cantidad prestada a la gruesa y sus intereses se reduce a la parte salvada de las cosas afectas al préstamo, deducirlos los gastos de salvamento.
 
Artículo 803° Si el préstamo se hubiere hecho sobre parte de los objetos, el tomador participará también de los objetos salvados en proporción a la parte libre de la obligación del préstamo.
 
Artículo 804° Los dadores a la gruesa contribuirán a las averías comunes en descargo de los tomadores; y cuando no haya convenio en contrario, también a la simple.
 
Artículo 805º Si hay contrato a la gruesa y de seguro sobre una misma nave o un mismo cargamento, el producto de los efectos salvados se dividirá entre el dador a la gruesa, sólo por su capital, y el asegurador por las sumas aseguradas, sueldo a libra de su interés respectivo; sin perjuicio de los privilegios establecidos en el artículo 615.
 
Título VIII
Del Seguro Marítimo
 
Artículo 806° Las disposiciones que contienen los artículos 548 y siguientes hasta el 572, inclusive, son aplicables a los seguros marítimos, salvo los casos exceptuados en el presente Título.
 
Artículo 807° Pueden ser objeto del seguro marítimo:
 
1. El casco y quilla de la nave armada o desarmada con carga o sin ella, sea que caté fondeada en el puerto de su matricula o en el de su armamento. sea que vaya navegando sola en convoy o en conserva:
 
2. Los aparejos de la nave.
 
3. El armamento.
 
4. Las vituallas.
 
5. El costo del seguro.
 
6. Las cantidades dadas a la gruesa.
 
7. La vida y la libertad de hombres de mar y pasajeros.
 
8. Las mercancías cargadas, y en general, todas las cosas de valor estimable en dinero, expuestas a riesgo de pérdida o deterioro por accidente en la navegación.
 
Fuera de las cosas expresadas en el artículo 552, no pueden ser asegurados:
 
1. Los sueldos del capitán y tripulación.
 
2. El flete no adquirido de cargamento existente a bordo.
 
3. Las cantidades tomadas a la gruesa.
 
4. Los premios de los préstamos marítimos.
 
5. Las cosas pertenecientes a súbditos de nación enemiga.
 
6. La nave ocupada habitualmente en el contrabando, ni el daño que le sobrevenga por haberlo hecho.
 
Artículo 809° El seguro del cargamento, sin otra designación, comprende todas las mercancías embarcadas, fuera del oro o plata amonedados, las barras de estos mismos metales, las municiones de guerra, los diamantes, perlas y demás objetos preciosos.
 
Los objetos exceptuados en el inciso anterior serán necesariamente especificados en la póliza.
 
Si el seguro fuere hecho por viaje redondo, comprende también las mercaderías cargadas en el puerto de destino y en los de escala de la travesía de vuelta.
 
Artículo 810° La nave puede ser asegurada por todo el valor del casco y quilla, aparejos, armamentos y vituallas, deduciéndose previamente las cantidades tomadas a la gruesa.
 
El cargamento podrá también ser asegurado, previa la deducción expresada, por el íntegro valor que las mercaderías tengan en el puerto de la expedición, al tiempo de su embarque, incluso los gastos causados hasta ponerlas a bordo y la prima de seguro.
 
Artículo 811° El seguro puede versar conjunta o separadamente sobre el todo o parte de los objetos enunciados en el artículo 807 y celebrarse:
 
En tiempo de paz o de guerra.
 
Antes de principiarse el viaje o hallándose éste pendiente. Por el Viaje de ida y, vuelta o por uno solo de ellos.
 
Por toda la duración del viaje o por un tiempo limitado.
 
Por todos los riesgos de mar o solamente por algunos de ellos.
 
Artículo 812° Por el hecho de la suscripción de la póliza se presume que los interesados han reconocido justa la estimación hecha en ella de la cosa asegurada; pero tanto el asegurado como el asegurador podrán reclamar contra ella de conformidad con los artículos 555 y 556.
 
Ni el asegurado ni el asegurador podrán ejercer ese derecho después de tener conocimiento del feliz arribo o de la pérdida o deterioro de los objetos asegurados, salvo el caso de fraude.
 
Artículo 813° En el caso del artículo 555, el valor de las mercaderías aseguradas se fijará por peritos, tomándose por base el precio que a ellas se asigne con arreglo a lo dispuesto en el aparte único del artículo 810.
 
Artículo 814° No determinándose en la póliza el valor de las cosas aseguradas y consistiendo éstas en los retornos de un país donde no se haga el comercio sino por trueques, la estimación se hará por el precio que tenían en el puerto de su expedición las mercaderías que se dieren en cambio, incluyendo en ellas todos los gastos posteriores.
 
Artículo 815° La estimación hecha en moneda extranjera se reducirá a moneda de la República, conforme al curso del cambio, en el día en que se hubiere firmado la póliza.
 
Artículo 816° En el seguro marítimo se entiende por riesgos de mar los que corren las cosas aseguradas por tempestad, naufragio, varamiento con rotura o sin ella, abordaje fortuito, cambio forzado de ruta, de viaje o de nave, echazón, fuego, apresamiento, saqueo, declaración de guerra, retención por orden de algún Gobierno, represalias y, generalmente, todos los casos fortuitos que ocurran en el mar, salvo lo exceptuado literalmente en la póliza
 
Artículo 817° No fijándose en la póliza el principio y fin de los riesgos, se entiende que éstos principian y concluyen para los asegurados en las épocas que determina el artículo 798.
 
En el seguro de sumas prestadas a la gruesa, los riesgos comienzan y acaban para los aseguradores desde el momento en que comienza y acaban para el dador, según la ley o la convención notificada a los aseguradores.
 
Artículo 818° Revocado o variado el viaje antes que las cosas aseguradas hayan principiado a correr los riesgos queda rescindido el seguro.
 
Artículo 819° Es de ningún valor el seguro contratado con posterioridad a la cesación de los riesgos, si al tiempo de firmar la póliza, el asegurado tuviere conocimiento de la pérdida de los objetos asegurados, o el asegurador de su feliz arribo.
 
Este conocimiento puede acreditarse por cualquiera de los medios probatorios que admite este Código.
 
Artículo 820° Las partes podrán estipular que la prima será aumentada en caso, de guerra, o disminuida sobreviniendo la paz. Omitiéndose la fijación de la cuota, ésta será fijada por peritos, habida consideración al aumento o disminución de los riesgos.
 
Artículo 821° El acortamiento voluntario del viaje sin variación de ruta no autoriza la reducción de la prima.
 
Artículo 822° Fuera de las enunciaciones que exige el Artículo 550, la póliza de seguro de la nave o de su cargamento deberá expresar:
 
1. El nombre, apellido y domicilio del capitán.
 
2. El nombre de la nave, su porte, pabellón, matrícula, armamento y tripulación; ya verse el seguro sobre la misma nave, ya sobre las mercaderías que constituyen su cargamento.
 
3. El lugar de la carga, el de la descarga y los puertos de escala.
 
4. El puerto de donde ha salido o debido salir la nave y el de su destino.
 
5. El lugar donde los riesgos principian a correr por cuenta del asegurador, con designación específica de los que fueren excluidos del seguro.
 
6. El viaje asegurado, con expresión de sí el seguro es por viaje redondo o sólo por el de ida o vuelta.
 
7. El tiempo, lugar y modo en que deba hacerse el pago de la pérdida, de los daños y de la prima.
 
8. La fecha y hora del contrato, aunque el viaje no esté principiado.
 
Artículo 823° La póliza de seguro de las cantidades dadas a la gruesa deberá enunciar:
 
1. El nombre del tomador, aún cuando éste sea el capitán.
 
2. El nombre y destino de la nave que debe hacer el viaje y del capitán que la mande,
 
3. Los riesgos que tome sobre sí el asegurador y los que hayan sido exceptuados por el dador.
 
4. Si las cantidades prestadas lo han sido en el lugar de la carga o en puerto de arribada forzosa.
 
Artículo 824° La póliza del seguro de vida se arreglará a lo dispuesto en el Artículo 581.
 
Artículo 825° Además de las enunciaciones contenidas en los números 1º, 2º y4º del artículo 822, la póliza de seguro de la libertad de los navegantes deberá expresar:
 
1. El nombre, apellido, edad y señales que identifiquen la persona asegurada.
 
2. La cantidad convenida por el rescate y los gastos de regreso a la República.
 
3. El nombre, apellido y domicilio de la persona encargada del rescate.
 
4. El término en que se ha de verificar el rescate y la indemnización que debe darse al asegurado, caso de no conseguirse.
 
Artículo 826° Los Cónsules venezolanos podrán autorizar las pólizas de los seguros que se celebren en las plazas de comercio de su residencia, si alguno de los contratantes fuere venezolano.
 
Artículo 827° Siendo varios los seguros sobre una misma cosa, los aseguradores firmarán la póliza simultánea o sucesivamente, expresando cada uno, en el último caso, la fecha y hora antes de su firma
 
Artículo 828° Una póliza puede comprender diferentes seguros en una misma nave.
 
Puede también comprender el de la nave y su cargamento; pero en este caso se expresarán distintamente las cantidades aseguradas sobre cada caso de estos objetos, so pena de nulidad del seguro.
 
Artículo 829° Ignorando el asegurado la especie de mercaderías que espera o la nave que debe transportarlas, podrá celebrar el seguro, en el primer caso, bajo el nombre genérico de "mercaderías", y en el segundo con la cláusula en "una o más naves", con tal que declare en la póliza que ignora la circunstancia respectiva, y exprese la fecha y firma de las órdenes o cartas de aviso que hubiere recibido.
 
Pero en el caso de siniestro, asegurado deberá probar 1 salida de la nave o naves del puerto de la carga, el embarque en ella de las mercaderías perdidas, el verdadero valor de éstas y la pérdida de la nave.
 
Artículo 830° El seguro contratado por un tiempo limitado se extingue por el mero transcurso del plazo convenido, aunque al vencimiento de éste se hallen todavía pendientes los riesgos.
 
Artículo 831° La determinación de la bofe omitida en la póliza se hará en perjuicio de la parte a quien favorezca la Omisión.
 
Artículo 832° El asegurador está obligado a indemnizar al asegurado las pérdidas y averías de los objetos asegurados, causados por accidentes de mar, y los gastos hechos para evitarlas o disminuirlas, siempre que aquéllas excedan del uno por ciento del valor del objeto perdido o averiado.
 
Artículo 833° No expresándose en la póliza el tiempo del pago de les como aseguradas, daños y gastos de la responsabilidad de los aseguradores éstos deberán verificarlo dentro de los diez días siguientes en que el asegurado les presente su cuenta debidamente documentada.
 
Artículo 834° Siempre que distintas personas aseguren el cargamento por partidas separadas, o por cuotas, sin expresar los objetos que abrace cada seguro, los aseguradores pagarán a prorrata la pérdida total o parcial que el cargamento sufra.
 
Artículo 835º La variación de rumbo o viaje, ocasionada por fuerza mayor para salvar la nave o su cargamento, no extingue la responsabilidad de los aseguradores.
 
Artículo 836° El cambio de la nave ejecutado por causa de innavegabilidad o fuerza mayor después de principiado el viaje, no liberta a los aseguradores de la responsabilidad que les impone el contrato, aunque la segunda nave sea de distinto porte o pabellón.
 
Pero si la innavegabilidad ocurriera antes de que la nave haya salido del puerto de la expedición, los aseguradores podrán continuar el moro o desistir de él, pagando las averías que hubiere sufrido el cargamento.
 
Artículo 837° La cláusula "libre de avería" exonera al asegurador del pago de toda avería gruesa o particular, a excepción de las que dan lugar al abandono de la cosa asegurada.
 
Artículo 838° Si en el seguro se designan diferentes embarcaciones para cargar las cosas aseguradas, el asegurado podrá distribuirlas a su arbitrio, o cargarlas en una sola sin que por esta causa haya alteración en la responsabilidad de los aseguradores.
 
Artículo 839° Pero si el cargamento que fuere asegurado con designación de la nave y fijación de la cantidad asegurada sobre cada una de ellas, fuere embarcado en menor número de naves que el señalado en la póliza, o en una sola de ellas, la responsabilidad de los aseguradores será reducida a la suma asegurada sobre la nave o naves que hubieren recibido el cargamento.
 
En este caso, el seguro de las cantidades aseguradas sobre las demás naves será ineficaz, y se abonará a los aseguradores la indemnización legal.
 
Artículo 840° La autorización para hacer escala confiere derecho al capitán para arribar, hacer una cuarentena, descargar, vender mercaderías por menor, y aún para formar un nuevo cargamento, corriendo siempre los riesgos por cuenta de los aseguradores.
 
Las mercaderías cargadas en un puerto de escala convenido subrogan para los efectos del seguro, a las descargadas en el mismo.
 
Artículo 841° Celebrado el seguro con la cláusula "libre de hostilidades", el asegurador no responde de los daños y pérdidas causados por violencia, apresamiento, saqueo, piratería, orden de potencia extranjera, declaración de guerra y represalias aunque tales actos precedan a la declaración de guerra.
 
El retardo o cambio de viaje de los objetos asegurados por causa de hostilidades hace cesar los efectos del seguro, sin perjuicio de la responsabilidad de los aseguradores por los daños o pérdidas ocurridos antes, de las hostilidades.
 
Artículo 842° Son responsables los aseguradores de los daños y pérdidas provenientes de algunas de las causas siguientes:
 
1. Cambio voluntario de ruta, de viaje o de nave, sin consentimiento de los aseguradores.
 
2. Separación voluntaria de un convoy, habiendo estipulación para navegar en, conserva.
 
3. Prolongación del viaje asegurado a un puerto más remoto que el designado en la póliza.
 
4. Mermas. desperdicios y pérdidas procedentes de vicio propio de los objetos asegurados,
 
5. Deterioro del velamen y demás útiles de la nave causado por su uso ordinario
 
6. Dolo o culpa del capitán o de la tripulación, a menos de convención en contrario,
 
7. Hecho del asegurado o de cualquier otra persona extraña al contrato.
 
8. Gastos de remolque y demás que no constituyan avería.
 
9. Derechos de impuesto sobre la nave o su, cargamento.
 
En los casos de este artículo los aseguradores devengan la prima estipulada, siempre que los objetos asegurados hubieren principiado a correr los riesgos.
 
Artículo 843° Las cosas perdidas y las vendidas durante el viaje por hallarse averiadas serán pagadas por el asegurador, según el valor expresado en la póliza del seguro, o en su defecto al precio de factura, aumentado con los costos causados hasta ponerlas a bordo.
 
Si las mercaderías llegaren averiadas en todo o en parte al puerto de la descarga, se fijará por peritos el precio bruto que habrían tenido si hubieren llegado ilesas y el precio actual, también en bruto; y el asegurador pagará al asegurado la parte de la suma asegurada que sea proporcional con la pérdida sufrida.
 
El asegurador pagará, además, los costos de la experticia.
 
Artículo 844° Para averiguar y fijar el valor de los objetos asegurados, no podrá el asegurador en ningún caso obligar al asegurado a venderlos, salvo que se haya convenido otro cosa en la póliza.
 
Artículo 845° Si las mercaderías llegaren exteriormente averiadas o mermadas, el reconocimiento y estimación del daño se harán por peritos, antes de entregarlas al asegurado.
 
Pero si la avería no fuere visible al tiempo de la descarga, el reconocimiento y experticia pueden hacerse después que las mercaderías se hallen a disposición del asegurado, con tal que ambas diligencias sean practicadas dentro de setenta y dos horas, contadas desde la descarga, sin perjuicio de las demás pruebas que hagan los interesados.
 
Artículo 846° Siempre que la nave asegurada sufra avería por fortuna de mar el asegurador sólo pagará dos tercios del impuesto de las reparaciones, háyanse o no verificado; y esto en proporción de la parte asegurada con la que no está. El otro tercio quedará a cargo del asegurado, por el mayor valor que se presume que adquiere la nave mediante la reparación.
 
Artículo 847° Los costos de reparación serán justificados con las cuentas respectivas, y en su defecto, con la estimación de peritos.
 
Si no se hubiere verificado la reparación, el monto de su costo será también regulado por peritos para los efectos del artículo precedente.
 
Artículo 848° Probándose que las reparaciones han aumentado el valor de la nave en más de un tercio, el asegurador pagará todos los costos de aquéllas, previa deducción del mayor valor adquirido por las reparaciones.
 
Artículo 849° La deducción del tercio no tendrá lugar, si el asegurado prueba con un reconocimiento de peritos que las reparaciones no han aumentado el valor de la nave, sea porque ésta fuese nueva y el daño hubiere ocurrido en su primer viaje, sea porque la avería hubiese recaído en velas, anclas o en otros accesorios nuevos; pero aun en este caso, los aseguradores tendrán derecho a que se les rebaje el importe del demérito que hubieren sufrido los objetos indicados por su uso ordinario.
 
Artículo 850° Si los asegurados se encontraron en la obligación de pagar el daño causado por la filtración o licuefacción de las mercancías aseguradas, se deducirá del importe del daño el tanto por ciento que a juicio de peritos pierdan ordinariamente las mercancías de la misma especie.
 
Artículo 851° La restitución gratuita de la nave o del cargamento apresado en beneficio de los respectivos propietarios; y en tal caso los aseguradores no tendrán la obligación de pagar la cantidad asegurada.
 
Artículo 852° Si estando asegurada la carga de ida y vuelta, la nave no trajere mercaderías de retorno, o las traídas no llegaren a las dos terceras partes de las que aquélla podía transportar, los aseguradores sólo podrán exigir dos terceras partes de la prima correspondiente al viaje de regreso, a menos que en la póliza se hubiese estipulado otra cosa.
 
