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Cuaderno 2
 

Régimen de los Casinos y Salas de Bingo

 

Con este nuevo numero de la serie de Cuadernos Jurídicos Badell & Grau, abordamos un tema novedoso en el ordenamiento jurídico venezolano como loes el relativo a los Casinos y Salas de Bingo, regulado en la Ley para el Control de Casino, Salas de Bingo y Maquinas Traga niqueles, (Ley de Casinos) publicada en Gaceta Oficial numero 36.254 del 23 de julio de 1997, así como en su Reglamento Ejecutivo, recientemente reformada (Gaceta Oficial numero 36.523, del 24 de agosto de 1998).

La Constitución no prohíbe los juegos de envite y azar, sino que establece la competencia del Poder Nacional en tal materia. De allí que esos juegos se encuentran incluidos dentro de dos derechos de orden constitucional: el derecho a la libre iniciativa privada, y a la libertad económica (cfr.: artículos 98y 96de la Carta Magna). Por ella, la interpretación de la Ley debe ser restrictiva, resultando aplicable solo a los juegos de envite y azar efectuados con ánimo lucrativo, y de manera publica. Cualquier otra categoría de juego, y en especial, los de envite y azar realizados privadamente o confines benéficos, no están sometidos al ámbito de Ley. Tampoco es aplicable  a esos juegos, la prohibición general consagrada en el articulo 53 de la Ley de Casino, según el cual "…En lo sucesivo, ningún establecimiento que no este autorizado como Casino o Sala de Bingo atendiendo a lo dispuesto en esta Ley, podrá  ostentar esta denominación ni funcionar como tal…”

La Ley de Casinos modifica, parcialmente, el régimen de los juegos de envite y azar establecido en el Código Civil, de manera  que las obligaciones derivadas de los juegos comprendidos en el ámbito de aplicación de la Ley dejan de ser meras obligaciones naturales no susceptibles de ser reclamadas judicialmente, y se transforman en verdaderas obligaciones jurídicas. También introduce variaciones en el Código Penal -instrumento que sanciona, como falta, la realización de juegos de envite y azar de manera lucrativa, y en establecimientos abiertos al publico-pues, por una parte, tipifica nuevos hechos delictivos respecto de la realización de los juegos sometidos a su ámbito de aplicación, y en segundo termino, otorga base legal a la realización de juegos de envite y azar en establecimientos abiertos al publico (Bingos, locales donde funcionen maquinas traga niqueles y Casinos) y con animo de lucro.

Los anteriores planteamientos están desarrollados en el Capitulo I. En el Capitulo II se analiza la organización administrativa derivada de la Ley de Casinos, haciendo especial énfasis en la Comisión Nacional de Casinos, Salas de Bingo y Maquinas Traga niqueles, que cuenta con autonomía funcional, financiera y presupuestaria.

De acuerdo con la Ley, se requiere un acto autorizatorio que levante el obstáculo legal para el ejercicio de juegos de envite y azar de manera pública, y con fines de lucro. La Comisión es el órgano encargada de emitir la licencia -autorización-indispensable para tal fin, la cual, como se explica en el Capitulo III, puede ser (i) para el funcionamiento de los Casinos y sala de Bingo, 0 (ii) para la operación de tales establecimientos. Cabe aquí diferenciar que la Ley distingue los Casinos y Salas de Bingo, como establecimientos, de los juegos de envite y azar, de bingo, y maquinas traga niqueles, como actividades lucrativas.

Igualmente, en tal Capitulo se estudia lo referido al funcionamiento de los Casinos y Salas de Bingo, los requisitos del reglamento interno de tales establecimientos, y las condiciones para el ingreso de los jugadores a esos locales, entre otros temas

En el Capitulo IV desarrollamos el régimen de las sanciones, establecidas como derivación de la actividad de policía que despliega la Comisión Nacional de Casinos, Salas de Bingo y Maquinas Traga niqueles. El régimen tributario de los Casinos y Salas de Bingo, destinado a ser la principal fuente de recurso de fa aludida Comisión, se estudia en el Capitulo V. En ese sentido, la Ley crea un impuesto especial para los beneficiarios de las licencias o autorizaciones, una regalía por la explotación de cada mesa de juego de Casino y cada Maquina Traga níquel, y la contribución especial según los activos de esos establecimientos.

Para la instalación de un Casino o Sala de Bingo, se requiere efectuar un referendo consultivo, que se rige por la Ley Orgánica del Sufragio y Participación Política, y por la Ley de Casinos. Con ello, se regula la voluntad del legislador de incentivar la participación ciudadana en actividades que, por su impacto, son consideradas turísticamente ventajosas. Además de ello, en el Capitulo VI se explica el procedimiento para efectuar tales consultas.

Finalmente, el Capitulo VII aborda 10 relativo al control de la actividad de la Comisión, en lo que respecta a la acción de amparo contra la aplicación de la Ley de Casino, para cuyo conocimiento resulta competente la Corte Suprema de Justicia en Sala Político Administrativa. Se analiza también el régimen aplicable al recurso de nulidad contra las decisiones de la Comisión, el cual será conocido por la Corte Primera de lo Contencioso Administrativo, pues la Comisión es un órgano desconcentrado nacional, sin vínculo de jerarquía con algún Ministerio. En este punto, se recuerda que de acuerdo con el articulo 5 de la Ley de Amparo, el recurso de nulidad puede ser ejercido asociadamente con la acción de amparo constitucional, en cuyo caso el amparo se convierte en una medida cautelar o preventiva y, por ende, su conocimiento y decisión se atribuye al mismo juez contencioso-administrativo competente para conocer del recurso principal de nulidad, el cual no es otro que la Corte Primera de lo Contencioso Administrativo.

Finalizamos el presente Cuaderno, resumiendo -en las respectivas conclusiones-los aspectos mas resaltantes de la nueva legislación.



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