Artículo 853° Los aseguradores tienen derecho para exigir al comisionista, llegado el caso de un siniestro, la manifestación de la persona por cuya cuenta hubiere celebrado el seguro.
 
Hecha la manifestación, los aseguradores no podrán pagar la indemnización estipulada sino al mismo asegurado o portador legítimo de la póliza.
 
Artículo 854° Tienen asimismo derecho para rescindir el seguro siempre que la nave permanezca un año después de firmada la póliza, sin emprender el viaje asegurado.
 
Artículo 855° Los aseguradores tienen derecho a cobrar o retener un medio por ciento sobre la cantidad asegurada, en los casos siguientes:
 
1. Si la nulidad del seguro fuere declarada por alguna circunstancia inculpablemente ignorada de los aseguradores.
 
2. Si antes que la nave se haga a la vela, el viaje proyectado fuere revocado, aunque sea por hecho del asegurado; o si se emprende para un destino diverso del que señala la póliza.
 
3. Si la nave fuere detenida antes de principiarse el viaje por orden del Gobierno Nacional.
 
4. Si no cargaren las mercaderías designadas, o si éstas fueren transportadas en distinta nave, o por otro capitán que el contratado.
 
5. Si el seguro recayere sobre un objeto íntegramente afecto a un préstamo a la gruesa, ignorándolo el asegurador.
 
6. En los casos previstos en el artículo 554 y en él párrafo 2 del artículo 555 y los artículos 839 y 854.
 
Artículo 856° Para obtener la indemnización del siniestro, el asegurado debe justificar:
 
1. El viaje de la nave.
 
2. El embarque de los objetos asegurados.
 
3. El contrato de seguro.
 
4. La pérdida o deterioro de las cosas aseguradas.
 
La justificación se hará, según el caso, con el contrato de seguro, el conocimiento, los despachos de la aduana, la carta de aviso del cargador, la póliza del seguro, a copia del diario de navegación, la protesta del capitán y las declaraciones de los pasajeros y tripulación, sin perjuicio de los demás medios probatorios que admite este Código.
 
Los aseguradores pueden contradecir los hechos en que el asegurado apoye su reclamación, admitiéndosela toda clase de pruebas.
 
Artículo 857° En caso de pérdida o deterioro de las mercaderías que el capitán hubiere asegurado y cargado de su cuenta, o por comisión en la nave que gobierna, será obligado a probar, fuera de los hechos enunciados en el artículo precedente, la compra de las mercaderías con las facturas de los vendedores, y su embarque y transporte, con el conocimiento que deberá ser firmado por dos de los oficiales principales de la nave, y con los documentos de expedición por la aduana.
 
Esta obligación será extensiva a todo asegurado que navegue con sus propias mercaderías.
 
Artículo 858° El asegurado puede hacer abandono de las cosas aseguradas en los casos determinados por la ley y cobrar a los aseguradores las cantidades que hubieren asegurado sobre ellas.
 
El comisionista que contrata un seguro, está autorizado para hacer abandono, siendo portador legítimo de la póliza.
 
Artículo 859° El abandono tiene lugar, salvo estipulación en contrario:
 
1. En el caso de apresamiento.
 
2. En el de naufragio.
 
3. El de varamiento con rotura.
 
4. En el de innavegabilidad absoluta de la nave, por fortuna de mar; o relativa, por imposibilidad de repararla.
 
5. En el embargo o detención por el Gobierno Nacional, o una potencia extranjera.
 
6. En el de pérdida o deterioro material de los objetos asegurados que disminuyan su valor en las tres cuartas partes a lo menos de su totalidad.
 
7. En el de pérdida presunta de los mismos.
 
8. Todos los demás daños serán considerados como averías y deberán soportarse por la persona a quien correspondan según la ley o la convención.
 
Artículo 860° El abandono no puede ser condicional ni parcial. Caso que la nave o su carga no haya sido asegurada por todo su valor, el abandono no se extenderá sino hasta concurrencia de la suma asegurada, en proporción con el importe de la parte descubierta.
 
Si la nave y su carga fueren aseguradas separadamente, el asegurado podrá hacer abandono de uno de los seguros y no del otro, aunque ambos se hallen comprendidos en una misma póliza.
 
Artículo 861° El abandono de la nave comprende el precio del transporte de los pasajeros y el del flete de los efectos salvados, aunque hayan sido completamente pagados, sin perjuicio de los derechos que competan al prestador a la gruesa, a la tripulación por sus salarios, y a los acreedores que hubieren hecho anticipaciones para habilitar la nave o para los gastos causados durante el último viaje.
 
Artículo 862° En de apresamiento, el asegurado, o el capitán en su ausencia, puede proceder por sí al rescate de las cosas apresadas; pero ajustado el rescate, deberá hacer notificar el convenio en primera oportunidad a los aseguradores. Los aseguradores podrán aceptar o renunciar el convenio, intimando su resolución al asegurado o al capitán dentro de las veinticuatro horas siguientes a su notificación.
 
Aceptado el convenio, los aseguradores entregarán en el acto el monto del rescate, y los riesgos ulteriores del viaje continuarán por su cuenta, conforme a los términos de la póliza.
 
Desechándolo, pagarán la cantidad asegurada sin conservar derecho alguno sobre los objetos rescatados.
 
No manifestando su resolución en el término señalado, se entenderá que han repudiado el convenio.
 
Artículo 863° Si por la represa de la nave se reintegrara el asegurado en la propiedad de las cosas aseguradas, los perjuicios y gastos causados por el apresamiento, se reputarán averías y serán pagados por los aseguradores.
 
Artículo 864° Si por la represa pasaren los objetos asegurados a dominios de terceros, podrá el asegurado hacer uso del derecho de abandono.
 
Artículo 865° El simple varamiento no autoriza el abandono de la nave sino en el caso de que no pueda ser puesta a flote.
 
El varamiento con rotura parcial autoriza el abandono cuando tal accidente afecte las partes esenciales de la nave, facilite la entrada de las aguas y ocasione graves daños, aunque éstos no alcancen a las tres cuartas partes del valor de la nave.
 
Artículo 866° No podrá hacerse abandono por innavegabilidad cuando la nave pueda ser rehabilitada para continuar y acabar el viaje.
 
Verificada la rehabilitación los aseguradores responderán sólo de los gastos y averías causados. Se entiende que la nave no puede ser rehabilitada cuando el costo de reparación exceda de las tres cuartas partes de la suma asegurada.
 
La innavegabilidad será declarada por la autoridad competente.
 
Artículo 867° La inexistencia del acta de visita de la nave no priva al asegurado del derecho de, probar que la innavegabilidad ha sido causada por fortuna de mar y no por vicio de construcción, deterioro o vetustez de la nave.
 
Artículo 868° Declarándose que la nave ha quedado innavegable, el propietario de la carga asegurada lo hará notificar a los aseguradores dentro de tres días, contados desde que dicha declaración llegue a su noticia.
 
Artículo 869° Los aseguradores y el asegurado, o en su ausencia el capitán, practicarán en caso de innavegabilidad, todas las diligencias posibles para fletar otra nave que conduzca las mercaderías al puerto de su destino.
 
Artículo 870° Verificándose el transporte en otra nave, los aseguradores correrán los riesgos del transbordo y los del viaje, hasta el lugar que designe la póliza y responderán además de las averías, gastos de descarga, almacenaje, reembarque, aumento e flete y gastos causados para salvar y transbordar las mercaderías.
 
Artículo 871° Recayendo el seguro sobre el casco y quilla de la nave, el Asegurado podrá hacer abandono de ellas, al tiempo de notificar a los aseguradores la resolución que la declara innavegable.
 
Pero si el seguro versare sobre la carga, no podrá abandonarla hasta que hayan transcurrido seis meses, si la inhabilitación de la nave ocurriera en las costas de la América meridional y septentrional; ocho, si en las de Europa y doce, en cualquier otra parte.
 
Estos plazos correrán desde la notificación prescrita en el artículo 868.
 
Artículo 872° Si dentro de los plazos que establece el artículo anterior, no se encontrara nave para continuar el transporte de las mercaderías aseguradas, el asegurado podrá hacer el abandono de ellas.
 
Artículo 873° Embargada la nave, el asegurado hará a los aseguradores la notificación prescrita en el número 5 del artículo 568, y mientras no hayan transcurrido los plazos fijados en el artículo 781, no podrá hacer abandono de los objetos asegurados.
 
Entre tanto, el asegurado practicará por sí, o en unión de los aseguradores, las gestiones que juzgue conveniente al alzamiento del embargo.
 
Artículo 874° Es inadmisible el abandono por otras pérdidas o deterioros del objeto asegurado que aquellos que ocurran después que los riesgos hayan principiado a correr por cuenta de los aseguradores.
 
Artículo 875° Para determinar si el siniestro alcanza o no a las tres cuartas partes del valor de la cosa asegurada, se tomará en consideración la pérdida o deterioro que fueren directamente causados por accidente de mar o que fueren un resultado forzoso del mismo accidente.
 
La venta autorizada de mercaderías que se efectuare durante el viaje importa pérdida o deterioro material, siendo hecha para ocurrir a las necesidades de la expedición o para evitar que el deterioro sufrido por fortuna de mar cause la pérdida total.
 
Artículo 876° En los casos de apresamiento, naufragio o varamiento con roturas, las diligencias que practique el asegurado en cumplimiento de las obligaciones que le impone el número 4 del artículo 568 no importarán renuncia del derecho que tiene para hacer abandono de los objetos asegurados.
 
El asegurado será creído bajo su juramento en la determinación de los gastos de salvamento y recobro, sin perjuicio del derecho del asegurador para acreditar su exageración.
 
Artículo 877° El asegurado deberá hacer el abandono dentro de los siguientes plazos: De seis meses, acaeciendo el siniestro en la costa oriental de América.
 
De ocho meses, ocurriendo en la costa occidental de América, en las de Europa o en las de Asia y África que están en el Mediterráneo.
 
De doce meses, si sucediera en cualquier otro punto.
 
Artículo 878° Los plazos señalados en el artículo anterior correrán, en los casos de apresamiento, desde que el asegurado reciba la noticia de que la nave ha sido conducida a cualquiera de los puertos de las costas mencionadas.
 
En los casos de naufragio, varamiento con rotura, pérdida o deterioro, los plazos serán contados desde la recepción de la noticia del siniestro; y en los de innavegabilidad o embargo, desde el vencimiento de los plazos señalados en el artículo 871.
 
El derecho de hacer abandono caduca por el vencimiento de los respectivos plazos.
 
Artículo 879° La noticia se tendrá por recibida si se probare que el siniestro ha sido notorio entre los comerciantes de la residencia del asegurado o que éste haya sido avisado de él por el capitán, su consignatario o sus corresponsales.
 
Artículo 880° El asegurado puede renunciar los plazos expresados y hacer abandono en el acto de notificar al asegurador, salvo los casos de innavegabilidad y embargo de que tratan los artículos 871 y 873.
 
Artículo 881° Se presume perdida la nave si dentro de un año en los viajes ordinarios, y de dos en los extraordinarios o de larga travesía, no se hubieren recibido noticias de ella.
 
En tal caso, el asegurado podrá hacer abandono y exigir de los aseguradores la indemnización estipulada, sin necesidad de probar la pérdida.
 
Estos términos se contarán desde la salida de la nave o desde el día a que se refieran las últimas noticias. El abandono se hará dentro de los plazos del artículo 877.
 
Estos plazos correrán desde el vencimiento del año o de los dos años dichos; y para determinar el correspondiente en un caso dado, se reputará acaecida la pérdida en la costa o puerto de donde se hubieren recibido las últimas noticias, y según la situación de esos lugares el plazo será de seis, ocho o doce meses.
 
Artículo 882° Se consideran viajes de larga travesía los que se hacen más á de los mares adyacentes a la costa comprendida desde el Cabo Catoche, en la Península de Yucatán, hasta el Cabo Orange, en la Cayena, y a las grandes y pequeñas Antillas.
 
Artículo 883° En caso de seguro por tiempo limitado, después de la expiración de los plazos establecidos en los artículos anteriores, se presume que la pérdida ocurrió en el tiempo del seguro, salvo la prueba que puedan hacer los aseguradores de que la pérdida ocurrió después de haber expirado el término estipulado.
 
Artículo 884° A más de la declaración ordenada en el número 6 del artículo 568, el asegurado hará otra al tiempo de hacer abandono, en la que deberá manifestar los préstamos a la gruesa que hubiere tomado sobre los objetos abandonados.
 
El plazo para el pago de la indemnización convenida no principiará a correr sino cuando el asegurado haya hecho las declaraciones indicadas.
 
El retardo de éstas no prorroga los plazos concedidos para entablar la acción de abandono.
 
Artículo 885° Si el asegurado cometiere fraude en dichas declaraciones, perderá todos los derechos que le da el seguro y pagará además los préstamos a la gruesa que hubiere tomado no obstante la pérdida de los objetos gravados.
 
El asegurado, sin embargo, podrá acreditar que las omisiones e inexactitudes en que hubiere incurrido no han procedido de un designio fraudulento.
 
Artículo 886° El abandono admitido o declarado válido en juicio contradictorio transfiere desde su fecha a los aseguradores el dominio irrevocable de las cosas aseguradas, con todos los derechos y obligaciones del asegurado. Si la nave regresara después de admitido el abandono, el asegurador no quedará por eso exento del pago de los objetos abandonados; pero si el siniestro no fuere efectivo, cualquiera de las partes podrá demandar la anulación del abandono.
 
Mientras el abandono no sea aceptado por los aseguradores o establecido r sentencia, podrá el asegurado retractarlo.
 
Artículo 887° El asegurado puede optar entre la acción de abandono y la de avería.
 
Artículo 888° Las cosas abandonadas están privilegiadamente afectas al pago de la cantidad asegurada.
 
Título IX
De La Extinción De Las Acciones
 
Artículo 889° Prescriben en seis meses las acciones para el cobro de pasaje, de los fletes de la nave y de la contribución o las averías gruesas.
 
Los seis meses principiarán a correr: en el primer caso, desde el arribo de la nave, y en el segundo y tercero, desde la efectiva entrega de las mercaderías que adeuden los fletes y la contribución; pero si el capitán solicitara judicialmente el arreglo de la avería, el plazo indicado correrá desde la terminación del juicio.
 
Artículo 890° Prescriben las acciones:
 
1. Por los suministros de madera y demás objetos necesarios ara construir, reparar, pertrechar y proveer la nave, y por los hechos en dinero o en alimentos a la tripulación de orden del capitán, al año de las suministraciones.
 
2. Por los salarios debidos a los artesanos y obreros por trabajos ejecutados en la construcción o reparación de la nave, al año de recibidas las obras.
 
3. Por sueldos, salarios y gratificaciones del capitán y tripulación, al año de concluido el viaje.
 
4. Por la entrega de mercancías transportadas, al año de la llegada del buque.
 
Para que corra la prescripción últimamente en los casos de este artículo es necesario que la nave haya estado fondeada por el término de quince días, dentro del mismo año, en el puerto donde se hubiere contraído la deuda. En el caso contrario, los acreedores conservarán su acción aun después de vencido el año, hasta que fondee la nave y quince días más.
 
Artículo 891° Las acciones provenientes de contratos a la gruesa y de seguros marítimos prescriben en cinco años, contados desde la fecha del respectivo contrato; sin perjuicio de la Prescripción especial de la acción de abandono.
 
Artículo 892° La prescripción de la acción de abandono no extingue la acción de avería.
 
Artículo 893° Las acciones que procedan de las obligaciones de que trata el presente Libro y que no tengan término señalado para prescribir, durarán cinco años.
 
Artículo 894° Las disposiciones de los artículos 479 y 480 son aplicables a todas las prescripciones de que trata el presente Título.
 
Artículo 895° Se extingue:
 
1. La acción contra el capitán y los aseguradores por daños causados a las mercancías, si éstas fueren recibidas sin protestar.
 
2. Las acciones contra el fletador por averías, si el capitán entrega las mercancías y recibe el flete sin protestar.
 
3. Las acciones por indemnización de daños por abordaje, si el capitán no hubiere protestado oportunamente.
 
Esta disposición no es aplicable al caso en que el abordaje causare la pérdida total de la nave.
 
Las protestas a que se contrae este artículo no producirán efecto:
 
1. Si no se hicieren y se notificaran dentro de setenta y dos horas, en los casos de los dos primeros números y dentro de veinticuatro horas, en los del tercero.
 
2. Si hechas o notificadas oportunamente no se intentara demanda judicial dentro de los treinta días siguientes a la notificación.
 
Artículo 896° Si se hiciere por partes la entrega de mercaderías, el término para la notificación de la protesta se contará desde que la recepción quede concluida.
 
Si la apertura de los bultos en la aduana a presencia del consignatario o un accidente cualquiera conocido por éste, manifestara la existencia de la avería antes de que las mercaderías hubieren sido introducidas en sus almacenes, el término correrá desde el descubrimiento de la avería.
 
Artículo 897° En caso de abordaje, sea cualquiera el lugar donde hubiere ocurrido, las veinticuatro horas correrán desde el momento en que el capitán pueda protestar.
 
LIBRO TERCERO
De Los Atrasos Y Quiebras
 
Título I
De Los Atrasos y De La Liquidación Amigable
 
Artículo 898° El comerciante cuyo activo exceda positivamente de su pasivo y que por falta de numerario, debido a sucesos imprevistos o causa de cualquiera otra manera excusable, se vea en la necesidad de retardar o aplazar sus pagos, será considerado en estado de atraso y podrá pedir al Tribunal de Comercio competente que le autorice para proceder a la liquidación amigable de sus negocios, dentro de un plazo suficiente que no exceda de doce meses; obligándose a no hacer, mientras se resuelva su solicitud, ninguna operación que no sea de simple detal.
 
Artículo 899° La solicitud no será admitida si con ella no presenta el peticionario sus libros de comercio regularmente llevados; su balance comercial; su inventario, practicado a lo más treinta días antes, con las estimaciones prudenciales de su lista de deudores, un estado nominativo de sus acreedores, con indicación de su domicilio o residencia y del monto y calidad de cada acreencia: su patente de industria, si la hubiere, y la opinión favorable a su solicitud de tres, a lo menos, de sus acreedores.
 
Artículo 900° El Tribunal, después de haber verificado la presentación de todos los Documentos expresados en el artículo anterior y que están en debida forma, dictará las medidas de vigilancia necesarias, nombrará un síndico y una comisión de tres de los principales acreedores residentes, de los que figuren en el balance del peticionario, y convocará a unos y otros por la prensa a una reunión que debe verificarse en el octavo día que se fije.
 
Artículo 901° En esa reunión podrán ser admitidos a representar a los acreedores avecindados o residentes fuera del lugar del Tribunal, sus respectivos apoderados o agentes o comisionistas, u otro comerciante que quiera prestar caución por alguno de ellos, sólo para los efectos de resolver la solicitud. Bastará como credencial al representante una autorización por carta, por telegrama o por cable.
 
Artículo 902° la reunión, el síndico, primero, y luego la comisión de acreedores, manifestarán su opinión sobre los documentos acompañados a la solicitud, sobre la verdad de cada uno de los créditos, sobre la admisión o negativa de la solicitud, sobre el plazo que pueda acordarse, sobre las medidas conservativas que convenga tomar y sobre el modo de liquidación y las personas que deban componer una comisión de consulta y de vigilancia durante la liquidación. El solicitante podrá dar la explicación o aclaraciones conducentes.
 
Se levantará acto que firmarán con el Tribunal todos los concurrentes, haciéndose constar el nombre de éstos, los créditos que representan y sus montos y la opinión de cada cual sobre los puntos indicados.
 
Artículo 903° El Tribunal procederá el tercer día hábil después de la reunión anterior, a oír los informes que quieran hacer el solicitante, el síndico, la comisión de acreedores y cualquier otro de éstos, y pronunciará sobre la petición admitiéndola o negándola, según lo encontrare procedente, teniendo especialmente en cuenta el voto, emitido por la mayoría de los acreedores.
 
Caso de admisión, establecerá en ese fallo:
 
1. La duración de la liquidación, que no exceda de doce meses.
 
2. La obligación del deudor de hacer constar haber pagado dentro de dicho plazo a todos sus acreedores o haber celebrado con ellos convenio o arreglo.
 
3. Las medidas conservatorias y las precauciones que juzgue necesarias para garantizar la integridad del patrimonio del deudor.
 
De este fallo no se admitirá apelación sino en un solo efecto para ante el Tribunal Superior.
 
Artículo 904° Concedida la liquidación amigable, el deudor tiene la facultad de proceder a ella respecto de todo activo y a la extinción del pasivo, con el concurso de la comisión de acreedores y bajo la dirección superior del Tribunal, a quien se dará cuenta de toda divergencia o cuestión que surgiere para su decisión en juicio verbal, oída siempre la comisión.
 
Las reglas especiales de la liquidación y las autorizaciones para vender, constituir prendas e hipotecas, tomar dinero a préstamo, transigir cuestiones, cobrar o hacer pagos u otros actos estrictamente necesarios al efecto de la liquidación, deberán ser dados por el Tribunal, bien en su fallo acordando la liquidación, bien en decretos ulteriores, oyendo siempre la comisión de acreedores.
 
Artículo 905° Durante el tiempo fijado para la liquidación amigable se suspenderá toda ejecución contra el deudor y n o podrá intentarse ni continuarse ninguna acción de cobro, a menos que ella provenga de hechos posteriores a la concesión de 1a liquidación amigable.
 
Pero ésta no producirá efectos respecto a las acreencias fiscales o municipales por causa de contribuciones, ni con relación a los derechos de los acreedores prendarios, hipotecarios o de otra manera privilegiados.
 
Artículo 906° Durante la liquidación amigable podrá el deudor celebrar con sus acreedores cualquier otro arreglo o convenio que le conceda mayores moratorias, y aun quitas de intereses y hasta de parte de los capitales: pero para que tenga validez necesitará el acuerdo de todos los acreedores.
 
También podrá establecerse válidamente con la sola mayoría de los acreedores que representen, por lo menos, las tres cuartas partes del pasivo, con tal que los acreedores que contengan con el deudor, acuerden y aseguren el medio de atender al resultado de toda controversia con los disidentes, de modo que quede a éstos asegurada la parte que realmente pudieran sacar de la liquidación practicada prudentemente según sus respectivos derechos.
 
Del convenio se pasará copia en todo caso al Tribunal, y si él ha obtenido el voto de la unanimidad de los acreedores, el Tribunal lo declarará así para que produzca todos sus efectos.
 
Si sólo se reúne la mayoría indicado, el Tribunal decidirá en juicio verbal las disidencias, si ellas versan sobre algún derecho sostenido por el interesado respectivo y negado y dañado en el convenio, oída la comisión de acreedores; y de su decisión sólo se oirá apelación en un solo efecto y para ante el Tribunal Superior. Pero si no versan sobre los derechos disputados, el Tribunal se limitará a verificar la mayoría; y oída la comisión, aprobará el convenio.
 
Artículo 907° Si durante la liquidación se descubriera la existencia de deudas no declaradas por el deudor, o la no existencia de acreencias declaradas por él, o si él no cumple las obligaciones o condiciones que le fueron impuestas relativamente a la administración y liquidación de su patrimonio, o bien si aparece culpable de dolo o de mala fe, o que su activo en realidad no ofrece esperanza de pagar la integridad de sus deudas, o siquiera los dos tercios de ellas, el Tribunal, oída la Comisión de acreedores, podrá revocar la liquidación amigable y declarar la quiebra y dictar las medidas oportunas para seguir el procedimiento de ésta.
 
Artículo 908° En todos los casos en que se haya acordado la liquidación amigable, si durante ésta resulta comprobado haberse pagado a los acreedores que en ella figuran una parte considerable de sus acreencias, o si concurren circunstancias especiales que lo aconsejen, podrá el Tribunal acordar una prórroga del plazo fijado para la liquidación que no pase de otro año, siempre que esta medida reúna el voto favorable de la mayoría de los acreedores que representen por lo menos la mitad del pasivo restante.
 
Artículo 909° Pueden hacerse valer, para ilustrar al Tribunal en la solicitud de liquidación amigable, cualesquiera documentos y papeles que tengan condiciones de seriedad y verosimilitud.
 
Artículo 910° Los gastos de la liquidación los hará el deudor; y los generales que ocurrieron en el Tribunal los pagará al fin el mismo deudor, fijándolos el Juez equitativamente de acuerdo con la comisión de acreedores, pero sin asignar remuneración alguna a los funcionarios que gocen de sueldo. Los gastos particulares, como los honorarios de abogados, serán de cuenta de cada cual.
 
Artículo 911° Si el Tribunal creyere procedente la solicitud de liquidación amigable, declarará la quiebra y seguirá el procedimiento de ésta.
 
Artículo 912° Son competentes para la materia de que trata este Titulo: el Juez de Distrito de la jurisdicción a que está sometido el Deudor si el monto de las deudas pasivas, según el balance producido, no excediera de diez mil bolívares; y el Juez de Comercio o de Primera Instancia de la misma jurisdicción, cuando exceda de aquella suma.
 
Artículo 913° Cuando se haya introducido contra el deudor una demanda de declaración de quiebra y él alegare que se halla en estado de atraso, se tramitará el asunto como se dispone en los artículos 933 y 934; pero después de declarada la quiebra no se admitirá la solicitud de atraso.
 
Título II
De Las Quiebras De Mayor Cuantía
 
Sección I
De la Quiebra En General y De Sus Efectos
 
Artículo 914° El comerciante que no estando en estado de atraso, según el Título anterior, cese en el pago de sus obligaciones mercantiles, se halla en estado de quiebra.
 
El comerciante no puede intentar el beneficio de la cesión de bienes.
 
Hay tres especies de quiebras: fortuita, culpable y fraudulenta.
 
Quiebra fortuita, es la que proviene de casos fortuitos o de fuerza mayor que conducen al comerciante a la cesación de sus pagos y a la imposibilidad de continuar sus negocios.
 
Quiebra culpable, es la ocasionada por una conducta imprudente o disipada de parte del fallido.
 
Quiebra fraudulenta, es aquella en que ocurren actos fraudulentos del fallido para perjudicar a sus acreedores.
 
Artículo 916° Será declarada culpable la quiebra:
 
1. Si los gastos personales y domésticos del fallido, hubieren sido excesivos.
 
2. Si el fallido hubiere perdido sumas considerables al juego, en operaciones ficticias de bolsa u otras de puro azar.
 
3. Si hubiere hecho compras para vender a menor precio del corriente o contraído obligaciones exorbitantes, u ocurrido a otros medios ruinosos para procurarse fondos, cuando por el estatuto de sus negocios debía conocer que tales operaciones sólo podían retardar la declaración de quiebra.
 
4. Si después de haber cesado en sus pagos hubiere pagado a algún acreedor con perjuicio de los demás.
 
Artículo 917º Podrá ser declarada culpable la quiebra:
 
1. Si el fallido hubiere prestado fianzas, o contraído por cuenta ajenas obligaciones excesivas, atendida su situación, sin tomar valores equivalentes en garantía de su responsabilidad.
 
2. Si hubiere incurrido en nueva quiebra sin haber cumplido el convenio de la anterior.
 
3. Si no hubiere hecho asentar en el registro de comercio los documentos de que trata el artículo 19.
 
4. Si no hiciere al Tribunal de Comercio la declaración de su quiebra, según lo prescrito en el artículo 925.
 
5. Si no se presentaré al Síndico o al Juez, en los casos en que la ley lo dispone.
 
6. Si no hubiere llevado libros de contabilidad o de correspondencia, o no conservara la correspondencia que se le hubiere dirigido, o no hubiere hecho inventario, o si sus libros y correspondencia estuvieron incompletos o defectuosos, o no apareciere de ellos el verdadero estado de sus negocios, sin que haya fraude.
 
Artículo 918° Será declarada fraudulenta la quiebra, si el quebrado ha ocultado, falsificado o mutilado sus libros, o sustraído u ocultado el todo o parte de sus bienes, o si por sus libros o apuntes, o por documentos públicos o privados, se ha reconocido fraudulentamente deudor de cantidades que no debe.
 
Artículo 919° Las quiebras culpables y fraudulentas serán castigadas con arreglo al Código Penal.
 
Artículo 920° En el caso de quiebra de una sociedad por acciones o de responsabilidad limitada los proponentes y los administradores serán penados como quebrados culpables, si por su culpa no se han observado las formalidades establecidas en las Secciones II, VI y VII del Título VII del Libro I de este Código, o si por culpa suya ha ocurrido la quiebra de la sociedad.
 
Y serán penados como quebrados fraudulentos:
 
1. Cuando dolosamente hayan omitido la publicación del contrato de sociedad del modo establecido por la Ley,
 
2. Cuando hayan declarado falsamente el capital suscrito o enterado en caja.
 
3. Cuando hayan pagado dividendos de utilidades que manifiestamente no existían y han disminuido con esto el capital social.
 
4. Cuando dolosamente hayan tomado mayores sumas de las que les asigna el contrato social.
 
5. Los que con dolo o por consecuencia de operaciones fraudulentas hayan ocasionado la quiebra de la sociedad.
 
Artículo 921° Serán castigados con las penas de los quebrados fraudulentos:
 
1. Los individuos que, a sabiendas, y en interés del fallido, hayan sustraído el todo o parte de los bienes de éste, muebles o inmuebles, sin perjuicio de otras disposiciones del Código Penal sobre los que como agentes principales hayan participado en el hecho.
 
2. Los convencidos de haber presentado fraudulentamente en la quiebra, créditos supuestos en su nombre o por medio de otro; o de haber alterado la naturaleza o fecha del crédito, para anteponerse en la graduación, con perjuicio de otros acreedores, aun cuando esto se verifique antes de la declaración de la quiebra.
 
3. Los que comerciando bajo el nombre de otro o con un nombre supuesto, aparezcan culpables de los hechos expresados en el artículo 918.
 
También será castigado con arreglo al Código Penal y multa que no baje de doscientos bolívares, el comerciante que hubiere estipulado con el fallido u otra persona ventajas particulares por razón de su voto en las deliberaciones de la quiebra o particiones de liquidación amigable, o que de cualquier otro modo se hubiere procurado ventajas a cargo del activo de la quiebra.
 
Artículo 922° El cónyuge, los descendientes y ascendientes, consanguíneos o afines del fallido, que a sabiendas hubieren sustraído u ocultado bienes pertenecientes a la quiebra, sin haber obrado en complicidad con el fallido, serán castigados como reos de hurto.
 
Artículo 923° Corresponde al Tribunal que conociera de los hechos expresados en los artículos anteriores, aun en el caso de absolución:
 
1. Decretar de oficio, si ha lugar, el reintegro a la masa de todos los bienes, acciones y derechos que se hubiere intentado sustraer.
 
2. Resolver las demandas sobre indemnizaciones de daños y perjuicios.
 
Artículo 924° Las calificaciones de las quiebras culpables y fraudulentas se harán por el Tribunal ordinario en materia criminal, de oficio, o a excitación del Juez o Tribunal de Comercio, o a instancia sea el, síndico en representación de la masa de acreedores, sea de alguno de éstos. Pero el síndico no podrá acusar sin previa autorización de la mayoría individual de los acreedores presentes, constituidos en junta a presencia del Juez. Cualquier acreedor podrá con tal fin promover la convocación de la junta.
 
Sección II
De Las Declaraciones De Quiebra y De Sus Efectos
 
Artículo 925° Todo comerciante que se halle en estado de quiebra debe hacer por escrito la manifestación de ella ante el Juez de Comercio de su domicilio mercantil, dentro de los tres días siguientes a la cesación de sus pagos.
 
En caso de quiebra de una sociedad en nombre colectivo, o en comandita, la manifestación contendrá el nombre y domicilio de cada uno de los socios solidarios y los de los comanditarios que no hayan entregado todo su capital.
 
En caso de quiebra de una sociedad anónima o de una sociedad de responsabilidad limitada, la solicitarán sus administradores, los cuales estarán obligados a comparecer ante el Tribunal y ante el síndico, siempre que sean requeridos.
 
El Secretario anotará en el escrito la fecha de su presentación.
 
Artículo 926° Al hacerse la manifestación de quiebra se deberá acompañar:
 
1. El balance general o una exposición de las causas que impidan al fallido presentarlo.
 
2. Una memoria razonada de las causas de la quiebra.
 
El escrito, el balance y la memoria serán fechados y firmados por el fallido bajo juramento de ser verdaderos. Si la quiebra fuere de una sociedad en nombre colectivo o en comandita, deberán firmar todos los socios solidarios presentes en el lugar; y si fuere de una sociedad anónima, los administradores presentes.
 
Artículo 927° El balance contendrá la relación y valores de todos los bienes, muebles e inmuebles, y estados demostrativos, con la debida separación de todos los débitos y créditos, de los gastos y de las ganancias y pérdidas.
 
Los estados de gastos y de ganancias y pérdidas contendrán los de los diez años anteriores a la quiebra.
 
Artículo 928° La declaración formal dé estado de quiebra, cuando el pasivo excediere de diez mil bolívares, se hará por el Juez de Comercio, si ha lugar, en virtud de la manifestación del fallido, a solicitud de alguno de sus acreedores o de oficio. Si no excediera de diez mil bolívares, la hará el Juez del Distrito competente, conforme al artículo 907.
 
Artículo 929° Puede declararse la quiebra de un comerciante que hubiere fallecido en estado de cesación de sus pagos; pero no puede ser pedida ni pronunciada de oficio sino dentro de los tres meses siguientes a su muerte. Solicitada dentro de este tiempo, puede ser declarada aun después de él. Por la declaración de quiebra, los bienes del difunto quedan separados de los de sus herederos.
 
Artículo 930° La quiebra de un comerciante retirado del comercio puede ser declarada; pero sólo dentro de los cinco años posteriores al retiro, con tal que la cesación de pagos haya tenido lugar durante el tiempo en que ejerció el comercio, o bien durante el año siguiente, a causa de deudas relativas al mismo ejercicio.
 
Puede también ser declarada después de la muerte del comerciante retirado; pero sólo dentro del año siguiente a la muerte.
 
Artículo 931° Los acreedores pueden provocar la declaración de quiebra aun cuando sus créditos no sean exigibles. Los acreedores por créditos no mercantiles no pueden solicitarla sino a condición de justificar la cesación de los pagos de las deudas mercantiles.
 
El socio comanditario no puede pedir la declaración de quiebra de la sociedad a que pertenece, pero si fuere acreedor podrá provocarla con este carácter.
 
Los descendientes, ascendientes o cónyuge del deudor no pueden tampoco demandar que se le declare en quiebra.
 
Artículo 932° Los acreedores que pidan la declaratoria de quiebra lo harán mediante demanda en que expliquen todos los hechos y circunstancias constitutivas de la cesación de los pagos.
 
Al introducirse la demanda y en vista de los recaudos que la acompañe, podrá el Juez disponer como medida preventiva, la ocupación judicial de todos los bienes del demandado, sus libros, correspondencia y documentos, nombrando un depositario de dichos bienes y papeles. También podrá prohibir que se le hagan pagos y se le entreguen mercancías. Estas medidas se publicarán de igual manera que el auto declaratorio de la quiebra. Contra ellas no se oirá apelación sino en un solo efecto.
 
Las mismas medidas se dictarán necesariamente si apareciera que el demandado elude la citación. El depositario debe reunir iguales condiciones que para ser síndico.
 
Artículo 933° De la demanda en declaración de quiebra se pasará copia certificada al demandado con la orden de comparecencia a la hora que se fije del quinto día.
 
En la oportunidad fijada se oirá la contestación del demandado, en la cual sólo podrá oponer las siguientes excepciones y defensas:
 
1. Declinatoria de la jurisdicción del Tribunal ante el cual se haya propuesto la demanda por incompetencia de éste, por alegarse que corresponde a otro Juez el conocimiento de la demanda de quiebra
 
2. No tener el demandante el carácter que se atribuye de acreedor del demandado, o no tener el apoderado del demandante la representación que se atribuye, o carecer de las cualidades necesarias para ejercer poderes en juicio.
 
3. No tener el demandado el carácter de comerciante que se lo atribuye.
 
4. No hallarse el demandado en estado de quiebra porque no haya incurrido en la cesación de pagos que se le atribuye.
 
Aunque el demandado quiera alegar varias de las excepciones o defensas que se dejan indicadas, debe proponerlos todas conjuntamente.
 
Puede también el demandado acogerse en esa oportunidad el beneficio de atraso si sostuviere que debe acordársele.
 
Artículo 934° Cuando el demandado se acogiere al beneficio de atraso se seguirá el procedimiento indicado en los artículos 898 y siguientes del Título anterior. En los demás casos del artículo precedente el Juez abrirá una articulación por ocho, días sin término de distancia, dentro de la cual las partes promoverán las pruebas que tengan a bien, las cuales se evacuarán en el mismo término sin prorrogarlo, aunque no hubiere tiempo para despacharlas todas.
 
En el último día de la articulación, puede cualquiera de las partes pedir que el asunto se decida con asociados y el Tribunal fijará una hora de la segunda audiencia para proceder a su elección, absteniéndose mientras tanto de comentar la relación de la articulación.
 
A la hora fijada concurrirán las partes siguiéndose en lo demás las reglas del Código de Procedimiento Civil sobre nombramiento de asociados, con la diferencia de que los candidatos para asociados pueden ser comerciantes que reúnan las condiciones que pauta el artículo 1.083 del presente Código.
 
Artículo 935° En la sentencia que recarga se examinarán sucesivamente las diversas excepciones o defensas del demandado pero si una de ellas fuese la declinatoria de la competencia del Tribunal, conforme al número l del artículo 933, se dejarán sin decidir las demás para que las resuelva el Juez competente.
 
Artículo 936° Si se decidiese que no hay lugar a la declaratoria de quiebra, se oirá apelación en ambos efectos al acreedor demandante.
 
Si se declara la quiebra, sólo se oirá apelación en un solo efecto al fallido.
 
En este caso, la sentencia fijará la época en que principió la cesación de los pagos, o se reservará fijarla por auto separado; pero en ningún caso podrá retrotraerla por más de dos años.
 
A falta de fijación especial se entenderá que la cesación de los pagos principió en la misma fecha de la declaración de quiebra, o en el día de la muerte del deudor en el caso del artículo 929.
 
Artículo 937° La sentencia declaratoria de la quiebra contendrá además:
 
1. El nombramiento de un síndico que debe ser abogado, o que sea o haya sido comerciante.
 
2. La orden de ocupar judicialmente todos los bienes del fallido, sus libros, correspondencia y documentos.
 
3. La orden de que las cartas y telegramas dirigidos al fallido sean entregados a los síndicos.
 
4. La prohibición de pagar y de entregar mercancías al fallido, so pena de nulidad en los pagos y entregas, y orden a las personas que tengan bienes o papeles pertenecientes al fallido para que los pongan dentro del tercer día a disposición del
 
Tribunal de Comercio, so pena de ser tenidos por ocultores o cómplices de la quiebra.
 
5. La orden de que se convoque a los acreedores presentes para que concurran con los documentos justificativos de sus créditos, a la primera junta general, que tendrá lugar el día y hora que se designará dentro de los quince días inmediatos.
 
6. La orden de que se haga saber a los acreedores residentes en la República que dentro del término que se les designará, concurrir con los documentos justificativos de su crédito bajo apercibimiento de continuarse los procedimientos de la quiebra sin volverse a citar ningún ausente.
 
7. La orden de hacer saber a los acreedores que se hallen fuera de la República la declaración de quiebra y el término dentro del cual deben ocurrir con los documentos justificativos de sus créditos, bajo el apercibimiento dicho en el número anterior.
 
8. La orden de que se publiquen la declaratoria de quiebra y la prohibición orden de entrega de que se habla en el número 4 de este artículo.
 
9. La orden de remitir inmediatamente copia de lo conducente el Juez competente, cuando aparezca alguna circunstancia que amerite procedimiento criminal.
 
Lo mismo se practicará en cualquier estado de la causa en que aparezcan las expresadas circunstancias.
 
Cuando la sentencia declaratoria de quiebra la dictaren los Tribunales Superiores, se pasarán inmediatamente los autos al Juez de Comercio o quien haga sus veces para que la ejecute.
 
Artículo 938° No podrá hacerse de oficio la declaración de quiebra, pero cuando el deudor se fugare o se ocultare, dejando cerrados sus escritorios o almacenes sin dejar persona que administre sus negocios y dé cumplimiento a sus obligaciones, el Juez podrá de oficio, o a solicitud de parte, ordenar la posición de sellos, la formación del inventario u otras medidas de precaución que estime conducentes.
 
En los lugares en donde no hubiere Juez de Comercio o de Primera Instancia en lo Civil, el Juez de Distrito o el de Parroquia efectuará la posición de sellos dando cuenta al Juez de Comercio o de Primera Instancia en lo Civil, a quien competa, dictar las demás providencias del caso.
 
Artículo 939° Por el hecho de ser declarado un comerciante en estado de quiebra, queda inhabilitado para la administración de todos sus bienes, para disponer de ellos, y para contraer sobre ellos nuevas obligaciones.
 
El desasimiento de los bienes futuros adquiridos a título gratuito, no perjudica la responsabilidad que los afecta por las cargas y condiciones con que hayan sido tramitados al fallido, ni tampoco a los acreedores hereditarios.
 
La administración de los bienes que el fallido adquiera a título oneroso podrá ser sometida a la intervención de los síndicos; pero los acreedores sólo tendrán derecho a los beneficios líquidos, dejando al fallido lo preciso para sus alimentos.
 
Respecto de los bienes y derechos de la mujer del fallido, ésta tendrá los que le corresponden, según las disposiciones del Código Civil sobre la sociedad conyugal, y podrá hacer en la quiebra las reclamaciones a que hubiere lugar, como si se tratara de disolución y liquidación de la sociedad conyugal. Sobre estos puntos se tendrán presentes los títulos y las capitulaciones matrimoniales que se exhibieron.
 
Artículo 940° La administración de que es privado el fallido pasa de derecho a la masa de acreedores, representada por los síndicos. Con éstos se seguirá todo juicio civil relativo a los bienes del fallido, sin perjuicio de que éste sea oído cuando el Juez o el Tribunal lo creyere conveniente. Pero el fallido puede ejercitar por sí mismo todas las acciones que exclusivamente se refieran a su persona, o que tengan por objeto derechos inherentes a ella.
 
Artículo 941° El fallido no rehabilitado, además de lo dispuesto en los artículos 51 y 67, no puede conservar ni reasumir la profesión de comerciante, salvo lo dispuesto en caso de convenio.
 
Artículo 942° Todas las causas ordinarias o ejecutivas, civiles o comerciales, que al tiempo de la declaración de la quiebra se hallen pendientes contra el fallido y puedan afectar sus bienes, serán acumuladas al juicio universal de quiebra.
 
Artículo 943° La declaración de quiebra hace exigibles las deudas del fallido de plazo no vencido.
 
Artículo 944° Desde el día en que se declare la quiebra dejarán de correr intereses, sólo respecto de la masa, sobre todo acreencia no garantizada con privilegio, prenda o hipoteca. Los intereses de las acreencias garantizadas no podrán cobrarse sino del producto de los objetos afectos al privilegio, a la prenda o la hipoteca. Los créditos de plazo no vencido que no ganen interés, sufrirán un descuento a razón de seis por ciento al año, por lo que falte del plazo, desde el día de la declaración de la quiebra.
 
Artículo 945° Son nulos y sin efecto respecto de los acreedores del concurso, los actos siguientes, cuando han sido ejecutados por el deudor después de la época de la cesación de los pagos, o en los diez días que preceden a dicha época, a saber: Las enajenaciones de bienes muebles o inmuebles a título gratuito. Las hipotecas convencionales o judiciales, derechos de anticresis, prenda y cualquier privilegió o causa de preferencia en el pago, obtenidos sobre bienes del deudor, por deudas contraídas con anterioridad a los diez días indicados.
 
Los pagos de deudas de plazo no vencido. Los pagos de deudas de plazo vencido, que fueren hechos de otra manera que en dinero o en papeles negociables, si la obligación era pagadera en efectivo.
 
Artículo 946° Los demás pagos que hiciere el deudor por deudas de plazo vencido, y todos los otros actos a título oneroso que ejecutare después de la cesación de los pagos y antes del juicio declaratorio e quiebra, podrán ser anulados, si los que se han recibido del deudor o han contratado con él, tenían conocimiento de su estado al efectuarse tales actos.
 
Todos los actos ejecutados en contradicción a las medidas dictadas en virtud del artículo 932, son nulos y de ningún efecto respecto a los acreedores del concurso.
 
Artículo 947° Si el pago contra el cual se reclamara fuera el de una letra de cambio satisfecha por el fallido después de la época fijada como la de cesación de los pagos, y antes de la declaración de quiebra, la acción en devolución sólo podrá intentarse contra aquel por cuya cuenta se giró la letra; y si se trata de pagarés a la orden, sólo podrá intentarse contra el primer endosante.
 
En uno y otro caso debe probarse que aquel a quien se pide la devolución tenía conocimiento de la cesación de los pagos al tiempo del giro de la letra o del endoso del pagaré.
 
Artículo 948° Las acciones que acuerdan los tres artículos anteriores no podrán intentarse sino dentro del término de un año, contado desde que aparezca que no hay convenio.
 
Sección III
De Las Diligencias Subsiguientes A La Declaración de Quiebra
 
Artículo 949° Desde que se declare la quiebra, y en cualquier estado de la causa, el Juez podrá acordar el arresto provisional del fallido, si la quiebra apareciera culpable o fraudulenta.
 
Tomará necesariamente esta providencia en los casos de fuga u ocultación del fallido, o de renuencia a comparecer o a presentar sus libros o de sustracción de bienes.
 
En los casos de fuga u ocultación del fallido o de sustracción de bienes en lugar donde no hubiere Juez de Comercio, el de Primera Instancia, y en su defecto el de Distrito o de Parroquia, efectuará el arresto del fallido, dando cuenta al de Comercio con remisión de lo actuado.
 
Artículo 950° El fallido que fuere dejado en libertad no podrá ausentarse del lugar del juicio sin permiso del Juez.
 
Podrá el Juez de Comercio para concederle libertad al fallido exigirle fianza por una cantidad que fijará, aplicable al beneficio de la masa, siempre que el fiador no presentaré cuando se le prevenga.
 
Artículo 951° El fallido podrá obtener provisionalmente para sí y para su familia, socorros alimenticios sobre el activo de la quiebra, que serán regulados por el Juez con audiencia de los síndicos. De la decisión del Juez podrá apelarse ante el Tribunal Superior.
 
No tendrá derecho el fallido a este beneficio si obrare contra él alguna presunción de culpa o de fraude en la quiebra.
 
Artículo 952° En el mismo día en que declare la quiebra, el Juez de Comercio, por sí o por otro a quien comisione, pasará al domicilio a todos los establecimientos del fallido, y exigirá la entrega de las llaves de éstos y la manifestación de todas sus pertenencias.
 
Sellará los almacenes, escritorios, arcas, mercancías y demás pertenencias del fallido, aunque estén en poder de terceros.
 
Hará una descripción de los bienes semovientes y demás cosas que no puedan sellarse.
 
No se sellarán los efectos expuestos a próxima pérdida o deterioro, Estos efectos serán inventariados inmediatamente y tasados y entregados al síndico si ya hubiere entrado en sus funciones, o a depositarios especiales hasta que aquél se posesione.
 
Tampoco se sellarán los libros del fallido, ni los efectos de comercio cuyo término de presentación, cobro o protesto estuviera próximo a vencer, y se entregarán al síndico inventariándolos previamente. El Juez rubricará en los libros los últimos asientos y los espacios blancos que tuvieren, y a continuación de la última hoja pondrá una certificación detallada del número de páginas escritas y del estado material en que se encuentren.
 
Podrán dejarse en poder de los administradores o tenedores de ellos los muebles del fallido, con cargo de llevar cuenta de los productos, mientras se entretengan al síndico o a otros depositarios especiales.
 
Los vestidos, muebles y demás efectos de uso necesario al fallido y a su familia, podrán ser entregados al fallido bajo recibo que se agregará al expediente.
 
Se encargará a la persona que se encontrara en la casa, o a otra de confianza, la conservación de los sellos y la guarda inmediata de los objetos no sellados, hasta que los síndicos reciban todo por inventario, La diligencia será fechada y suscrita por el Juez y Secretario que actúen, por el síndico y el fallido, sus factores o dependientes, si concurrieren.
 
Artículo 953° Podrán asegurarse con llaves adicionales las puertas o arcas, cuando el Juez lo creyere necesario o lo pidiere el fallido o algún acreedor. Una de las llaves se entregará a un acreedor y la otra quedará en el Tribunal hasta la formación del inventario.
 
Artículo 954° Cuando la quiebra fuere de compañía, en que haya socios solidariamente responsables, se pondrán los sellos no solamente en los establecimientos mercantiles sino también en el domicilio de cada uno de ellos pero sin incluir los vestidos y el menaje necesario para el uso del socio y su familia.
 
Artículo 955° Se omitirá la fijación de los sellos siempre que en el mismo día puedan ser inventariados y depositados los bienes.
 
Artículo 956° Si los sellos fueren puestos antes que los síndicos entren en ejercicio de sus funciones, el Juez de Comercio, dentro de los tres días siguientes a su aceptación, procederá a levantarlos y al de los bienes.
 
Artículo 957° El inventario se hará por el síndico acompañado del fallido o de un delegado suyo y por otro delegado que designen los tres acreedores de mayor suma residentes en la localidad. A falta de los delegados, el síndico se acompañará de dos empleados de casas de comercio bien reputadas.
 
Los sellos serán gradualmente levantados a medida que se forme el inventario, y cada día que la operación se interrumpa, se hará constar en el expediente la suspensión del acto y se pondrán los sellos en lo no inventariado.
 
Artículo 957° El inventario se escribirá por duplicado y contendrá la descripción especificada, del dinero, letras de cambio, billetes, mercancías con distinción de marcas, número, peso y medida, de los demás bienes muebles e inmuebles y demás papeles de interés y el justiprecio de los bienes hecho por el síndico, quien al efecto podrá acompañarse de las personas que eligiere, de acuerdo con el Juez de Comercio y los tres principales acreedores de la localidad.
 
Si no se conocieron éstos, la elección se hará de acuerdo con el acreedor o acreedores demandantes de la quiebra. En uno u otro caso el día de la elección se fijará y se notificará previamente y a los acreedores.
 
También se hará mención de los objetos no sellados, de conformidad con el artículo 952.
 
Concluido el inventario y firmado por todos los intervinientes, el Juez entregará al síndico todos los bienes inventariados y éste pondrá su recibo al pie de cada uno de los dos ejemplares, conservando uno de éstos; el otro se agregará al expediente de quiebra.
 
Artículo 958° Declarada la quiebra de un comerciante muerto, no se hará en el juicio de quiebra inventario de los bienes de la herencia, si los herederos lo hubieren formado de acuerdo con las disposiciones del Código Civil; pero en el caso contrario, si ocurriera el fallecimiento después de declarada la quiebra y antes, de la formación del inventario, se procederá a levantarlo, con citación del cónyuge sobreviviente y de los herederos.
 
Artículo 959º La publicación de la quiebra, la, prohibición de hacer al fallido pagos y entregas de cartas, telegramas y bienes, y la orden de que los que tengan bienes y papeles del fallido los consignen en el juzgado de Comercio, se hará por oficios dirigidos a las oficinas de correos y telégrafos y a las personas a quienes se dirijan las prohibiciones u órdenes, por edictos fijados en el despacho del Tribunal y en los sitios más concurridos, tanto del lugar del juicio como de los demás en que el fallido tenga establecimientos mercantiles y por la imprenta, si fuere posible.
 
Las citaciones a los acreedores se harán sólo por los edictos y publicaciones expresados.
 
A los acreedores domiciliados en la República, pero fuera del lugar del juicio, se les señalará el término de quince días, más el de distancia, calculada a tres miriámetros por día, para que concurran con los documentos justificativos de sus créditos.
 
A los acreedores domiciliados fuera de la República se señalarán con el mismo fin los siguientes plazos: A los de las Antillas y de la República de Colombia, tres meses.
 
A los del resto de la América del Sur y de la América del Norte y de Europa, cinco meses.
 
A los de otras partes del mundo, seis meses.
 
Los edictos permanecerán fijados y las publicaciones por la prensa se harán con intervalos por el término de un mes.
 
Si la época de la cesación de los pagos se determinara por auto separado, éste se fijará y publicará en los términos expresados.
 
El Secretario del Tribunal agregará al expediente uno de los edictos desfijados y un ejemplar de los periódicos en que se hayan hecho y repetido las publicaciones; pondrá constancia de las personas a quienes se dirige el oficio y de la fecha en que remite al
 
Tribunal competente la copia a que se refiere el número 99 del artículo 937.
 
Sección IV
De La Liquidación De Los Acreedores
 
Artículo 960° Reunidos los acreedores en la primera junta general de que habla el número 5 del artículo 937, hará el Juez que cada uno exhiba los documentos justificativos de su crédito, respecto de los cuales podrán hacerse las observaciones generales que ocurran en cuanto a su legitimidad.
 
Hecha la presentación, podrá cualquiera de los acreedores proponer que la liquidación de la quiebra se haga por los acreedores; y si la proposición tuviere el voto favorable de un número de ellos que represente más de la mitad de la totalidad de los créditos que figuren en el balance, el Tribunal, sin perjuicio del procedimiento penal a que hubiere lugar, acordará la liquidación por los acreedores.
 
Los acreedores propondrán en el mismo acto una terna de comerciantes para el cargo de liquidador, de la cual elegirá el Tribunal el que haya de serlo; y elegirá también una comisión de tres de los acreedores para que intervenga y vigile la administración y liquidación. El deudor podrá presentar una terna de comerciantes para que el Tribunal elija uno de ellos, cuyas funciones se limitarán a inspeccionar y vigilar la marcha de la liquidación y dar cuenta al Tribunal de toda irregularidad que advierta.
 
Artículo 961° El liquidador y los comisionados al aceptar su encargo, prestarán juramento de llenarlo fielmente; recibirán los bienes por el inventario practicado, así como todos los libros y papeles de la quiebra y cualesquiera otros que deban ir a poder del síndico, según la ley; y antes de proceder a cualquier operación, verificarán la exactitud del balance y del inventario y luego formarán un cuadro completo de calificación de créditos en cantidad y calidad, que agregarán al expediente que han de llevar.
 
Darán cuenta al Tribunal del resultado de dicha verificación y le pasarán copia del cuadro de calificación de créditos.
 
Artículo 962° El Tribunal convocará a los acreedores por la prensa y por carteles, donde no hubiere periódicos, para que se impongan del cuadro de calificación y hagan sus observaciones en pro o en contra, dentro de los términos fijados en el artículo 959.
 
Vencidos los lapsos para los acreedores domiciliados en la República, quedará firme respecto de ellos la calificación que les concierne, si no hubiere habido objeción. Si la hubiere habido respecto de algunos créditos, el Tribunal convocará a los respectivos interesados para conciliación, el tercer día a la hora que señale. Si no hubiere conciliación, se sustanciarán y decidirá las controversias en juicio verbal, al cual se dará el curso legal.
 
Lo mismo se irá practicando al vencimiento de los lapsos respectivos para los acreedores de fuera de Venezuela, respecto de los créditos que estuvieron en tales casos.
 
El liquidador representará los intereses de la masa en todo el procedimiento que señala este artículo, y podrá hacerse representar por un apoderado que elija de acuerdo con la comisión de acreedores.
 
Artículo 963° Lo dispuesto en el artículo precedente no obsta para que el liquidador proceda a llevar a cabo la liquidación con el concurso de la comisión de acreedores y bajo la inspección superior del Tribunal, a quien le dará cuenta de toda divergencia o cuestión que surgiere para su decisión en juicio verbal, oída siempre la comisión.
 
Las reglas especiales de la liquidación y las autorizaciones para vender, constituir hipotecas y prendas, tomar dinero a préstamo, transigir cuestiones, cobrar y hacer pagos y otros actos estrictamente necesarios al efecto de la liquidación, deberán ser dadas por el Tribunal en decretos ulteriores, oyendo siempre a la comisión de acreedores.
 
El liquidador dará cuenta quincenal del movimiento de fondos y existencias en caja; y avisará al Tribunal cada vez que crea conveniente hacer un reparto de dividendos, el tanto por ciento distribuible y el monto de lo que deba dejarse en reserva para créditos que no estén admitidos en cantidad o calidad.
 
El Tribunal formulará la graduación u orden de los pagos, y ordenará las distribuciones y reservas; y a ello se atendrán el liquidador y la comisión. Las reclamaciones sobre estos puntos se resolverán en juicio verbal, con apelación en un solo efecto.
 
Artículo 964° La liquidación por los acreedores no obsta a los acreedores hipotecarios, prendarios o de otro modo privilegiados, para usar sus derechos ante el Tribunal de la quiebra y perseguir las cosas gravadas de que no podrá disponer el liquidador.
 
Artículo 965° En todo lo demás, el liquidador, siempre de acuerdo con la comisión de acreedores, hará en la liquidación por los acreedores lo mismo que le toca hacer al síndico en el procedimiento legal de quiebra establecido en este Libro, y con las formalidades en él exigidas.
 
Toca a la comisión de acreedores designar, separar y distribuir el tanto por ciento de lo recaudado por el activo que se realice, para indemnizar al liquidador y a los demás que intervengan en la liquidación; este tanto no pasará del diez por ciento, fuera de lo que se invierta en papel sellado y estampillas.
 
Los honorarios de los abogados serán de cuenta de quien los empleare.
 
Artículo 966° Concluida la realización del activo y hechos los repartos de dividendos ordenados legalmente, el liquidador y la comisión de acreedores pasará al Tribunal el expediente que hayan formado con todos los libros, comprobantes y papeles, junto con cualesquiera fondos separados que quedaren en su poder, los cuales depositará el Tribunal en una casa mercantil de reconocida responsabilidad.
 
Sección V
Continuación del Procedimiento
 
Artículo 967° Si en la primera reunión de acreedores de que trata el artículo 937 no quedare acordada legalmente la liquidación por los acreedores, el Juez consultará a éstos:
 
Sobre la continuación o no del síndico nombrado, o indicación del que haya de sustituirlo, o bien el nombramiento de otro síndico más e indicación de quien deba ser. Los designados deben ser abogados o comerciantes.
 
Sobre la administración que convenga a los bienes concursados.
 
Sobre si autoriza o no a los síndicos para continuar el giro del fallido.
 
Sobre si se conceden o no alimentos al fallido y su familia y por cuánto tiempo.
 
La exposición de los acreedores se asentará en el expediente y enseguida el Juez elegirá nuevos síndicos o conservará el existente.
 
Los nombrados en este acto lo serán definitivamente.
 
Si se autorizase a los síndicos para continuar el giro del fallido, se determinarán en el mismo acuerdo los objetos a que se extienda la autorización, su duración y las sumas de que ellos puedan disponer para atender a las operaciones del giro.
 
La autorización no podrá ser conferida sino por el voto de las tres cuartas partes en número y en suma de los acreedores presentes.
 
Si el fallido y algunos acreedores hicieren oposición, la admitirá el Juez de Comercio y determinará sobre ella lo más pronto posible, pudiéndose apelar de su decisión al Tribunal Superior.
 
La oposición no impide que el acuerdo se efectué provisionalmente. La resolución de la Junta obliga la masa hasta el total de los bienes de la quiebra, pero si los sindicos contrajeren en dichas operaciones empeños que no puedan ser cubiertos con los bienes de la quiebra, los acreedores que los autorizaron responderán personalmente del exceso, dentro de los límites de la autorización, a prorrata de sus créditos entre si, pero solidariamente para con los terceros.
 
El fallido en tal caso queda exonerado de su deuda hasta concurrencia del activo inventariado de que se hubiere dispuesto. El Juez determinará también sobre alimentos para el fallido y su familia; y oídos los síndicos sobre cantidad y tiempo, los fijará si los acordare, pudiendo apelarse de su decisión ante el Tribunal Superior.
 
Sección VI
Del Pago
 
Artículo 968° El nombramiento de síndico provisional y de los síndicos definitivos les será comunicado inmediatamente; y dentro de veinticuatro horas deben ellos manifestar ante el Tribunal su aceptación o excusa. Aun después de haber aceptado pueden renunciar por justa causa; pero no pueden retirarse del ejercicio de sus funciones mientras no sean subrogados.
 
Artículo 969° Cuando hubiere dos o más síndicos, no podrán obrar sino colectivamente; el Juez podrá, sin embargo, autorizar a alguno o algunos de ellos para determinadas funciones y en tal caso, los así autorizados serán los únicos responsables de sus actos.
 
Artículo 970° No pueden ser síndicos:
 
Los comerciantes menores de veintiún años.
 
Las mujeres, aun cuando sean comerciantes.
 
Los fallidos, mientras no obtengan rehabilitación.
 
El cónyuge y los parientes del fallido hasta el cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad, aunque sean comerciantes.
 
Los acreedores cuyos créditos estén controvertidos.
 
Artículo 971° Los síndicos no pueden entrar en el ejercicio de sus funciones sin haber prestado ante el Juez, juramento de desempeñarlas bien y fielmente.
 
Artículo 972° Los síndicos representan la masa de acreedores, activa y pasivamente, en juicio y fuera de él; administran los bienes concursados, practicando todas las diligencias conducentes a la seguridad de los derechos y recaudación de los haberes de la quiebra y liquidan éste, según las disposiciones del presente Código.
 
Artículo 973° Procurarán el cumplimiento de las disposiciones contenidas en el artículo 937, y proporcionarán con tal fin los datos y noticias que suministren los libros y papeles del fallido.
 
Artículo 974° Si la fijación de los sellos no se hubiere hecho antes de su aceptación, los síndicos procurarán que se efectúe y cuidarán de &u conservación.
 
Artículo 975° Venderán los efectos que estén en riesgo de perderse o deteriorarse, o cuya conservación sea dispendiosa, previa la autorización del Juez, quien al acordaría determinará la forma en que deba hacerse la venta. De la resolución del Juez puede apelarse ante el Tribunal Superior.
 
Artículo 976° Después de terminado el inventario, puede el Juez autorizar a los síndicos para vender las mercancías y otros efectos muebles, oyendo previamente a los síndicos y al fallido, si estuviese presente, sobre la necesidad de la venta y sobre los medios de proceder a ella, los cuales determinará el Juez al dar la autorización. De la resolución del Juez puede apelarse ante el Tribunal Superior.
 
Artículo 977° Los síndicos definitivamente nombrados, si fueren otros que los provisionales, exigirán que éstos rindan cuenta de su administración a la mayor brevedad.
 
Artículo 978° Si el fallido estuviera en libertad, podrán los síndicos emplearlo para facilitar y aclarar los negocios de la quiebra, proponiendo al Juez el salario moderado que pueda asignársela por sus servicios.
 
Artículo 979° Los síndicos recibirán y abrirán las cartas dirigidas al fallido, el cual, si estuviera presente, será avisado previamente por los síndicos. Estos entregarán al fallido las cartas y telegramas que no interesen a la quiebra, guardando sobre su contenido el más secreto.
 
Artículo 980° Si el fallido no hubiere presentado el balance, los síndicos procederán sin dilación a formarlo por lo que resulte de los libros y papeles del fallido y de los informes que procurarán obtener.
 
El Juez, de oficio o a solicitud de los síndicos, podrá examinar bajo juramento al fallido, a sus dependientes o empleados y a cualquiera otra persona para la formación del balance, sobre las causas y circunstancias de la quiebra, o demás que interese al juicio.
 
Si el balance hubiere sido presentado, los síndicos lo examinarán y si hubiere lugar, lo rectificarán o adicionarán.
 
El balance así formado o rectificado, se agregará al expediente de quiebra.
 
Artículo 981° Los síndicos harán citar al fallido para examinar los libros y cerrarlos; para aclarar las dudas que ocurran en su examen y para la formación del balance.
 
Cuando el fallido no pudiere ser hallado o no concurriera a la citación de los síndicos, bastará fijar carteles en la puerta del Tribunal y en la casa de aquél.
 
Podrá comparecer por apoderado, si el Juez hallare fundados los motivos para no hacerlo en persona.
 
Si estuviera en arresto, el Juez podrá hacerlo conducir al lugar en que deba hacerse el examen de los, libros.
 
Artículo 982° Cuando el comerciante sea declarado en quiebra después de su muerte, o muera después de la declaración de quiebra, su cónyuge, sus hijos o sus herederos pueden presentarse o hacerse representar para suplir al difunto en la formación del balance, en el examen de los libros y en todas las operaciones de la quiebra.
 
Los síndicos definitivos, dentro de quince días después de juramentados, informarán al Juez por escrito sobre el estado de los negocios del fallido y de sus libros, expresando el juicio que formen acerca de su conducta, de las causas, circunstancias y carácter de la quiebra.
 
El Juez pasará copia de dicho informe al competente en lo criminal, siempre que se estuviere siguiendo juicio sobre la calificación de la quiebra.
 
Si estuviera siguiéndose causa contra el fallido por quiebra culpable o fraudulenta, los acreedores serán convocados para deliberar, si se difiere para el término del juicio tratar sobre su convenio.
 
El diferimiento no puede acordarse sino por las mayorías establecidas en el artículo 1.014.
 
Si los asociados responsables limitativamente en las sociedades anónimas, no hubieren efectuado completamente para la época de la declaración de quiebra las entregas de sumas estipuladas, el síndico podrá ser autorizado para reclamar de ellos las entregas ulteriores cuya necesidad reconozca el Tribunal.
 
Artículo 983° Los síndicos podrán, con citación del fallido y aprobación del Juez, comprometer en árbitros y transigir las cuestiones que interesen al concurso. De la resolución del Juez puede apelarse ante el Tribunal Superior.
 
Cuando las cuestiones versaren sobre bienes inmuebles y estuvieren pendientes de la celebración del convenio, la oposición del fallido impedirá el arbitramento o la transacción.
 
Artículo 984° El último día de cada semana, los síndicos depositarán en el instituto bancario o casa de comercio de reconocida responsabilidad, que el Juez designará previamente para depositar los fondos del concurso, todas las cantidades provenientes de las cobranzas y ventas que hagan, previa deducción de las sumas que el Juez considere necesarias para los gastos de administración; y no haciéndolo podrán ser destituidos, respondiendo en todo caso del interés corriente sobre las sumas indebidamente retenidas.
 
Los recibos de los depositarios se agregarán al expediente dentro del tercer día.
 
Los fondos depositados no podrán ser extraídos sino por los síndicos, con orden escrita del Juez de Comercio.
 
Artículo 985° Los síndicos pasarán al Juez cada quince días y siempre que él lo exija, un estado del ingreso, egreso y existencia de los fondos de la quiebra
 
Artículo 986° En cualquier estado de la quiebra, el Juez podrá reducir el número de los síndicos, si así lo exigieron las necesidades de la administración, pudiendo apelarse de su decisión ante el Tribunal Superior. También podrá aumentarse su número hasta tres; pero cuando haya de aumentarse o subrogarse uno o más síndicos definitivos, se consultará a los acreedores reunidos en junta, procediéndose según lo prescrito en el artículo 967.
 
Artículo 987° Los síndicos podrán ser removidos a solicitud del fallido, de los acreedores, o de oficio, por impericia, negligencia, fraude en la administración o colusión con el fallido.
 
Cuando la remoción fuere solicitada por el fallido o por los acreedores, la solicitud se presentará al Juez de Comercio, quien, oído el informe de los síndicos, resolverá sobre la remoción.
 
En los casos de fraude o colusión, se pasará inmediatamente lo obrado al Tribunal que conoce en lo criminal; en estos casos, además de las indemnizaciones a que haya lugar, los síndicos sufrirán las penas que establece el Código Penal.
 
Decretada la remoción, se procederá al nombramiento de nuevos síndicos, sí fuere necesario, de conformidad con lo dispuesto en los artículos 967 y 986.
 
Artículo 988° Las demás reclamaciones que se intentaron contra los síndicos por sus operaciones serán determinadas por el Juez dentro de ocho días, oído previamente su informe.
 
La decisión del Juez se ejecutará, salvo apelación ante el Tribunal Superior.
 
Artículo 989° En todo caso los síndicos salientes rendirán inmediatamente cuenta de su administración.
 
Artículo 990° Los síndicos, provisionales o definitivos, recibirán fa indemnización que fije el Juez de Comercio, oyendo a los síndicos y a los acreedores en el término que el mismo Juez determinará. La fijación de los honorarios será definitiva si no fuere apelada, en el término legal, por los síndicos o por los acreedores que representen la mayoría de los créditos.
 
Procedimiento análogo se seguirá para fijar los honorarios dé cualquiera persona que tenga derecho a remuneración de los bienes de la quiebra.
 
Sección VII
De La Reivindicación
 
Artículo 991° En los casos de quiebra pueden ser reivindicados:
 
1. Las letras de cambio, pagarés y otros documentos de crédito aún no pagados, que existieron a favor del fallido o de un tercero que los tenga en nombre de aquel, siempre que el propietario los haya entregado o remitido al fallido con el simple mandato de cobrarlos y tener el valor a su disposición, o de aplicarlos a pagos u objetos determinados.
 
2. Las mercancías consignadas para ser vendidas por cuenta del propietario, o que hayan sido depositadas en el fallido, mientras existan en su misma especie, en todo o en parte, y puedan ser identificadas.
 
Si las mercancías hubieren sido vendidas, el dueño podrá reclamar el precio o la parte de él que no haya sido pagado en dinero u otro valor no compensado, ni comprendido en cuenta corriente con el fallido. Si los efectos de comercio dados en pago hubieren sido otorgados o endosados directamente al comitente, hay lugar a la reivindicación de ellos.
 
3. Las mercancías expedidas al fallido, mientras no hayan sido entregadas en sus almacenes o depósitos, o en los del comisionista encargado de venderlas por cuenta del fallido o en depósitos públicos o privados a disposición de éste. Más no tendrá lugar la reivindicación de dichas mercancías cuando el fallido las hubiere vendido antes de su llegada, sobre facturas o conocimientos o sobre facturas y cartas de porte firmadas por el remitente, siempre que esta venta haya sido hecha sin fraude contra el fallido y el comprador.
 
El reivindicante debe devolver las cantidades que haya recibido a cuenta de las mercancías, los avances hechos por fletes, comisión, seguros y demás gastos, y lo que se estuviera debiendo por las mismas causas.
 
Artículo 992° En caso de que el vendedor retenga por falta de pago mercancías vendidas al fallido, de conformidad con el artículo 148, y en el caso tercero del artículo anterior, los síndicos puedes, con autorización del Juez, exigir la entrega de las mercancías pagando lo que por ellas debiere el fallido.
 
Artículo 993° También puede con la misma autorización restituir las cosas sujetas a reivindicación.
 
Cualquier acreedor puede contradecir la reivindicación.
 
Los casos contenciosos serán juzgados en la forma ordinaria del procedimiento mercantil.
 
Artículo 994° En los casos de los dos artículos anteriores la resolución del Juez es apelable ante el Tribunal Superior.
 
Sección VIII
De La Calificación De Los Créditos
 
Artículo 995° Todos los créditos contra el fallido, cualquiera que sea su carácter, están sujetos a calificación en el juicio de quiebra.
 
Artículo 996° Los acreedores particulares de un asociado no serán admitidos al pasivo de la sociedad.
 
Ellos no tienen derecho sino sobre lo que quede al asociado después de reembolsados los acreedores de la sociedad, salvo los derechos provenientes de hipoteca o privilegio.
 
Los asociados en participación del fallido no son admitidos al pasivo de la quiebra, excepto por la parte de fondos aportados por ellos, que puedan probar no haber quedado absorbidos por las pérdidas en la proporción que les corresponda.
 
Si la sociedad fallida ha emitido obligaciones al portador, los poseedores de ellas serán admitidos al pasivo de la quiebra, en proporción del valor de la emisión, con deducción de todo lo que haya sido pagado a título de amortización o de reembolso sobre el capital de cada obligación.
 
Artículo 997° Desde el día en que se declare la quiebra podrán los acreedores depositar en la Secretaría del Tribunal las solicitudes de calificación con los documentos justificativos de su crédito y una demostración de las cantidades líquidas que se les deban.
 
El acreedor que carezca de documento presentará la demostración enunciando en ella los medios probatorios que tenga.
 
En todo caso, el acreedor expresará con claridad la naturaleza de su crédito; y si pretendiere preferencia en el pago, determinará cuál es y los fundamentos en que se apoya.
 
El Secretario del Tribunal formará un registro en que anotará los acreedores que hicieren la solicitud y los documentos que produzcan, dando recibo a los interesados.
 
Artículo 998° Desde que los síndicos definitivos entren en ejercicio de sus funciones, el Secretario les entregará bajo recibo, las solicitudes de calificación con los documentos y demostraciones consignadas; y lo mismo hará con las que recibiera con posterioridad.
 
Desde la misma época podrán los acreedores hacer la consignación en manos de los síndicos, quienes les darán recibo.
 
Los acreedores domiciliados y los que estuvieren representados en el territorio de la República deberán hacer su solicitud con ocho días por lo menos de anticipación al que se señalare para la junta de Calificación; y los demás acreedores dentro de los términos que respectivamente se les fijan en el artículo 956.
 
Los acreedores conocidos o desconocidos que no hubieren ocurrido a la calificación de sus créditos dentro de los términos designados, sólo serán admitidos a ella si se presentaran antes de haberse ordenado la distribución final de los fondos de la quiebra y serán de su cargo las costas y gastos que causare la calificación.
 
Artículo 999° El Secretario y los síndicos no son responsables de os documentos entregados por los acreedores sino por cinco años, a contar desde el día señalado para la calificación de los créditos.
 
Artículo 1.000º Los síndicos, en virtud del cotejo que hicieren con los libros y papeles del fallido y demás datos que adquieran, extenderán por escrito un informe sobre todos y cada uno de los créditos reclamados.
 
Artículo 1.001º Inmediatamente después de celebrada la primera junta de acreedores, el Juez señalará, dentro del menor término, el día y hora para el examen y calificación de los créditos en una junta general.
 
Para este señalamiento tendrá en cuenta lo dispuesto en los artículos 959 y 998, respecto de los acreedores domiciliados o que estuvieron representados en el territorio de la República, haciéndolo de manera que queden comprendidos en su término iras señalados en dichos artículos a los acreedores domiciliados en Venezuela.
 
El señalamiento de día y hora para la junta de calificación se publicará por edictos fijados en el despacho del Tribunal y en los sitios más concurridos, tanto del lugar del juicio como de los demás en que el fallido tuviere establecimientos mercantiles y por la imprenta, si fuere posible, agregándose al expediente uno de los edictos desfijados y un ejemplar del periódico en que se hubiere hecho la publicación.
 
Artículo 1.002º Constituida la junta, en el día y hora señalados en presencia del Juez, con los acreedores que concurrieron, cualquiera que sea su número, se dará lectura al informe de los síndicos, y por el orden en que estuvieron colocados los créditos en el informe se pondrán uno a uno en consideración de la junta. Si no se hicieren observaciones sobre el crédito puesto en consideración, se tendrá por admitido en la cantidad y por la calidad con que hubiere sido reclamado; pero si fuere contradicho en su cantidad o o en su calidad, se expresarán los fundamentos de la contradicción. La calificación continuará sin interrupción hasta que quede terminada, y si no se concluyese en el día señalado, continuará en los siguientes.
 
Los concurrentes a la junta, tienen derecho a examinar los documentos producidos.
 
Tienen derecho a tomar parte en la calificación y a contradecir los créditos reclamados todos los acreedores calificados o que consten del balance y los síndicos.
 
El fallido puede hacer observaciones sobre los créditos puestos en consideración de la junta; más si las que hiciere no fueren acogidas por los síndicos y éstos procedieren en sentido distinto de aquéllos, el fallido puede pedir que se hagan constar en el acta las observaciones que haya hecho.
 
Artículo 1.003º Se levantará acta de las calificaciones hechas en cada día, expresándose en ellas:
 
1. El nombre, apellido y domicilio de cada acreedor y el nombre y apellido de su apoderado, si lo hubiere.
 
2. La cantidad del crédito, la calidad con que se reclamare y una descripción sumaria de los documentos producidos, con expresión de las enmendaduras, raspaduras, testaduras o interlineaciones que contengan.
 
3. Si el crédito ha sido admitido o contradicho, expresándose en el último caso, quienes lo contradicen y los fundamentos de a contradicción.
 
El acta será fechada y suscrita por los que han tornado parte en la calificación, por el fallido, si concurriere, por el Juez y por el Secretario.
 
Artículo 1.004º Si el crédito fuere admitido, los síndicos estamparán sobre su título la siguiente nota, fechada y con el visto bueno del Juez. "Admitido en el pasivo de la quiebra de.................. por la suma de..................................................... (fecha y firma)"
 
Artículo 1.005º Terminada la calificación, de los créditos reclama dos, el Juez señalará uno de los tres días siguientes para tratar sobre conciliación respecto de los tachados; y si las partes no concurrieren o no pudiere lograrse la conciliación, se abrirá la causa a pruebas para todas las tachas opuestas; y seguirá el juicio en la forma ordinaria del procedimiento mercantil.
 
Artículo 1.006º La admisión de un crédito en el pasivo de la quiebra en junta de calificación es definitiva salvo en los casos de fraude y de fuerza mayor, legalmente comprobados.
 
Artículo 1.007º La falta de comparecencia de los acreedores morosos y la de los domiciliados fuera de Venezuela, no será obstáculo para las deliberaciones y convenios y prosecución del juicio de quiebra sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 1.052 respecto de los acreedores domiciliados fuera de Venezuela.
 
Artículo 1.008º Si hubiere controversia pendiente sobre la legitimidad de alguno o de algunos créditos, el Juez resolverá, según, las circunstancias, si se procede o no a la convocación de la junta para deliberar sobre convenio. Pero no se acordará la convocatoria, cuando supuesta la prueba de los hechos, en que se funda la tacha, la quiebra aparezca fraudulenta.
 
Si el Juez ordenare la convocación, podrá acordarse la admisión provisional, en las deliberaciones que ocurran y por la cantidad que determinará, de los acreedores cuyos créditos estén controvertidos.
 
No podrá ser admitido provisionalmente un acreedor cuyo crédito sea materia de un procedimiento criminal.
 
La resolución del Juez en los casos de este artículo es apelable ante el Tribunal Superior.
 
Sección IX
Del Convenio
 
Artículo 1.009º En cualquier estado del procedimiento de quiebra puede celebrar convenio entre el fallido y sus acreedores con tal que lo acepte la unanimidad de éstos. Si no hubiere unanimidad, se observarán las disposiciones de los artículos siguientes de esta misma Sección.
 
En el convenio por unanimidad podrá estipularse la cesación o suspensión del procedimiento de quiebra, pero no detenerse la continuación del enjuiciamiento penal.
 
Artículo 1.010º Concluida la calificación de los créditos reclamados, o acordada la convocación para deliberar sobre convenio, en el caso del artículo 1.008, el Juez señalará día y hora con tal objeto, designando un corto plazo.
 
La fijación se publicará por edictos y por la prensa, si fuere posible.
 
Artículo 1.011º El día y la hora señalados se formará la junta presidida por el Juez. Tendrán voto en las Deliberaciones relativas al convenio, los acreedores admitidos definitiva o provisionalmente.
 
Los acreedores privilegiados o hipotecarios pueden concurrir a la junta, pero no tienen voto en la deliberación por los créditos privilegiados e hipotecarios, a menos que renuncien al derecho de prelación, y se entenderá efectuada la renuncia por el hecho de dar su voto.
 
Artículo 1.012º El fallido deberá concurrir personalmente; y sólo por causas que el Juez aprobare podrá ser representado por apoderado.
 
Si el fallido no concurriere a la junta, ésta podrá acordar su diferimiento para otro día. Pero si no acordare el diferimiento, o si el fallido no concurriera el día últimamente señalado, se procederá por defecto de convenio a los demás trámites de la quiebra.
 
Artículo 1.013º Los síndicos presentarán a la junta un informe escrito acerca de las causas, carácter y estado de la quiebra, de las formalidades cumplidas y de las operaciones realizadas, del resultado de su administración y de la relación en que aparezcan el activo y el pasivo de la quiebra.
 
Los acreedores y el fallido podrán hacer sobre el contenido del informe las observaciones que crean oportunas.
 
Se oirán luego las proposiciones que se hicieren; la Junta deliberará y el Juez hará constar en él acta el resultado de la deliberación.
 
Artículo 1.014º No puede celebrarse convenio con el fallido sino en junta de acreedores y después de haberse llenado las formalidades que quedan prescritas.
 
El convenio no puede tener lugar si no os aprobado por una mayoría de las dos terceras partes de la totalidad de los acreedores que tienen derecho a votar en la junta, que reúna las tres cuartas partes de los créditos representados por dicha totalidad de acreedores; o por la mayoría de las tres cuartas partes de la totalidad de dichos acreedores, que reúna las dos terceras partes de la totalidad de los créditos.
 
Artículo 1.015º Si a favor del convenio sólo hubiera la mayoría absoluta de acreedores que represente la mayoría absoluta de créditos, la deliberación se diferirá por ocho días, y en esta segunda junta no tienen valor las votaciones dadas en la anterior.
 
Artículo 1.016º La misma mayoría absoluta de los acreedores que represente la mayoría absoluta de créditos es suficiente en todas las deliberaciones distintas del convenio. En estos casos para calcular la mayoría de acreedores y de créditos se tomarán en cuenta todos los acreedores que tienen derecho a votar y todos los créditos que ellos representen.
 
Artículo 1.017º Puede celebrarse convenio con el quebrado sentenciado como culpable, más no con el sentenciado como fraudulento.
 
Artículo 1.018º Si estuviera siguiéndose causa contra el fallido por quiebra culpable o fraudulenta, los acreedores serán convocados para deliberar si se difiere para el término del juicio el tratar sobre convenio.
 
Artículo 1.019º Dentro de los seis días siguientes a la celebración del convenio podrá oponerse a éste cualquiera de los acreedores, reconocidos o admitidos provisionalmente, y los síndicos, aunque no fueren acreedores, expresando los fundamentos de la oposición.
 
Cuando no hubiere más que un síndico y éste fuere opuesto al convenio se nombrará otro provisional para la secuela de la oposición.
 
Hecha la oposición, se dará sin demora copia de ella a los síndicos y al fallido, los que contestarán en el término de seis días. Caso de contradicción o de falta de comparecencia, el Juez admitirá las pruebas necesarias y decidirá el punto con asociados si así se pidiere.
 
Artículo 1.020º Para que el convenio se lleve a efecto, aun cuando no haya oposición, debe ser antes aprobado por el Tribunal de Comercio, previo informe de los síndicos sobre los caracteres de la quiebra y sobre la legalidad del convenio.
 
El Tribunal no proveerá sino después de transcurridos los seis días en que se puede hacer la oposición; y si ésta ocurriera, el Tribunal pronunciará sobre ella y sobre la aprobación en la misma sentencia.
 
Si el convenio fuere aprobado, el Tribunal pronunciará sobre la excusabilidad del fallido.
 
Artículo 1.021º La desaprobación del convenio, ya de oficio, ya en virtud de oposición, sólo puede tener lugar por las causas siguientes:
 
1. Ser la quiebra fraudulenta o culpable.
 
2. Haberse completado la mayoría que lo acordó con falsos acreedores o con falsos créditos.
 
3. Haberse faltado a las formalidades establecidas para su celebración.
 
Artículo 1.022º La aprobación del convenio lo hace obligatorio para todos los acreedores conocidos o desconocidos, estén o no comprometidos en el balance, estén o no calificados; para los que residan fuera del territorio de Venezuela, cuyos términos para la celebración no estén vencidos; y para los que hayan sido admitidos provisionalmente en las deliberaciones de la quiebra, cualquiera que sea la suma que la sentencia definitiva les declare ulteriormente. Sin embargo, los acreedores privilegiados e hipotecarios que no hubieren renunciado sus derechos pueden hacerlos efectivos sobre los bienes afectos al privilegio o hipoteca.
 
Artículo 1.023º El convenio con el fallido no priva a los acreedores de sus derechos por la totalidad de sus créditos contra los coobligados y los fiadores de aquél.
 
Artículo 1.024º Luego que la aprobación del convenio se haya ejecutoriado, los síndicos cesarán en sus funciones, rendirán al fallido cuenta de su administración, ante el Juez de Comercio y le devolverán sus bienes, libros y papeles. Todo se hará constar en el expediente.
 
Las contestaciones que ocurrieron se sustanciarán y decidirán en la forma ordinaria del procedimiento mercantil.
 
Artículo 1.025º Si en virtud del convenio el fallido hiciere abandono a sus acreedores del todo o de parte de sus bienes, se procederá a la liquidación de éstos de conformidad con lo dispuesto en la Sección XII de este Título.
 
Artículo 1.026º Cuando la quiebra de una compañía, los acreedores podrán celebrar convenio con uno o algunos de los socios solamente. En este caso, el activo social continuará sometido al régimen de la quiebra; y los bienes particulares de los socios beneficiados serán separados de él para cumplir el convenio con ellos exclusivamente. Puede también convenirse en que la parte proporcional del activo que según el contrato social correspondería a los socios con quienes se hace el convenio, en caso de separación, se una a los bienes particulares de los beneficiados, con tal que tomen éstos a su cargo la parte proporcional de deudas que les tocaría. En tal caso sólo continuará sometido al régimen de la quiebra el resto del activo y del pasivo. La distribución se hará entonces por arreglo entre el síndico y los socios beneficiados y necesitará la aprobación del Juez, oídos los socios no beneficiados.
 
Los socios favorecidos con el convenio quedan libres para con los acreedores de los efectos de la solidaridad por las deudas sociales, respondiendo sólo del pasivo que tomaren a su cargo.
 
Artículo 1.027º En la quiebra de una sociedad anónima o de una sociedad de responsabilidad limitada, que no se encuentre en estado de liquidación, el convenio podrá tener por objeto la continuación o la cesación de la empresa social, y en este caso deberán determinarse las condiciones del ejercicio ulterior.
 
Artículo 1.028º Son nulos con respecto al fallido:
 
Todo convenio que haga algún acreedor con el fallido o cualquiera otra persona, estipulando ventajas a su favor era razón de su voto en las deliberaciones del concurso.
 
Todo convenio celebrado por algún acreedor después de la cesación de los pagos, estipulando alguna ventaja para sí a cargo del activo fallido. En los casos de este artículo el acreedor será condenado a restituir a quienes correspondan los valores recibidos, sin perjuicio de la pena prescrita en el Código Penal.
 
Sección X
De La Anulación y De La Rescición Del Convenio
 
Artículo 1.029º Después de aprobado el convenio, no puede anularse sino:
 
1. Por la condenación superviviente del fallido como quebrado fraudulento.
 
2. Por causa de dolo resultante de ocultación o disimulación del activo, o de exageración del pasivo, descubiertas después de la aprobación del convenio.
 
La anulación liberta a los fiadores del convenio.
 
Artículo 1.030º Si el fallido no cumple las condiciones del convenio, la rescisión de éste puede ser demandada por uno o más acreedores no satisfechos del todo o parte de las cuotas estipuladas en el convenio. La rescisión sólo aprovecha a los que la pidieren y éstos entran en la integridad de sus derechos contra los bienes del fallido; pero no podrán exigir el exceso de sus créditos sobre las cuotas fijadas en el convenio, sino después del vencimiento del término fijado en el mismo para el pago de la última cuota.
 
Los fiadores del convenio quedan libres respecto de los acreedores que hubieren solicitado y obtenido la rescisión.
 
Artículo 1.031º La acción para la rescisión del convenio prescribe en cinco años, a contar del vencimiento del último pago establecido en él.
 
Artículo 1.032º Si después de aprobado el convenio se iniciase contra el fallido enjuiciamiento criminal como culpable de quiebra fraudulenta, el Juez de Comercio podrá dictar las providencias de seguridad que creyere convenientes, las que cesarán de derecho por el sobreseimiento o por la absolución en el enjuiciamiento criminal.
 
Artículo 1.033º Anulado el convenio, se restablecerá el juicio de quiebra; los síndicos volverán al ejercicio de sus funciones o se nombrarán otros; y si fuere necesario, se renovarán las diligencias de embargo, inventario y balance, continuándose el procedimiento según les reglas establecidas.
 
Se publicará el restablecimiento del juicio de quiebra; y si hubiere nuevos acreedores serán citados para la calificación de sus créditos en Junta general.
 
Los créditos reconocidos anteriormente no serán sometidos a nueva calificación, sin perjuicio de la extinción o reducción de los que hayan sido pagados en todo o en parte.
 
La publicación y citación aquí ordenadas se harán según lo dispuesto en los artículos 959 y 1.001.
 
Artículo 1.034º Los acreedores anteriores al convenio anulado recobrarán la integridad de sus derechos respecto al fallido, pero no figurarán en el concurso nuevamente formado sino en las proporciones siguientes: Si no hubieren recibido nada de dividendos, representarán por la totalidad de sus créditos primitivos.
 
Si hubieren recibido algo a cuenta de dividendos, se deducirá del crédito primitivo la parte que quedó extinguida con lo recibido, según la proporción establecida en el convenio y representarán por el resto.
 
Lo dispuesto en este artículo se aplicará también en el caso de quiebra ulterior sin que haya habido anulación del convenio.
 
Sección XI
Del Sobreseimiento
 
Artículo 1.035º Si en cualquier estado de la quiebra antes de procederse a su liquidación, se encontrara paralizado el curso de sus operaciones, por falta de medios líquidos para cubrir los gastos que ellos requirieran, el Tribunal de Comercio podrá, de oficio o a instancia de los síndicos o de cualquier acreedor, y siempre con audiencia del fallido y de los síndicos, decretar el sobreseimiento, en los procedimientos de la quiebra.
 
Artículo 1.036º La resolución que ordena el sobreseimiento deja subsistente el estado de quiebra, pero restituye individualmente a los acreedores en el ejercicio de sus derechos de ejecución contra el fallido.
 
Artículo 1.037º El fallido o cualquier otro interesado podrá obtener en todo tiempo revocación del decreto de sobreseimiento, acreditando la existencia de valores líquidos en cantidad suficiente para atender a los gastos que exijan los procedimientos de la quiebra o consignando una suma de dinero que baste para cubrirlos.
 
La revocación repone el juicio de quiebra al estado que tenía antes del sobreseimiento.
 
Artículo 1.038º Los acreedores que por sus gestiones individuales hubieren recibido pagos durante el sobreseimiento, no serán obligados a restituirlos a la masa, salvo el caso de fraude.
 
Si la masa se aprovechare de las gestiones de algún acreedor, se pagarán a éste con privilegio de los gastos hechos.
 
Sección XII
De La Liquidación
 
Artículo 1.039º Si no hubiere convenio, los síndicos continuarán representando la masa de acreedores, revisarán el balance y si no estuvieron autorizados para continuar el giro del fallido, promoverán las diligencias conducentes a la venta de las mercancías o bienes muebles e inmuebles y a la liquidación general y terminación de la quiebra.
 
La venta de los bienes muebles se hará en venduta; pero el Juez podrá autorizar ventas privadas. La de los inmuebles se hará con las formalidades que se observan en la de inmuebles de menores.
 
Podrán los síndicos transigir con la autorización del Juez de Comercio, y no obstante cualquiera oposición del fallido, todas las diferencias relativas a los bienes de la quiebra y enajenar por un precio alzado el todo o parte de los créditos activos de morosa o difícil realización con la misma autorización del Juez dada con citación del fallido. La autorización del Juez en estos casos es apelable ante el Tribunal Superior.
 
Cualquier acreedor puede provocar esta autorización.
 
Artículo 1.040º Dentro de cinco días después de resuelto que no hay convenio, el Juez, con informe de los síndicos, formará el estado de los acreedores, aplicando las disposiciones especiales del presente Código y las generales del Código Civil para establecer la prelación con que deben ser pagados.
 
Los síndicos y los acreedores podrán oponerse al predicho estado dentro de los ocho días siguientes a su formación y si el Juez no pudiere conciliar las diferencias, sentenciará con las formalidades legales.
 
Artículo 1.041º Las únicas causas de preferencia en los pagos son los privilegios y las hipotecas legalmente constituidos. Los acreedores que no los tengan a su favor componen la masa quirografaria y participan a prorrata de sus créditos en la distribución del producto libre de los bienes del fallido.
 
El vendedor de bienes muebles no pagados no tiene privilegio sobre ellos en caso de quiebra del comprador
 
Artículo 1.042º No será a cargo de la quiebra el servicio de los abogados, apoderados o agentes judiciales que empleare cada acreedor en el procedimiento de quiebra.
 
Tampoco, lo será de los que empleare el fallido sino en cuanto se califique defensa necesaria por el Tribunal de Comercio quien para fijar lo que debe pagarse seguirá el procedimiento del artículo 990.
 
Artículo 1.043º El acreedor por obligaciones suscritas, endosadas o garantizadas solidariamente por personas que luego hayan quebrado, será admitido en todas las quiebras por valor total de sus créditos y participará de los dividendos que cada una de ellas dé hasta su completo pago.
 
Ningún recurso tienen unas contra otras las quiebras de los coobligados por razón de dividendos pagados, sino cuando la suma de estos dividendos exceda al monto del capital y accesorios de la acreencia. En tal caso el exceso será devuelto según la naturaleza y orden de las respectivas obligaciones a las quiebras de los coobligados que tengan a los otros por garantes.
 
Artículo 1.044º El acreedor por obligaciones solidarias que antes de la quiebra hubiere recibido de un fiador o coobligado alguna parte de su crédito, será admitido en el concurso del fallido por lo que se le quede debiendo, y conservará su derecho contra el coobligado o fiador por la misma suma.
 
El fiador o coobligado que haya hecho el pago será admitido en la masa por lo que haya pagado en descargo del fallido.
 
Artículo 1.045º Después de admitido en el pasivo de la quiebra el crédito garantizado con prenda, podrán los síndicos con autorización del Juez, recoger las prendas satisfaciendo la deuda.
 
Si la prenda fuere vendida a solicitud del acreedor, el exceso del precio sobre la deuda, si lo hubiere, será recibido por Iba síndicos para la masa quirografaria.
 
Artículo 1.046º Después de admitidos los acreedores privilegiados sobre los bienes muebles, el Juez podrá autorizar a los síndicos para pagarlos con los primeros fondos recaudados.
 
Artículo 1.047º Cuando la distribución del precio de los bienes especialmente afectos a privilegio o hipoteca fuere hecha antes o al mismo tiempo que la del precio de los otros bienes, los acreedores privilegiados o hipotecarios que no hayan sido pagados por entero con el precio de los bienes que les están especialmente afectos, concurrirán con los otros acreedores sobre los demás bienes en proporción de lo que se les quede debiendo.
 
Artículo 1.048º Si una o más distribuciones del producto de los bienes que no están especialmente afectos a privilegio o hipoteca precedieron a la distribución del precio de los que lo estén, los acreedores privilegiados e hipotecarios participarán de las reparticiones en proporción de la totalidad de sus créditos, a reserva de lo dispuesto en los artículos siguientes.
 
Artículo 1.049º Después de vendidos los bienes especialmente afectos a privilegio o hipoteca, los acreedores privilegiados o hipotecarios a quienes corresponda el pago íntegro de sus créditos con el precio de la venta, sólo recibirán de ese precio lo que se les quede debiendo, deducido de su crédito total lo que según el artículo anterior hubieren recibido del producto de los otros bienes. Las sumas retenidas así no se aplicarán a los otros privilegiados o hipotecarios sobre los mismos bienes, colocados en orden inferior a aquéllos, sino se restituirán a la masa quirografaria.
 
Los acreedores privilegiados o hipotecarios que no alcanzaron a cubrirse con el precio de los bienes que les estén afectos sino de parte de sus créditos participarán en la distribución del producto de los otros bienes, en proporción de lo, que se les quede debiendo, deduciendo del total de su crédito lo que les tocó del precio de los bienes especialmente afectos, y se restituirá a la masa quirografaria.
 
Los acreedores a quienes nada alcanzara en el precio de los bienes que les están especialmente afectos, concurrirán por la totalidad de sus créditos en la masa quirografaria.
 
Artículo 1.050º Los síndicos harán las debidas reparticiones, después de deducidas las costas, los demás gastos de la quiebra y los auxilios alimenticios y gastos de defensa que se hayan asignado al fallido.
 
No harán pago alguno sin que se les presente el título de la acreencia, en que anotarán las sumas que entreguen o hicieren entregar en pago. Pero si no fuera posible a algún acreedor la presentación de su título, el Juez podrá ordenar el pago con vista del acta de calificación.
 
El acreedor firmará siempre el recibo al margen del estado de repartición.
 
Artículo 1.051º La presentación de los acreedores morosos no suspenderá la ejecución de las reparticiones acordadas por el Juez; pero si procediera a otras reparticiones estando pendiente su calificación, dichos acreedores serán comprendidos por las sumas que provisionalmente determinará el Juez, y éstas quedarán reservadas hasta que la calificación quede terminada.
 
Si fueren admitidos, no podrán reclamar devolución alguna de las reparticiones efectuadas; pero sí tendrán derecho a tomar de las sumas aún no repartidas los dividendos que les habrían correspondido en las distribuciones anteriores.
 
Artículo 1.052º Al ordenar las reparticiones, se acordará también que se reserve la cuota correspondiente a los domiciliados fuera de Venezuela, cuyos términos de comparecencia no estén aún vencidos; si pareciera al Juez que algunos de estos créditos no está colocado con exactitud en el balance, podrá ordenar que se reserve mayor suma.
 
Vencidos los términos señalados para comparecer sin que hayan ocurrido a la calificación de sus créditos, las cantidades reservadas serán repartidas entre los acreedores reconocidos.
 
Artículo 1.053º También se reservarán las porciones que a juicio del Juez puedan corresponder a los acreedores cuya calificación esté controvertida
 
Artículo 1.054º De la fijación de la cantidad que haga el Juez en los casos de los artículos anteriores podrá apelarse ante el Tribunal Superior.
 
Artículo 1.055º Los síndicos presentarán al Juez de Comercio todos los meses un estado de ingreso, egreso y existencia de los fondos de la quiebra y una noticia de los gastos que hayan de hacerse. El Juez ordenará, si ha lugar, una repartición entre los acreedores, fijará la cantidad y cuidará de que todos los acreedores sean advertidos.
 
Artículo 1.056º Concluida que sea la liquidación, serán convocados los acreedores y el fallido para el examen de la cuenta general de los síndicos. En esa junta exigirá el Juez a los acreedores informes sobre si el fallido es excusable o no; y se consignarán en el acta los pareceres y observaciones de los acreedores. Concluida esta reunión, el concurso queda disuelto; y los acreedores recobran el derecho de proceder individualmente en el ejercicio de sus acciones.
 
Artículo 1.057º El Juez, con asociados si así se pidiere y con vista del expediente, decidirá si el fallido es o no excusable.
 
No pueden ser declarados excusables: los quebrados fraudulentos, los condenados por hurto, estafa o apropiación indebida; ni los tutores, curadores o administradores de bienes ajenos, que no rindieren su cuenta con pago del saldo.
 
Artículo 1.058º El fallido que fuere declarado excusable tiene derecho al beneficio de la competencia.
 
Sección XIII
De Los Recursos Contra Las Decisiones Dadas en Los Juicios De Quiebra
 
Artículo 1.059º La apelación contra la sentencia que declare la quiebra se propondrá en el término legal.
 
Lo mismo la apelación que se interpusiere contra el auto que fije la época de la cesación de los pagos, si se declarare por separado.
 
Los acreedores domiciliados fuera del lugar del juicio podrán apelar de la sentencia que declare la quiebra o del auto que fije la época de la cesación de los pagos hasta el día señalado para la calificación de los créditos.
 
Los demás terceros interesados podrán oponerse a los efectos de cata fijación, siempre que se quiera hacerlos valer contra ellos.
 
La apelación contra la sentencia que niega o revoca la quiebra, se oye en un solo efecto.
 
La apelación contra la sentencia que niega o revoca la quiebra, se oye libremente.
 
De las determinaciones que el Juez de Comercio dictare en la administración de la quiebra no se concede apelación sino en los casos expresamente determinados por la ley. La apelación sólo se oirá en el efecto devolutivo.
 
Artículo 1.060º De las determinaciones que el Juez de Comercio dictare en la administración de la quiebra no se concede apelación sino en los casos expresamente determinados por la ley. La apelación sólo se oirá en el efecto devolutivo.
 
Artículo 1.061º Son apelables ante el Tribunal Superior en el efecto, devolutivo solamente el auto que acuerde el arresto del fallido, el que niegue su libertad y el que la acuerde bajo fianza,
 
Artículo 1.062º Se seguirán las regias establecidas en el Título III, Libro Cuarto de este Código, sobre apelación y demás recursos contra las sentencias ínterlocutorias o definitivas, cuando no haya disposición especial en este Título.
 
Sección XIV
De La Rehabilitación
 
Artículo 1.063º El fallido que haya satisfecho sus deudas íntegramente o por lo menos en la proporción a que queden reducidas por el convenio, con los intereses y costos que sean de su cargo, tiene derecho a ser rehabilitado.
 
Si la quiebra hubiere sido de una compañía de comercio, ninguno de los socios podrá ser rehabilitado sino después de extinguidas todas las deudas sociales, con arreglo a este Artículo. Pero esta disposición no comprende al socio con quien la junta de acreedores haya hecho convenio por separado.
 
Artículo 1.064º Por la rehabilitación cesan todas las interdicciones legales a que por la quiebra estaba sometido el fallido.
 
Artículo 1.065º La rehabilitación se pedirá al Tribunal de Comercio de la Jurisdicción en que se siguió el juicio de quiebra.
 
El solicitante presentará los comprobantes de su solvencia.
 
El Juez hará publicar la solicitud por edictos y por la prensa si fuere posible, y practicará las diligencias de reconocimiento y demás necesarias para acreditar la verdad de los hechos. Vencidos dos meses desde la fijación de los edictos, hará relación y decidirá lo conducente, constituyendo el Tribunal con asociados si así se pidiere.
 
La resolución que acuerde la rehabilitación se publicará en los periódicos oficiales que señale el interesado.
 
Artículo 1.066º No se acordará la rehabilitación a los que según el artículo 1.057 no pueden ser declarados excusables, sino cinco años después de haber cumplido su condena, si acreditaren que en ese tiempo han observado una conducta irreprensible y que han pagado sus deudas en los términos prescritos en este Título.
 
Artículo 1.067º El quebranto simplemente culpable podrá ser rehabilitado, con arreglo a las disposiciones anteriores, después que haya cumplido su condena.
 
Artículo 1.068º El fallido puede ser rehabilitado después de su muerte,
 
Título III
De Las Pérdidas De menor Cuantía
 
Artículo 1.069º El Juez de Distrito o Departamento es competente para toda quiebra en que el monto de las acreencias no exceda de diez mil bolívares y podrá, en consecuencia, declararlas y conocer en ellas previas iguales formalidades y con las mismas facultades de los jueces de Primera Instancia en lo Mercantil en las de cuantía superior, aplicando las disposiciones de este Título.
 
Si del acta de calificación resultara que los créditos exceden de diez mil bolívares, se pasará el expediente al Juez de Primera Instancia competente.
 
Artículo 1.070º Declarada la quiebra se procederá a sellar el establecimiento, a asegurar con llaves y poner sellos a la caja, escritorios, libros, papeles, piezas y depósitos donde estuvieron las mercancías, frutos y efectos, y se establecerá la custodia necesaria.
 
Artículo 1.071º Por el mismo decreto, que se publicará por carteles y por la imprenta, el mismo día o el inmediato, convocará el Juez a los acreedores del fallido para que comparezcan al cuarto día a la hora que designe, con los comprobantes de sus créditos; y prevendrá al fallido que presente dentro del tercer día el inventario completo de su activo y las listas de sus acreedores, si no hubiere presentado ya un balance.
 
Los acreedores podrán concurrir por medio de representantes, a quienes bastará una autorización por carta, por telégrafo o cable.
 
Artículo 1.072º Reunidos los acreedores, procederán a considerar los documentos de los créditos, exponiendo cada acreedor su parecer respecto de ellos, poniéndose constancia de los que fueren admitidos y de los que fueren objetados. Luego los acreedores cuyos créditos hayan sido admitidos, presentarán una terna de acreedores o de otros comerciantes para que el Juez elija de ellos al liquidador de la quiebra; y si los acreedores lo pidieren, otra de abogados y en su defecto de procuradores para que el Juez elija el que haya de asesorar al liquidador. Los elegidos prestarán aceptación y juramento.
 
Artículo 1.073º Aceptado el cargo de liquidador, procederá el Juez a levantar los sellos y a entregarle todo lo asegurado y cuanto constituya el activo del fallido, firmando el liquidador el correspondiente inventario y justiprecio acompañado de un delegado de la mayoría de los acreedores y de otro del deudor o de éste mismo, si lo prefieren, o en su defecto elegido por el Juez.
 
Los documentos de crédito presentados por los acreedores les serán pagados también al liquidador junto con el balance y lista de acreedores.
 
Artículo 1.074º El Liquidador formará cuanto antes un estado general con la lista detallada de los acreedores del fallido y los títulos de los acreedores y resumen del inventario y justiprecio, con apreciación prudencial de los deudores y de las causas de la quiebra.
 
Artículo 1.075º Por una lista y boleta y por la prensa, el liquidador citará para el tercer día a la hora que designe a los acreedores y al deudor, para que impuestos del estado general, acepten u objeten específicamente los créditos en cantidad o calidad. Sobre las cuestiones que surjan respecto de los créditos procurará el liquidador que se arreglen los respectivos interesados; si no hubiere avenimiento pasará todo lo conducente al Tribunal dentro del tercer día, para que las resuelva en juicio verbal con apelación al Tribunal Superior en grado.
 
Sí no surgieron cuestiones o se lograre el avenimiento, se excitará al deudor y a los acreedores a hacer algún arreglo o convenio, siempre que no resulten sospechas fundadas de culpabilidad o fraude por parte del fallido, caso en el cual se pasará al Juzgado del Crimen copia de todo lo conducente.
 
Artículo 1.076º El convenio necesitará para su validez el voto de dos terceras partes de los acreedores cuyos créditos han sido aceptados.
 
Si lo reúne será obligatorio para todos los acreedores y se llevará a ejecución inmediatamente. Pero si hubiere oposición al convenio, alegándose alguna causa legal conforme a las disposiciones de las Secciones anteriores respectivas, se pasará todo lo conducente al Tribunal para que resuelva en juicio verbal con apelación al Tribunal Superior en grado.
 
De todo se pondrá constancia en el acta respectiva.
 
Artículo 1.077º Caso de no haber convenio, el liquidador continuará la liquidación realizando la existencia hasta por la mitad del justiprecio. Para vender por menos precio se necesitará la autorización del Juez. Los fondos se depositarán en un banco o en una casa de comercio respetable.
 
Artículo 1.078º Concluida la realización, el liquidador establecerá el orden de los pagos, oído el asesor, y lo pasará al Juez para que ordene el reparto, debiéndose separar lo necesario para atender a los créditos que aún no, estuvieron admitidos.
 
Artículo 1.079º El liquidador, oído el asesor, resolverá toda la cuestión de pura administración y liquidación, y llevará a cabo lo resuelto, salvo el recurso de cualquier, oponente al Juez que resolverá en juicio verbal con apelación ante el Tribunal inmediatamente superior. Las demás cuestiones, sobre todo si pueden afectar algún derecho, se llevarán al Tribunal, que las resolverá en juicio verbal con apelación al Tribunal Superior en grado.
 
Artículo 1.080º En todo lo demás no previsto en este Título, se aplicaran las disposiciones sobre la quiebra de mayor cuantía; pero los procedimientos serán los de los juicios verbales, amoldándose a ellos los pasos fijados que el Juez reducirá en cada caso de modo prudencial, designándolo expresamente.
 
Artículo 1.081º Para el pago del liquidador y asesor se seguirán, en cuanto sean aplicables, las reglas del Artículo 965.
 
LIBRO CUARTO
De la Jurisdicción Comercial
 
TITULO I
De los Tribunales de Comercio
 
Artículo 1.082º La jurisdicción comercial es plena en los asuntos que la Ley somete a su competencia.
 
Conoce de todas las incidencias que pueden ocurrir en el curso de una causa.
 
Ejecuta o hace ejecutar sus determinaciones.
 
Artículo 1.083º Para que un comerciante pueda ser asociado en los Tribunales de Comercio todos los grados, se requiere:
 
Ser o haber sido comerciante por mayor, con tres años de ejercicio.
 
Tener veinticinco años de edad.
 
Ser vecino del lugar en que reside el Tribunal.
 
Artículo 1.084º No pueden ser jueces ni asociados: Los comerciantes que hayan hecho quiebra y no hayan obtenido su rehabilitación.
 
Los que no sepan leer ni escribir.
 
Los que hayan sido condenados por infracción de los artículos 920 y 1.028 de este Código.
 
Los que según las leyes vigentes no pueden ser jueces en general, exceptuándose respecto de los asociados la incapacidad proveniente de la falta de ciudadanía.
 
Artículo 1.085º No podrán ser simultáneamente miembros de un mismo Tribunal los consocios de comercio, ni los parientes hasta el cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad, ambos inclusive.
 
Si la afinidad sobreviniera a la elección, será sustituido el que la originare.
 
Artículo 1.086º Cualquiera de las partes en un juicio mercantil tiene derecho, lo mismo que en los juicios civiles, a pedir que el Tribunal de la causa se constituya con asociados, en los casos previstos por el artículo 393 del Código de Procedimiento Civil. La solicitud se hará en la oportunidad allí indicada y se seguirán para el nombramiento de los asociados las reglas que en dicho artículo se contienen; pero los asociados pueden ser comerciantes que reúnan las condiciones de los artículos 1.083 y 1.084.
 
Artículo 1.087º Los Secretarios de los Tribunales de Comercio tendrán por separado del archivo del Tribunal Civil ordinario el que corresponda al Tribunal en su carácter mercantil.
 
Llevarán un libro copiador de sentencias, en que se asentarán las definitivas y las que tengan fuerza de tal en primera, segunda y tercera instancias que decidan los asuntos en que fallare el Tribunal.
 
Artículo 1.088º La estadística de la jurisdicción mercantil se formará con separación de la de los Tribunales civiles ordinarios.
 
Título II
De La Competencia
 
Artículo 1.089º En lo que no estuviere especialmente determinado en este Título, regirán las disposiciones de la Ley Orgánica del Poder Judicial.
 
Artículo 1.090º Corresponde a la jurisdicción comercial el conocimiento:
 
1. De toda controversia sobre actos de comercio entre toda especie de personas.
 
2. De las controversias relativas a letras de cambio y a pagarés a la orden en que haya a la vez firmas de comerciantes y de no comerciantes, aunque respecto a éstos tengan el carácter de obligación meramente civil.
 
3. De las acciones contra capitanes de buques, factores, dependientes y otros subalternos de los comerciantes, sólo por hechos del tráfico de la persona a que están destinados.
 
4. De las acciones de capitanes de buques, factores, dependientes y otros subalternos de los comerciantes contra los armadores y comerciantes, sólo por operaciones del tráfico de la persona a quien sirven.
 
5. De las acciones de los pasajeros contra el capitán o el armador, y de éstos contra aquéllos.
 
6. De las solicitudes de detención o secuestro de una nave, aún por deudas civiles.
 
7. De las acciones del empresario de espectáculos públicos contra los artistas y de éstos contra aquél.
 
8. De todo lo concerniente a los atrasos y a la quiebra de los comerciantes, conforme a las disposiciones de este Código.
 
9. De las acciones entre comerciantes, originadas de hechos ilícitos, relacionados con su comercio.
 
Artículo 1.091º No pertenecen a la jurisdicción comercial las acciones contra los agricultores y criadores por la venta de los frutos de sus cosechas y ganados, ni las intentadas contra los comerciantes para el pago de lo que hubieran comprado para su uso o consumo particular o para el de sus familias.
 
Artículo 1.092º Si el acto es comercial aunque sea para una sola de las partes, las acciones que de él se deriven corresponderán a la jurisdicción comercial
 
Artículo 1.093º Se observarán las disposiciones del Código de Procedimiento Civil para determinar el Tribunal competente en consideración a la cuantía del interés de la acción y para fijar la cuantía.
 
Artículo 1.094º En materia comercial son competentes:
 
El Juez del domicilio del demandado.
 
El del lugar donde se celebró el contrato y se entregó la mercancía.
 
El del lugar donde deba hacerse el pago.
 
Artículo 1.095º Las acciones personales y las acciones reales sobre bienes, originadas de actos ejecutados por cuenta de una sociedad nacional o extranjera, por su gerente o representante fuera del sitio social, pueden ser propuestas por los terceros ante la autoridad judicial donde se ejerza el comercio o resida el gerente o representante.
 
Las acciones que resulten del contrato de transporte pueden ser propuestas ante la autoridad judicial del lugar en que reside un representante del porteador, y si se trata de caminos de hierro, ante la autoridad judicial en que se encuentra la estación de salida o de llegada.
 
Las acciones que resulten de abordaje de navíos pueden ser intentadas ante la autoridad judicial del lugar del suceso, o de la primera arribada o del destino, sin perjuicio del procedimiento que deba seguirse, según las ordenanzas de marina o de matrícula, u otras leyes especiales.
 
Artículo 1.096º Si se trata dé controversias ocurridas en tiempos de ferias o mercados el que sea necesario proceder sin dilación, la autoridad más inmediata, aunque no sea competente, dictará las providencias provisionales que creyere oportunas, y remitirá inmediatamente lo actuado al Tribunal competente.
 
Título III
Del Procedimiento
 
Artículo 1.097º El procedimiento de los Tribunales ordinarios se observará en lo mercantil, siempre que no haya disposición especial en este Código
 
Artículo 1.098º La citación de una compañía se hará en la persona de cualquiera de sus funcionarios investidos de su representación en juicio.
 
Las acciones por créditos privilegiados sobre la nave, en los términos del artículo 615, pueden intentarse contra el capitán.
 
Artículo 1.099º En los casos que requieren celeridad, el Juez podrá acordar la citación del demandado de un día para otro y aun de una hora para otra; pero si estuviese fuera del lugar del juicio, no podrá suprimir el término de distancia.
 
Puede también acordar embargos provisionales de bienes muebles por valor determinado y prohibición de enajenar y gravar inmuebles especiales; y según él caso, exigir que el demandante afiance o compruebe solvencia suficiente para responder de las resultas del embargo.
 
Estas providencias se ejecutarán no obstante apelación.
 
Artículo 1.100º En los asuntos marítimos en que el demandante no tenga domicilio, o en que se trate de aparejos, vituallas, armamento buques prontos para empezar el viaje o de otras materias igualmente urgentes, la citación del demandado puede hacerse entregándola a bordo a cualquier persona en presencia de dos testigos.
 
De la misma manera puede hacerse la citación en los casos ordinarios a las personas que no tienen otra habitación que el buque
 
Artículo 1.101º Después de la citación del demandado para la contestación de la demanda, ninguna otra notificación especial será necesaria para la continuación del juicio, que seguirá por todos sus trámites hasta su terminación. Las partes deben estar presentes en él, por sí o por apoderado constituido.
 
Si se acordare alguna citación o instrucción, ésta no interrumpirá el curso de la causa, salvo el caso de disposición especial de la ley.
 
Artículo 1.102º En materia comercial no está obligado el demandante no domiciliado en Venezuela a afianzar el pago de lo que fuere juzgado y sentenciado.
 
Artículo 1.103º Cuando la autoridad judicial ante quien se haya propuesto una demanda ejerza las dos jurisdicciones civil y mercantil, no habrá lugar a excepción dilatoria de incompetencia alegándose corresponder a una y no a otra jurisdicción. A solicitud de parte o de oficio, el Juez dispondrá lo conveniente para que se siga en el caso el procedimiento que corresponda.
 
Artículo 1.104º El Juez podrá acordar aun de oficio la comparecencia personal de las partes para promover su conciliación, o para ser interrogadas en cualquier estado de la causa, y en caso de impedimento que considerare legítimo, dar comisión a un Juez para que haga las interrogaciones y extienda a continuación del despacho librado las contestaciones dadas.
 
También podrá acordar la comparecencia de testigos, la presentación de libros o documentos y cualquiera otra diligencia probatoria para el mayor esclarecimiento de los hechos.
 
Artículo 1.105º En caso de examen de cuentas, libros, piezas de autos, documentos o registros, podrá el Juez, en cualquier estado de la causa, enviar las partes ante uno o tres expertos, los que procurarán la conciliación y si no la lograren darán su informe sobre los puntos que se lea haya sometido. En los demás casos de experticia se nombrarán uno o tres expertos
 
Los expertos serán nombrados de oficio, si las partes no se pusieren de acuerdo en el nombramiento dentro de veinticuatro horas de acordado.
 
Artículo 1.106º La recusación de los expertos no es admisible sano dentro de los tres días siguientes a su aceptación.
 
Artículo 1.107º El informe de los expertos, suscrito por ellos, será consignado en la Secretaría por diligencias que firmarán con el Secretario.
 
Artículo 1.108º Los Tribunales no están obligados a seguir el dictamen de los expertos, si su convicción se opone a ello.
 
Artículo 1.109º El Tribunal de Primera Instancia sustanciará las causas y ejecutará las sentencias de conformidad con las reglas del Código de Procedimiento Civil y las especiales de este Código.
 
Artículo 1.110º Para la contestación de la demanda y acto conciliatorio en las cuestiones entre socios o entre accionistas y los gerentes de la compañía por acciones, o entre el liquidador de la compañía y los antiguos socios y accionistas de la misma, cada parto deberá comparecer acompañada de un amigo que contribuya a la conciliación.
 
Artículo 1.111º En la promoción, objeciones o contradicciones, admisión y evacuación de las pruebas, se observarán las disposiciones establecidas en el Código de Procedimiento Civil.
 
Artículo 1.112º También se observarán las disposiciones de aquel Código así para la vista y sentencia como para acordar autos de mejor proveer, discutir el fallo y obtener la mayoría.
 
Artículo 1.113º En las sentencias se fijarán con separación las cuestiones de hecho y las de derecho y se decidirán con la misma separación.
 
Artículo 1.114º El término para apelar de las sentencias interlocutorias en que sea admitido el recurso será de tres días.
 
Para apelar de las sentencias definitivas será de cinco días.
 
Y para ocurrir de hecho al superior será de cinco días, más el de la distancia.
 
Artículo 1.115º Están obligados a absolver posiciones, en los juicios mercantiles; aunque, su mandato no les dé facultades para ello, los factores y los representantes legítimos de las compañías, sobre hechos de que tengan conocimiento personal.
 
Artículo 1.116º En cualquier estado del procedimiento contra una nave, a instancias de un acreedor privilegiado sobre ella, de un copropietario o del mismo deudor el Tribunal que conoce de la causa puede ordenar que la nave emprenda uno o varios viajes, prescribiendo las precauciones que creyere oportunas según las circunstancias.
 
No puede emprenderse viaje sin que la decisión se haya inscrito en los registros de la aduana respectiva y anotado en la carta de nacionalidad y en la patente de navegación.
 
Los gastos necesarios para emprender viajes deben ser avanzases por el solicitante o solicitantes. El precio del flete se agregará al de la venta, deducidos los gastos.
 
Artículo 1.117º Para el remate de las naves se observarán las disposiciones y formalidades relativas al de inmuebles, y en los carteles y anuncios, además de lo que exige el Código de Procedimiento Civil, deberá expresarse el puerto en que la nave está atracada o fondeada; el nombre, calidad y tonelaje de aquélla, si está armada o en armamento; el nombre y apellido del capitán, las canoas, chalupas, utensilios, armas, municiones y provisiones que entren en la venta.
 
Además de los lugares donde deben ponerse carteles, según el Código de Procedimiento Civil, deberán ponerse en el palo mayor del buque, en la aduana y muelle del puerto del puerto donde se halla este. Todo sin perjuicio de las publicaciones por la prensa.
 
Para el remate podrá darse comisión al Juez del Distrito de la jurisdicción donde se encuentre la nave, si el del Comercio no residiere allí.
 
Artículo 1.118º Para el remate de embarcaciones menores destinadas al transporte de personas y embarque y desembarque de mercancías en los puertos y a la pesca en los mismos, o de otras construcciones adheridas a los propios lugares, se observarán las mismas formalidades del artículo anterior, si llegan tales embarcaciones a diez toneladas, y las formalidades para los remates de muebles, si fueren de menor porte.
 
Artículo 1.119º En todo lo demás en que no hubiere disposición especial en el presente Título, se observarán las disposiciones establecidas en el Código de Procedimiento Civil.
 
Artículo 1.120º Este Código comenzará a regir el diecinueve de diciembre de 1919, y desde dicha fecha quedan derogados el Código de Comercio de 8 de abril de 1904, la Ley de Bolsa de 26 de junio de 1917, la Ley de Sociedades Cooperativas de 29 de mayo de 1917 y la Ley de Sociedades Constituidas en países extranjeros y que tengan el objeto principal de su explotación, comercio o industria en Venezuela, de 4 de junio de 1918.


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